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Von der Leyen pide "sanciones extendidas" para Bielorrusia

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Por Christopher Pitchers
Von der Leyen pide "sanciones extendidas" para Bielorrusia
Derechos de autor  Czarek Sokolowski/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved

"Bielorrusia debe parar de poner en riesgo la vida de personas", ha pedido la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras el último episodio vivido este lunes. La situación en la frontera de la Unión Europea con Bielorrusia se complica. Más de 500 personas se congregaron en la frontera polaca mientras eran escoltados por funcionarios armados bielorrusos.

Por ello von der Leyen ha pedido a los Estados miembros que aprueben "sanciones extendidas" para las autoridades bielorrusas "resposables de este ataque híbrido". Pero también abre la puerta a sancionar a "aerolíneas de terceros países que sean activas en el tráfico de personas".

El problema hace que aumenten las demandas para que Bruselas financie vallas fronterizas destinadas a parar las entradas de migrantes ilegales.

Desde hace meses, un gran número de migrantes de Oriente Medio y África intentan entrar en Polonia, Lituania y Letonia desde la vecina Bielorrusia, lo que ha llevado a las autoridades locales a reaccionar con dureza.

Los tres países de la UE acusan al presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, y a Rusia de alentar la migración para provocar inestabilidad en toda la UE. Algo que califican como "guerra híbrida". Pero han sido acusados de realizar devoluciones en caliente. Además, en el caso de Polonia, de imponer un estado de emergencia en la frontera que ha impedido que los trabajadores de derechos humanos se desplacen a la zona para ayudar. A lo que se le ha añadido un apagón informativo.

Los migrantes y solicitantes de asilo que se embarcan en esta nueva ruta migratoria hacia la Unión Europea terminan atrapados entre las líneas fronterizas. Una situación que los Estados miembros afectados consideran que prueba la necesidad de construir vallas fronterizas.

De hecho, el Senado polaco aprobó recientemente un proyecto para construir un muro en la frontera con Bielorrusia. Pero quiere que la UE lo financie.

Un cambio de opinión

En octubre, 12 Estados miembros, entre ellos Polonia, Lituania y Letonia, mandaron una carta de cuatro páginas a la Comisión Europea pidiendo que financie "adicional y adecuadamente" barreras físicas en las fronteras de la UE como una "cuestión prioritaria". Se trataría de una respuesta a la política de Lukashenko. Según las autoridades polacas, durante el mes de octubre hubo más de 12.000 intentos de cruzar la frontera.

La propuesta de los tres países revela el enorme cambio que se ha vivido respecto a la construcción de muros en las fronteras exteriores del bloque. Tal demanda hubiera sido políticamente imposible hace tan solo unos años. Incluso los eurodiputados considerados más moderados están pidiendo a Bruselas que desembolse los fondos.

"La Unión Europea debería presentar, lo antes posible, una decisión sólida sobre [la financiación] de las instalaciones fronterizas", ha asegurado este lunes el eurodiputado liberal lituano Petras Auštrevičius. “No podemos cambiar el comportamiento de Lukashenko, por eso es mejor que hagamos las cosas de nuestro lado de manera adecuada [construyendo un muro fronterizo]”, ha añadido.

Pero no todo el mundo piensa lo mismo. Otros eurodiputados europeos creen que la solución es imponer más sanciones al régimen de Lukashenko y utilizar otras vías para aumentar la presión.

"Lo que podemos hacer ahora desde la Unión Europea es seguir imponiendo sanciones más duras a Bielorrusia para apoyar a todas las ONG, fuerzas políticas que trabajaron por la democracia y la libertad en el país", ha asegurado la eurodiputada Karin Karlsboro, vicepresidenta del Parlamento. delegación responsable de las relaciones con Bielorrusia, a Euronews. "Pero no es suficiente", ha insistido. “Tenemos que seguir presionando políticamente al régimen de Lukashenko".

¿Reivindicando a Viktor Orbán ?

La idea de muros fronterizos financiados por la UE no es nueva. En 2017, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, pidió a Bruselas que pagara la mitad de los costes de una "valla antiinmigrantes" que su país colocó en 2015 para detener las llegadas desde Serbia y Croacia, argumentando que prácticamente había eliminado la inmigración ilegal y como un resultado había protegido a toda la UE.

La solicitud fue recibida con un rotundo "no" por parte de la Comisión Europea, que todavía no ha cambiado de opinión y repitió el lunes que no financiaría alambres de púas ni cercas.

En declaraciones el mes pasado, el ministro de Relaciones Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, defendió que su país fue "duramente atacado" hace seis años por construir su muro fronterizo y que ahora Lituania y Polonia están siendo "ampliamente elogiadas".

“Creo que tomamos la decisión correcta hace seis años: las vallas han demostrado ser indispensables para proteger eficazmente las fronteras y el continente europeo en su conjunto”, agregó.

Hungría ciertamente sentirá cierto nivel de reivindicación, pero para muchos en Bruselas, la situación con Bielorrusia no es comparable a la de Hungría. En ese momento, los migrantes huían de la guerra y la pobreza, intentando cruzar a Europa en números sin precedentes.

Auštrevičius, que anteriormente no había apoyado las demandas de Orbán para financiar los muros cree que esta vez no es lo mismo ya que Lukashenko está armando a los migrantes. “Estamos asistiendo a una situación completamente nueva. Lukashenko ha utilizado a los migrantes y a la migración como arma. Lo ha hecho a propósito. Es algo diferente", ha defendido Auštrevičius. “Cuando se arma a los migrantes, cuando se realizan ataques híbridos… tenemos que responder proporcionalmente y tenemos que responder de manera eficaz. Por eso, por ahora, un muro fronterizo es la respuesta correcta", ha insistido el eurodiputado.

Incluso Manfred Weber, presidente del grupo político más poderoso del Parlamento Europeo, el Partido Popular Europeo, cree que "los países que piden el apoyo de la UE para erigir vallas en zonas fronterizas sensibles deben ser escuchados", lo que representa un gran cambio de pensamiento sobre el tema.

Sin embargo, la gran pregunta ahora es si a medida que la opinión europea sobre los muros fronterizos cambie, ¿cambiará también la de la Comisión Europea?