¿Por qué la extrema derecha cede terreno en España pese a su auge en Europa?

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Por Laura Llach
El líder de Vox, Santiago Abascal
El líder de Vox, Santiago Abascal   -   Derechos de autor  Paul White/Copyright 2022 The AP. All rights reserved

Jesús Suarez, de 27 años y votante de la formación ultraderechista Vox, todavía no sabe qué casilla marcará entre los partidos a la derecha del espectro político en las próximas elecciones generales españolas. La última vez que acudió a las urnas lo tuvo claro, pero la situación ha cambiado.

La inflación, la crisis energética y el precio de la cesta de la compra se sitúan como las principales preocupaciones de los españoles en este momento. Mientras los partidos tradicionales centran su batalla política en estos temas, Vox todavía no ha renovado su discurso.

“En materia económica me da más seguridad el Partido Popular, ya que lo hemos visto gobernar. No sé si Vox inspira la confianza suficiente en este tema como lo hace el PP. Por mi parte, tengo dudas de a quién votaré”, asegura Suarez.

Fue en 2019 cuando Vox arrasó en las elecciones generales convirtiéndose en la tercera fuerza política, una imagen que sorprendió a muchos.

Desde entonces, el partido que se sitúa al extremo de la derecha española ha crecido exponencialmente. Hasta ahora. La última encuesta del barómetro de octubre de 40dB para El País, muestra que el partido pierde influencia.

Del 20% en intención de voto que le otorgaban las encuestas el pasado mes de marzo, se quedaría ahora con el 14,2%, lo cual supondría la pérdida de 8 de los 52 diputados con los que cuenta en el Congreso.

A pesar de que la ultraderecha se afianza en el Viejo Continente, uno de cada seis votantes europeos apostaron por la derecha más radical la última vez que acudieron a las urnas en su país, según los datos que arroja la base de datos de ParlGov, en España parece que la tendencia es distinta.

Lo confirma Marta Marcos, politóloga y consultora en GAD3: "Desde hace unos meses, la tendencia a la baja de Vox va a la par que la subida del Partido Popular. Todos los votos que se alejan de la formación de Abascal se transfieren al PP".

"Lo que estamos viendo es cómo se están reorganizando las fuerzas políticas. En las anteriores elecciones el Partido Popular estaba dividido, no tenía tanta fuerza como ahora. Vox ha bajado porque otros partidos se están llevando a sus votantes", añade.

Euronews se ha puesto en contacto con el analista político y CEO de Rebellious Words, Santiago Martínez-Vares, y el doctor y profesor en Política y Ética de la Universidad Pontificia de Salamanca, Óscar Sánchez Alonso, para entender por qué Vox pincha en el gran reto de mantener a su electorado.

La crisis cambia las prioridades

Si en 2019 una de las principales preocupaciones de la población española era la cuestión catalana, tres años más tarde la situación es completamente distinta. La guerra de Ucrania ha cambiado radicalmente las prioridades de los ciudadanos. En boca de todos está el alza de precios y la crisis energética.

“Vox nace con el problema del secesionismo catalán, ahí es donde tiene sentido para muchísima gente que ve atacado su modelo de Estado. Luego, como el resto de la ultraderecha, ha intentado que la inmigración sea un gran problema. Esto no ha funcionado porque no existe ese problema que sí ha podido existir en Francia y en Italia”, señala Martínez Varés.

Para el analista, este cambio hace que la gente se incline por los partidos tradicionales, porque en cada ciclo electoral se ha visto cómo los ciudadanos se refugian en ellos en busca de certidumbre.

“La gente no va a comprar que un partido quiera poner en el primer plano del debate político temas como la inmigración, porque ellos solo piensan en cómo pagar el alquiler. Más cuando tienen al Partido Popular enviando mensajes sobre bajadas de impuestos, política fiscal y política energética”, añade.

Sánchez Alonso coincide en este punto: “Vox adquiere protagonismo en la “batalla cultural”. Hay votantes a quienes esa guerra ideológica les seduce sobremanera. Pero desde luego que hay un electorado que está bastante más preocupado por la gestión del día a día y por llegar a final de mes”.

