Patrones que imitan rostros, prendas diseñadas para confundir a la IA y fundas que bloquean el móvil. La start-up Urban Privacy apuesta por la moda para proteger la privacidad frente al auge de las cámaras inteligentes.
Moda para esquivar el rastreo y la vigilancia mediante inteligencia artificial. Esa es la apuesta de la start-up alemana Urban Privacy, con sede en Leipzig. Desde hace varios años, Nicole Scheller y Daniel Preuss diseñan prendas y accesorios pensados para dificultar el trabajo de los sistemas de reconocimiento basados en IA. Sus usuarios no se vuelven invisibles, pero sí mucho más difíciles de rastrear.
Las chaquetas incorporan un patrón que simula un rostro y confunde a las cámaras con inteligencia artificial. Además, su corte asimétrico y holgado dificulta que los algoritmos clasifiquen el género de la persona que las lleva.
"El principal problema es que no sabemos qué ocurre con nuestros datos", explica la diseñadora Nicole Scheller. "Los datos se han convertido en uno de los recursos más valiosos de la economía digital". Como ejemplo cita a Meta, la empresa matriz de Instagram y Facebook, que comercializa gafas inteligentes con cámaras integradas.
El producto estrella de Urban Privacy es una funda para teléfonos móviles que bloquea por completo las conexiones inalámbricas del dispositivo. De este modo, impide el rastreo mediante GPS, redes móviles o Wi-Fi mientras el teléfono permanece en su interior.
Un pañuelo con un código QR contra las fotos no deseadas
La idea de Urban Privacy nació cuando Scheller estudiaba Diseño de Moda y trabajaba en proyectos de contravigilancia. "Los sistemas de vigilancia intentan identificar a las personas, mientras que la moda sirve para expresar la identidad. Me parecía interesante utilizar la moda para proteger esa identidad y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre un problema que cada vez afecta a más gente", explica.
Algunas de sus creaciones resultan especialmente llamativas, como un pañuelo estampado con un código QR. Cuando alguien intenta fotografiarlo, el código dirige automáticamente a la página no-photos-pls.com, con un mensaje tan claro como directo: "No fotos, por favor".
"Percibimos que cada vez hay más interés y conciencia sobre este tema", asegura Daniel Preuss. "Se habla más de privacidad en las plataformas digitales y también vemos que más personas reaccionan y buscan protegerse". Una preocupación que podría seguir creciendo a medida que la inteligencia artificial gana peso en la vida cotidiana.
Alemania debate el uso de cámaras inteligentes
El número de cámaras en los espacios públicos no deja de aumentar. El pasado marzo, el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt (CSU), anunció su intención de instalar cámaras inteligentes con reconocimiento biométrico en estaciones de tren.
La iniciativa ha despertado críticas de organizaciones como AlgorithmWatch, que advierte de que estas tecnologías pueden sentar las bases de una vigilancia masiva en el espacio público y poner fin al anonimato. La ONG alerta además de que la sensación de estar permanentemente vigilado puede disuadir a los ciudadanos de participar en protestas, acudir a determinados servicios sanitarios o ejercer otros derechos fundamentales.
El sindicato de la Policía alemana (GdP), en cambio, defiende el uso de estos sistemas. Considera que la inteligencia artificial puede ayudar a detectar comportamientos sospechosos con mayor rapidez, facilitar el trabajo de los agentes y agilizar el análisis de las imágenes grabadas.
Las cámaras inteligentes ya funcionan en varias ciudades alemanas, aunque en la mayoría de los casos analizan únicamente movimientos y comportamientos, sin identificar a las personas mediante datos biométricos.
La excepción es el estado federado de Hesse. Allí, la Policía está probando el reconocimiento facial en tiempo real en el entorno de la estación central de Fráncfort para identificar a sospechosos de terrorismo y localizar a personas desaparecidas o secuestradas.