Los dos candidatos a la presidencia de Colombia han protagonizado una campaña electoral marcada por las tensiones y los descalificativos. Aunque el izquierdista habló de irregularidades tras conocerse los resultados de la primera vuelta, ahora reconoce que no tiene pruebas contra su rival.
El candidato progresista Iván Cepeda ha reconocido que su campaña no ha encontrado indicios de irregularidades que pongan en cuestión los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, celebradas el domingo.
Tras las verificaciones internas realizadas por su equipo, Cepeda asumió una victoria limpia de su rival, el abogado conservador Abelardo de la Espriella, quien se impuso por un estrecho margen y se enfrentará al candidato de la izquierda en la segunda vuelta.
"Hemos procedido a hacer las verificaciones y hasta ahora tengo que decir que no hemos encontrado en este momento evidencias sobre hechos de una dimensión o profundidad que merezcan un pronunciamiento sobre eventuales irregularidades", afirmó Cepeda en declaraciones a la prensa en Bogotá.
El candidato explicó que su equipo activó desde la noche electoral un mecanismo de observación y revisión tras las dudas iniciales sobre el conteo preliminar, una desconfianza que también expresó el presidente Gustavo Petro, aliado político de Cepeda.
Según los datos oficiales del registro electoral, De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, obtuvo el 43,7% de los votos frente al 40,9% de Cepeda, del Pacto Histórico, la formación del presidente Petro. Esto supone una diferencia de 673.138 papeletas, lo que obliga a un balotaje previsto para el 21 de junio. La participación alcanzó el 57,88%, la más alta registrada en una primera vuelta desde la que se introdujo la Constitución en 1991.
El resultado ha sido interpretado por analistas como un revés para el bloque progresista que respalda al actual Gobierno. Mientras Cepeda propone profundizar los programas sociales y mantener los diálogos de paz, De la Espriella defiende una agenda de mano dura, reducción del Estado y presión militar contra los grupos armados ilegales.
Estas diferencias quedaron claras a lo largo de toda la campaña, durante la cual De la Espriella llegó a calificar a su contrincante de "bandido aliado de narcoterroristas", mientras que, por su parte, Cepeda le tildó de buscar el regreso del país a un pasado "mafioso y corrupto".
La campaña hacia la segunda vuelta ha arrancado en un clima de fuerte polarización. Cepeda ha retado a su rival a un debate público, cara a cara, mientras De la Espriella le ha exigido reconocer sin matices el resultado electoral. Con alianzas ya en movimiento a ambos lados del espectro político, ambos candidatos buscarán ahora atraer a los votantes que apoyaron a otras opciones en la primera vuelta.
En ese sentido, cabe destacar que el tercer puesto fue para Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, con 1.639.685 votos (6,92 %), seguida por los candidatos de centro Sergio Fajardo, con 1.009.073 votos (4,26 %), y Claudia López, con 255.517 sufragios (0,95 %). El voto en blanco obtuvo 406.970 papeletas (1,71 %).