La polarización, el desgaste político y el auge de nuevos discursos populistas marcan la campaña presidencial en Colombia. Dos analistas políticos explican a 'Euronews' algunas de las claves de estas elecciones. ¿Quién sucederá a Petro?
Colombia acude a las urnas este domingo 31 de mayo en unas elecciones presidenciales marcadas por la polarización y el desgaste de los partidos tradicionales. Los comicios llegan además en un contexto regional e internacional especialmente sensible, con el auge de nuevas derechas populistas y por una creciente fragmentación política en América Latina.
La campaña enfrenta a un oficialismo que busca mantener a la izquierda en el poder tras la histórica victoria de Gustavo Petro en 2022 y a una oposición dividida en la que han ganado protagonismo nuevas figuras 'outsider' y discursos centrados en la seguridad, la confrontación política y el rechazo a las élites tradicionales.
"Estamos en unas elecciones que combinan dos cosas: un clima global de crispación, de polarización, de aparición de nuevas derechas más de corte populista, con algo muy local en Colombia, que es la alternancia política y que es algo nuevo para los colombianos", explica en una entrevista a 'Euronews' Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) y analista especializada en conflicto armado y violencia política.
Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis y analista especializado en riesgo político y geopolítica, considera además que las elecciones se desarrollan en un clima de creciente malestar ciudadano, marcado por preocupaciones vinculadas a "los temas de seguridad, de corrupción, los temas económicos y todo lo que tiene que ver con el sistema de salud".
A continuación, analizamos algunas de las claves para entender el clima político y social que rodea estas elecciones colombianas.
1. El peso de la polarización y las campañas emocionales
La campaña se está desarrollando en un entorno cada vez más polarizado y dominado por discursos cada vez más emocionales.
"La principal emoción que se busca despertar en la gente es el miedo", sostiene Bonilla. La analista plantea que la ausencia de debates entre candidatos y el peso de las redes sociales han dificultado una discusión más centrada en propuestas concretas.
"La ciudadanía tiene poca información pública para orientarse", afirma. "No ha habido debates". También advierte del impacto de los algoritmos y de las llamadas cámaras de eco digitales en la conversación pública. "La gente se relaciona mayoritariamente con quien siente más identidad emocional", explica.
Guzmán coincide en que parte del éxito de algunos candidatos pasa precisamente por su capacidad de conectar emocionalmente con los votantes: "La gente lo que quiere es alguien que contacte con sus emociones", subraya.
2. El desgaste de las élites políticas tradicionales
Uno de los elementos que atraviesa la campaña es el rechazo creciente hacia los partidos tradicionales y hacia las élites políticas históricas. "Los grandes derrotados en la presidencia son los partidos políticos tradicionales", afirma Bonilla.
Por su parte, Guzmán destaca que el apoyo que sigue conservando el proyecto político de Petro refleja también una identificación ideológica inédita para parte del electorado colombiano: "Hay una afinidad ideológica que le puso cara por primera vez a la izquierda y que la puso a figurar políticamente hablando".
Bonilla opina además que parte del éxito del oficialismo y de nuevas fuerzas políticas responde a una demanda de representación de sectores que históricamente se sintieron excluidos de las estructuras tradicionales de poder.
Ambos analistas coinciden en que buena parte del descontento actual tiene que ver con una creciente desconfianza hacia la política institucional y con la sensación de que las estructuras tradicionales no han logrado responder a problemas históricos del país.
3. Seguridad, corrupción y percepción de deterioro
La corrupción y la seguridad aparecen entre las principales inquietudes de los votantes, según varias encuestas. "La mayor frustración de la gente con el sistema político es la corrupción", asegura Bonilla.
Guzmán sostiene que una parte del electorado responsabiliza al Gobierno del deterioro de la seguridad y del fortalecimiento de grupos armados durante los últimos años. "Hay personas que le atribuyen al presidente Petro el aumento de pie de fuerza de los grupos armados y la paz total", afirma.
De hecho, la seguridad también ocupa un lugar central en el discurso de la nueva derecha populista. "Hay un tema de seguridad que ha estado posicionándose mucho", explica Bonilla. La analista cree que parte del atractivo de esos discursos radica en propuestas simples y contundentes sobre orden público: "La derecha tiene el discurso fácil de: 'Voy a militarizar ciudades', que en realidad no sirve para nada, pero la gente cree que sí".
