Una empresa nacida en Bilbao en 2020 desarrolla un software médico que apoya al dermatólogo en el diagnóstico y mide la gravedad de la enfermedad con precisión. Su fundadora explica a 'Euronews' cómo funciona y por qué su mayor mejora se produce en los casos más difíciles.
El origen de Legit.Health no está en un análisis de mercado, proyecto de viabilidad y análisis de competencia, sino en una experiencia personal. Andy Aguilar, cofundadora de la empresa, cuenta a 'Euronews' que desde joven supo que algo no iba bien con su piel, y que al buscar ayuda médica atravesó un recorrido que, según explica, reconocen muchos pacientes dermatológicos: pasar de un profesional a otro, acumular diagnósticos equivocados y esperar entre citas mientras los síntomas avanzaban.
De esa experiencia surgió el diagnóstico del problema que terminaría dando forma a la compañía que usa inteligencia artificial para diagnosticar. Según Andy Aguilar, en dermatología el conocimiento clínico existe y es excelente.
Lo que falla es el acceso a la información sobre la que se toma la decisión: una lesión se describe con palabras en un informe, la estimación de la gravedad de una psoriasis puede variar entre profesionales, y la fotografía tomada en una consulta no siempre resulta comparable con la de la visita anterior.
Desde 'Euronews' hemos hablado con Andy Aguilar, cofundadora del proyecto, está dentro del top 100 de la revista 'Forbes' en la categoría de personas más creativas y en las lista de los 30 bajo los 30 años.
La compañía Legit.Health se fundó en 2020 en Bilbao con una decisión que condicionó su desarrollo posterior: construir un producto sanitario regulado y validado con hospitales, en lugar de una aplicación de consumo. Se trata, según reconoce su fundadora, de la vía más lenta y más costosa, pero también la única que permite entrar en la consulta médica.
Cómo funciona el sistema y qué mejora aporta en la práctica
Legit.Health es un software médico que no requiere equipo físico adicional ni cámaras especiales: funciona con el móvil o el equipo que ya tiene el centro sanitario. Se integra en la historia clínica electrónica del hospital o centro de salud, de modo que el profesional no necesita abrir otra aplicación ni modificar su forma de trabajar.
Pero, ¿cómo funciona? Desde cualquier smartphone se toma la fotografía del problema dermatológico, y se recibe información clínica en su propia pantalla en cuestión de segundos.
La primera función del sistema es el apoyo al diagnóstico. Aquí existe una decisión de diseño deliberada: el sistema no emite un veredicto cerrado, sino que devuelve un diferencial priorizado, una distribución de probabilidad sobre las categorías de la clasificación internacional de enfermedades (ICD-11), y marca sobre la propia imagen en qué se ha fijado para llegar a esa conclusión.
La segunda función es la medición objetiva de la gravedad. El sistema cuenta y mide signos clínicos, como el eritema, la descamación, la induración, las pústulas, los nódulos o los habones, hasta un total de cerca de cuarenta signos distintos, y con ellos calcula automáticamente escalas de gravedad ya utilizadas en la especialidad, como el PASI en psoriasis, el SCORAD en dermatitis atópica o el IHS4 en hidradenitis supurativa. Esto convierte la gravedad en un número reproducible, que permite comparar la evolución de un mismo paciente o comparar entre distintos profesionales.
Según los datos que aporta la compañía, el acierto diagnóstico del médico sube entre 15 y 21 puntos porcentuales al utilizar la herramienta, dependiendo del entorno. En atención primaria, un estudio controlado situó la mejora en algo más de 18 puntos, del 63,7% al 81,9%.
Como consecuencia, aumentan las derivaciones necesarias y disminuyen las que no lo son. En un hospital público, la mitad de los casos se resolvieron sin necesidad de derivar al paciente al especialista, y las derivaciones bajaron un 17%.
Un punto en el que la compañía insiste es el de las pieles oscuras, un ámbito en el que, según su fundadora, la evidencia de inteligencia artificial en dermatología se ha generado históricamente sobre los casos más sencillos, es decir, lesiones pigmentadas en pieles claras.
