La Comisión Europea propone subir impuestos a los cigarrillos e imponer gravámenes mínimos al vapeo y las bolsitas de nicotina. En este 2026, la negociación continúa en el Consejo de la Unión Europea para reducir el consumo y crear una generación libre de humos.
En el marco de la evaluación del Plan de Control del Tabaco, la Comisión Europea revisó la normativa vigente sobre el tabaco y concluyó que, aunque las reglas más antiguas lograron reducir el consumo de cigarrillos tradicionales, hoy están totalmente desfasadas y no consiguen frenar el fuerte auge del marketing digital y de los nuevos productos de nicotina.
Como consecuencia, la Comisión propuso revisar la Directiva sobre la Fiscalidad del Tabaco (TTD) para introducir nuevas normas y reducir el consumo de tabaco. El texto sigue en negociación después de que el Parlamento no lograra adoptar una posición formal en junio de 2026, lo que ha dejado la decisión final en manos del Consejo de la Unión Europea, donde se requiere la unanimidad de los Estados miembros.
En torno a uno de cada cuatro europeos sigue fumando o consumiendo tabaco con regularidad. Y el problema es cada vez más acuciante entre los jóvenes, con datos que muestran que más del 11% de los adolescentes de entre 13 y 15 años consumen habitualmente tabaco o alternativas de nicotina de moda como los cigarrillos electrónicos desechables aromatizados.
"La UE sigue registrando en torno a 700.000 muertes relacionadas con el tabaco cada año. Sigue siendo una de las principales causas evitables de cáncer y enfermedad cardiovascular. Desde el punto de vista de la salud pública, unos impuestos bajos equivalen en la práctica a subvencionar el consumo de un producto que, utilizado tal y como se indica, mata hasta a la mitad de sus usuarios a largo plazo", explicó a 'Euronews' el profesor Martin McKee, asesor estratégico de la Asociación Europea de Salud Pública.
¿Tiene la UE un problema con los cigarrillos?
Cada año se venden en la UE 300.000 millones de cigarrillos, el 24% los europeos fuma, con tasas más altas entre los hombres que entre las mujeres. Este enorme mercado de consumo se alimenta internamente, ya que las fábricas europeas producen más de 220.000 millones de cigarrillos al año para satisfacer la demanda.
¿Quién fuma más? Los datos de Eurostat muestran tasas que van desde solo el 8% en Suecia hasta el 37%en Bulgaria. Las disparidades regionales son especialmente visibles entre los hombres, con casi la mitad de los varones en Bulgaria (49%) y Letonia (48%) fumando con regularidad, frente a menos del 10% en Suecia.
En el caso de las mujeres, el mayor consumo se registra en Grecia, con un 32%, mientras que Suecia vuelve a situarse en el mínimo, con un 8%. Los países del sur y del este de Europa presentan de forma constante los niveles más altos de consumo de tabaco, con Croacia y Grecia manteniendo tasas de tabaquismo superiores al 35%. En cambio, países de Europa occidental y septentrional como los Países Bajos y Dinamarca han reducido su consumo al 11% y el 14% respectivamente.
Fumar supone una enorme presión para los sistemas sanitarios. La exposición crónica al tabaco y la nicotina provoca cada año millones de ingresos hospitalarios evitables por insuficiencia respiratoria, accidentes cerebrovasculares y cardiopatía isquémica. El tratamiento de estas enfermedades cardiovasculares y pulmonares obstructivas crónicas a largo plazo drena directamente unos 25.000 millones de euros al año de los presupuestos públicos de sanidad.
"Incluso un retraso de solo unos años en la adopción de medidas contundentes de control del tabaco se traduce, con el tiempo, en millones de nuevos fumadores, enfermedades evitables y muertes", advirtió McKee.
El auge de los cigarrillos electrónicos y IQOS
El consumo máximo de tabaco tradicional se concentra entre los ciudadanos de 25 a 54 años. Sin embargo, el mercado está cambiando a medida que las generaciones más jóvenes se alejan de los cigarrillos convencionales y se decantan por otros productos.
Entre ellos figuran los cigarrillos electrónicos o vapes, que calientan un líquido con nicotina y aromas hasta convertirlo en un aerosol inhalable, y los productos de tabaco calentado, como IQOS, que calientan tabaco procesado sin llegar a quemarlo. Las bolsitas de nicotina suministran nicotina por vía oral sin contener hoja de tabaco.
Las autoridades sanitarias consideran que estos productos son menos dañinos que los cigarrillos convencionales, pero no exentos de riesgo. Estudios de varios organismos de salud han identificado sustancias potencialmente peligrosas, como formaldehído, acetaldehído y acroleína, mientras que la propia nicotina sigue siendo altamente adictiva. Los expertos en salud pública advierten además de que la exposición a la nicotina durante la adolescencia puede afectar al desarrollo cerebral e incrementar el riesgo de dependencia a largo plazo.
Según la Organización Mundial de la Salud, el 11,6% de los adolescentes de 13 a 15 años de la región europea utilizan estos productos. "El marketing y el diseño de los productos son factores determinantes. Entre las características más habituales figuran sabores atractivos para los jóvenes, una intensa promoción en redes sociales, marcas asociadas a determinados estilos de vida, mensajes que presentan los productos como modernos, más limpios o más seguros, y diseños discretos fáciles de ocultar", explicó McKee.