La experta añade que el debate sobre seguridad mezcla dos dimensiones distintas: el conflicto armado histórico colombiano y la percepción cotidiana de inseguridad entre la población. A su juicio, ambas cuestiones están favoreciendo discursos más duros en materia de orden público.
Al mismo tiempo, la percepción económica entre parte de la ciudadanía sigue siendo más compleja y menos uniforme de lo que reflejan algunos discursos políticos. "Mucha gente dice: 'Bueno, pero a mí no me ha ido tan mal con Petro'", afirma la analista.
Sin embargo, según Guzmán, parte del sector empresarial e inversor mantiene dudas sobre el rumbo económico del Gobierno de Petro. "Los inversionistas internacionales tienen cada vez menos confianza en Colombia por las políticas del Gobierno de Petro. En ese contexto, resulta difícil entender las razones por las cuales Petro y su candidato continúan siendo tan populares", señala.
4. El pulso entre la derecha tradicional y las nuevas candidaturas 'outsider'
Las encuestas muestran una disputa cada vez más abierta dentro de la derecha colombiana, marcada por el ascenso de figuras 'outsider' y el debilitamiento de candidaturas más tradicionales.
Guzmán explica que los sondeos sitúan actualmente a Iván Cepeda como líder en intención de voto, seguido por Abelardo de la Espriella, mientras figuras como Paloma Valencia han ido perdiendo fuerza.
"Las encuestas sugieren tres cosas: que Iván Cepeda es el líder en intención de voto, que le sigue Abelardo de la Espriella, y que ya dejó distante a Paloma Valencia y a buena parte de los candidatos de centro" afirma.
Según el analista político, parte del crecimiento de De la Espriella responde a una campaña más confrontativa que la de otros sectores conservadores tradicionales. "Ha liderado una mejor campaña, porque ha sido más contundente", sostiene Guzmán, que considera además que parte del electorado está abandonando opciones más institucionales para apoyar candidaturas precisamente más disruptivas.
Bonilla coincide en que una de las grandes transformaciones de estas elecciones es el auge de liderazgos más personalistas y populistas. La analista describe a Abelardo de la Espriella como "un 'outsider' de derecha populista" cuya campaña busca movilizar "la rabia y la indignación de la gente".
Para Bonilla, este fenómeno refleja además una crisis más profunda de representación política en Colombia y una creciente desconexión entre parte de la ciudadanía y las estructuras de poder.
Los dos expertos valoran, además, que la creciente desconfianza hacia las encuestas están alterando la forma en que muchos ciudadanos siguen la campaña electoral. "Cuando la gente no tiene encuestas fiables, se va a los mercados especulativos o las redes sociales para buscar información", advierte Guzmán, quien señala la "distorsión informática" como una problemática importante.
En un análisis publicado por Colombia Risk Analysis, la consultora dirigida por Guzmán, se expone que la reducción de encuestas "ha generado un vacío de información confiable que favoreció la especulación política y desplazó parte de la atención hacia mercados de apuestas paralelas".
5. El lugar de Colombia en la región
La dimensión internacional también atraviesa la campaña colombiana, especialmente en un contexto de creciente tensión geopolítica y de redefinición de alianzas en América Latina.
Bonilla considera que algunas decisiones y declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump terminaron beneficiando políticamente al Gobierno de Petro y reforzando la narrativa del oficialismo frente a una supuesta presión externa. La analista cree además que una parte importante de la sociedad colombiana rechazó los intentos de asociar a Petro con el narcotráfico.
Guzmán sostiene además que la relación entre Bogotá y Washington atravesó momentos de fuerte tensión tras los recientes enfrentamientos entre Trump y Petro, aunque considera que ambos gobiernos terminaron encontrando espacios de entendimiento fuera del foco público.
Más allá de Colombia, las elecciones podrían tener implicaciones más amplias para el equilibrio político regional. Bonilla advierte de que una victoria de la nueva derecha populista alteraría el actual balance político en América Latina, donde predominan gobiernos progresistas o de centroizquierda. "Si la derecha populista gana las elecciones, ese balance se pierde", asegura.
La analista sostiene además que Europa ha ido perdiendo capacidad de influencia política en la región, mientras actores como China o Rusia han ampliado su influencia económica y política. "Europa perdió posición enormemente", afirma Bonilla, que cuestiona la falta de continuidad de la estrategia europea hacia América Latina.
Guzmán considera además que el escenario internacional podría ganar peso en una eventual segunda vuelta, especialmente en función de cómo evolucione la relación entre Washington y el próximo Gobierno colombiano.