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Los desplazados sirios temen la llegada del invierno

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Por Yousef Gharibi
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Una familia de desplazados sirios
Una familia de desplazados sirios   -   Derechos de autor  Euronews

El continuo tiempo veraniego en Siria podría ser una advertencia del problema a largo plazo del cambio climático. Pero también es una indicación inmediata para los residentes en el noroeste del país. Sequía, precipitaciones extremas y fuertes vientos es lo que los ciudadanos esperan durante el undécimo invierno de una guerra que ha dejado 2.800.000 desplazados, de los cuales 1,700.000 viven en los campamentos.

Mohamed Al-Saad es uno de ellos: "Hemos oído que este año va a haber un invierno frío. Las tiendas de campaña no soportan el frío ni la lluvia ni el calor. Hasta ahora, ninguna organización nos ha prometido ayuda para la calefacción, no nos hemos preparado para nada, lo único que hemos podido hacer es dejar que los niños junten algunas bolsas de plástico, algunas ramitas. Preparé la tienda con algunas cuerdas y la clavé en el suelo; eso ha sido todo lo que he podido hacer. No hay nada más".

De los casi 1400 campamentos que hay en la zona, el 88,5% son asentamientos informales que carecen de un drenaje adecuado y están expuestos a posibles daños graves por las fuertes lluvias o los vientos. A pesar de la actividad de muchas oenegés en la zona, la ayuda sólo cubre un tercio de los ingresos que las familias necesitan para sobrevivir.

Las principales fuentes de dinero son los préstamos y los trabajos cotidianos, que pagan una media de apenas dos dólares al día. Una escasa recompensa para las personas que intentan desesperadamente prepararse para las duras condiciones invernales, especialmente con la disminución de la ayuda de las agencias.

"En invierno no tenemos programas de distribución de madera para la calefacción por parte de las organizaciones internacionales en el norte de Siria; algunas organizaciones locales trabajan en la entrega de ayuda para el invierno, pero con recursos limitados que no cubren ni al 10% de las personas necesitadas. Los campamentos se enfrentan a un desastre", explica Firas Mansour, director de la campaña de invierno del Equipo de Respuesta a las Emergencias

Ahora se está viendo que las tiendas de campaña están ya dañadas solo por las lluvias ligeras. Se acerca el invierno y si la comunidad internacional no se mueve, hay peligro de una catástrofe humanitaria.