La UE quiere que los fumadores dejen el tabaco
La UE quiere crear una "generación sin tabaco" de aquí a 2040, en la que menos del 5% de la población fume. Es uno de los pilares del plan europeo para vencer al cáncer. Pero Bruselas no tiene competencias para imponer una prohibición general del tabaco, ya que la política sanitaria sigue siendo una prerrogativa de los Estados. En su lugar, la UE puede recurrir a sus competencias fiscales y regulatorias para fijar las condiciones de venta y promoción del tabaco en todo el bloque.
En la última década se han adoptado varias leyes clave. La Directiva sobre productos del tabaco de 2014 (TPD II) impuso advertencias gráficas que cubren el 65% de los paquetes y fijó en 20 mg/ml el límite máximo de nicotina en los cigarrillos electrónicos. La Directiva sobre publicidad del tabaco de 2003 prohibió la publicidad de estos productos, y la Directiva 2001/37/CE vetó totalmente menciones engañosas como "light", "mild" o "bajo en alquitrán", obligando a los fabricantes a incluir advertencias sanitarias en blanco y negro y en negrita en todas las cajetillas.
La evaluación del marco de control del tabaco concluyó que estas medidas han sido eficaces a la hora de reducir las tasas de tabaquismo tradicional, que han pasado del 28 al 24% entre los adultos. Sin embargo, alerta de que esta normativa más antigua dejó importantes lagunas que permitieron que nuevas alternativas de nicotina, como los productos novedosos, prosperaran sin apenas regulación.
La nueva directiva
La revisión de la Directiva sobre la Fiscalidad del Tabaco propuesta por la Comisión pretende encarecer de forma significativa los productos de tabaco y nicotina mediante un aumento de los tipos mínimos en toda la UE. Por ejemplo, plantea un aumento del 139% de los impuestos especiales mínimos para los cigarrillos estándar, lo que elevaría de inmediato el precio mínimo de venta al público.
También introduce por primera vez impuestos especiales mínimos obligatorios en toda la UE para los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsitas de nicotina, e incorpora la hoja de tabaco en bruto al sistema electrónico de trazabilidad de la UE para desmantelar los mercados negros clandestinos y combatir el fraude fiscal transfronterizo.
La Comisión presentó la propuesta en julio de 2025. Sin embargo, en junio de 2026 el Parlamento Europeo rechazó su propio informe consultivo sobre el expediente después de que grupos políticos de todo el arco parlamentario votaran en contra de un texto de compromiso muy enmendado. Dado que la legislación fiscal se tramita mediante el procedimiento legislativo especial de la UE, la opinión del Parlamento no es vinculante. La propuesta sigue por tanto bajo debate en el Consejo de la Unión Europea, donde se requiere la aprobación unánime de los 27 Estados miembros para que pueda convertirse en ley.
"Muchas personas piensan que el Parlamento Europeo decide los futuros tipos de los impuestos especiales. No es así. Estamos emitiendo una opinión que no es jurídicamente vinculante para el Consejo", señaló el eurodiputado de Patriots for Europe Tomas Kubin, ponente del informe.
Aunque el Parlamento no haya adoptado una posición formal, el proceso legislativo continúa, ya que en materia de impuestos la decisión corresponde al Consejo en el marco del procedimiento de consulta de la UE.
En paralelo, los distintos países están aplicando prohibiciones nacionales dentro de sus fronteras. Bélgica se convirtió en el primer Estado miembro en prohibir la venta de cigarrillos electrónicos desechables. Francia siguió el ejemplo aprobando su propia prohibición de los vapes de un solo uso, junto con una estricta legislación que prohíbe fumar en parques públicos, playas y zonas escolares. Los Países Bajos han introducido una de las prohibiciones de sabores más estrictas de Europa al vetar por completo todos los líquidos para cigarrillos electrónicos excepto los de sabor a tabaco básico, al tiempo que preparan leyes para elevar la edad legal de compra de nicotina de 18 a 21 años.
Qué puede cambiar si se aprueba la directiva
Si se aprueba, la directiva revisada ejercerá una fuerte presión sobre las tabaqueras al atacar sus beneficios. El sector sigue siendo un gigante económico en Europa, con unas ventas anuales totales de aproximadamente 130.000 millones de euros en el conjunto del bloque. Empresas como Philip Morris International y British American Tobacco verían amenazado directamente su modelo de negocio a medida que la UE introduzca estos nuevos impuestos mínimos.
En términos prácticos, los fabricantes ya no podrán utilizar los nuevos productos como vía de baja fiscalidad para compensar la caída de los ingresos por cigarrillos tradicionales. Además, la inclusión del tabaco en bruto en el sistema electrónico de trazabilidad de la UE obligará a las empresas a cumplir auditorías estrictas de la cadena de suministro, lo que aumentará sus costes administrativos y operativos.
Si la propuesta acaba recibiendo el visto bueno de todos los Estados miembros, los consumidores europeos notarían cambios significativos tanto en el precio como en la disponibilidad de los productos de nicotina.
Las restricciones en espacios públicos también se están endureciendo en varios Estados miembros mediante legislación nacional específica. Bélgica, Francia y los Países Bajos ya han introducido normas más estrictas sobre el vapeo y el consumo de tabaco en lugares públicos. Si finalmente se adopta la nueva TTD, los fumadores de toda la UE también se enfrentarán a precios mucho más elevados tanto para los cigarrillos como para muchos productos alternativos de nicotina.