En los estudios realizados sobre pieles oscuras, la mejora en la precisión diagnóstica de los profesionales alcanzó los 23,3 puntos porcentuales, una cifra superior a la registrada en el conjunto general. En enfermedades raras se observó un patrón similar, con una mejora de 27 puntos.
En palabras de Andy Aguilar, sobre cómo es el efecto de utilizar Inteligencia Artificial dentro del entorno de la dermatología: "El efecto de la IA es mayor donde el problema es más complejo. Funciona como una memoria visual extendida y comprime la variabilidad entre profesionales. No sustituye al experto en su zona de confort; sostiene al que está fuera de la suya".
Confianza médica, marco regulatorio y el papel futuro del dermatólogo
Uno de los mayores obstáculos que ha enfrentado la compañía no ha sido el escepticismo de los médicos hacia la inteligencia artificial, sino el formato en el que la mayoría de los sistemas ofrecen su respuesta.
Un médico no puede asumir la responsabilidad de una decisión que le llega como una caja negra cerrada, sin poder contrastarla ni explicarla al paciente. Por eso, según su Aguilar, la respuesta de la empresa fue de diseño de producto: ofrecer probabilidades en lugar de veredictos, mediciones objetivas verificables y explicabilidad sobre la propia imagen.
Otro obstáculo, quizá menos evidente pero más determinante, es el tiempo de consulta. Por ello el sistema se integra directamente en el software que ya emplea cada centro. En palabras de Aguilar: **"**Se integra dentro de la historia clínica electrónica del hospital o del centro de salud, así que el profesional no abre otra aplicación ni cambia su forma de trabajar. Hace la foto y en segundos recibe información clínica en su propia pantalla".
Respecto al futuro de la profesión de dermatología, su fundadora no plantea la sustitución del dermatólogo, sino un desplazamiento de tareas. Lo que se automatizará, según su previsión, será el cribado y el seguimiento, tareas de alto volumen y repetitivas, mientras que estas funciones se trasladarán a niveles asistenciales previos, como el centro de salud o la enfermería.
Esto permitiría que la lista de espera se ordene por riesgo y urgencia en lugar de por orden de llegada, y que la gravedad de una enfermedad se convierta en un dato comparable entre visitas y entre centros.
Tal y como resume Aguilar: "al dermatólogo de 2036 no lo habrá reemplazado un algoritmo. Habrá dejado de hacer de clasificador de imágenes para dedicarse a lo que solo hace un médico, que es dedicar el tiempo necesario a los pacientes que realmente lo necesitan".
La compañía identifica, no obstante, un riesgo que debe vigilarse: el llamado sesgo de automatización, que crece precisamente cuando la herramienta funciona bien. Según su fundadora, este riesgo se mitiga con el diseño del propio sistema, ofreciendo probabilidades y explicabilidad en lugar de veredictos cerrados, que deben ser dados por parte de un profesional, además de una regulación exigente. La responsabilidad clínica, subraya, no es delegable.
El futuro de Legit.Health y su expansión más allá de Europa
Legit.Health cuenta con el marcado CE europeo como producto sanitario por lo que puede ser implementado en cualquier hospital o cadena sanitaria de la Unión Europea. Además, también está registrado ante ANVISA en Brasil, por lo que ya puede legalmente funcionar en el país sudamericano.
En Estados Unidos se encuentra en proceso de obtención de la aprobación de la FDA para el uso del dispositivo en práctica clínica, aunque la compañía ya trabaja desde hace años como proveedora de compañías farmacéuticas y biotecnológicas en ensayos clínicos dermatológicos.
La tecnología, según explica a 'Euronews' Andy Aguilar, es la misma en todos los mercados; lo que cambia es la vía de acceso regulatorio en cada país que es lo que frena, en menor o mayor medida, el poder recibir la certificación.
Como pueden ver se trata de un caso de éxito de una empresa nacida en el País Vasco, que ya está operando fuera de las fronteras españolas y tiene al mercado estadounidense en el punto de mira.