El mismo discurso que dio alas a la creación y auge del partido de extrema derecha es el que ahora está consiguiendo que caiga sin pausa en las encuestas, para volver a subir necesitaría adaptarlo al contexto actual.

Divisiones internas

Por primera vez, la cúpula de la extrema derecha española ha mostrado su fractura. La salida de Macarena Olona a finales de junio de este año, uno de los rostros más populares del partido, ha aireado las disputas internas y ha hecho que sean muchas las voces que predicen una división de la ultraderecha.

La que era portavoz y secretaria general de Vox en el Congreso de los Diputados, dejó el partido por “prescripción médica” poco más de una semana después de haber jurado su cargo como parlamentaria en Andalucía. La decisión vino precedida por un mal resultado en las elecciones autonómicas de la región española.

Con Santiago Abascal, líder de la formación prácticamente desaparecido y la figura de Olona, tan amada como criticada, fuera del partido, se ha evidenciado la falta de un liderazgo claro en Vox. Los rumores que apuntan a que la exportavoz de la formación creará su propio partido hacen temblar a los de Abascal.

“Igual que los ataques externos ayudan a dar cohesión y fuerza, los partidos soportan muy mal las crisis internas. Esas crisis generan enorme virulencia, y el correspondiente electorado, pasa a fragmentarse”, sostiene el profesor de Política y Ética.

El resultado de las elecciones Andaluzas

Las elecciones en la región andaluza, que tuvieron lugar el pasado mes de junio, empezaron con Macarena Olona como candidata de Vox ofreciéndole la vicepresidencia al Partido Popular y terminaron con una mayoría absoluta de la derecha tradicional.

Para Martínez-Vares este momento marcó el inicio de la debacle de Vox. “Fue un error presentar como candidato a alguien que no era andaluz. La campaña fue la más errática que se ha visto nunca, diseñada desde Madrid y hecha por gente que no conocía Andalucía. Esto terminó de desinflar a Vox”.

El analista cuenta que, en estas elecciones se produjo una movilización del voto de centro izquierda que le “prestó” el voto al Partido Popular para frenar a los de Abascal.

La fuerza de la formación liderada por Santiago Abascal se medirá en las próximas elecciones municipales y autonómicas, previstas para dentro de unos meses. Las alcaldías definirán el mapa político español. "A nivel regional y local, Vox no tiene el músculo que tiene el Partido Popular. Esa es su debilidad", señala el analista.

Añade que mientras el Partido Popular tiene sedes en todas las localidades españolas, a Vox le falta estructura territorial.

Sobrevivir a su primer Gobierno

El balance tras poco más de 160 días como parte de la coalición del Gobierno regional de Castilla y León deja varias polémicas y faltas de entendimiento. La región española está gobernada por el Partido Popular con Vox como su socio en el Ejecutivo, siendo la primera vez que el partido de extrema derecha gobierna en España.

Las peores críticas llegaron este verano tras la gestión de los incendios forestales que arrasaron la comunidad autónoma.

A esto se le suman los continuos desencuentros dentro de la coalición: “Los espectáculos que está ofreciendo el vicepresidente Gallardo y el propio presidente de las Cortes (ambos de Vox) muestran las flaquezas del partido. A los muy entusiastas les servirá, pero los que deseen de la política algo que vaya más allá del insulto a los rivales y el señalamiento a medios de comunicación, se distanciarán”, asegura Sánchez.

La victoria de Giorgia Meloni en Italia

“Italia marca el camino de una nueva Europa de naciones libres y soberanas”, publicaba Abascal el su cuenta de twitter tras conocerse la victoria de la extrema derecha en las elecciones italianas.

Con estas palabras dejaba ver su anhelo por que el triunfo de Hermanos de Italia abra el camino a Vox en España para cosechar un resultado similar.

“El mayor éxito de Abascal en estos últimos meses, desde que el Partido Popular renovó su liderazgo, es que Meloni ha ganado en Italia. Lo cual dice muy poco de su gestión política”, señala Martínez-Vares.

Por su parte, Sánchez opina que el acercamiento a Meloni no beneficiará a Vox después del polémico discurso que dio la líder italiana en uno de los mítines de la formación en España. A pleno pulmón, Meloni gritaba “no a los lobbys LGTB”, “no a la ideología de género” y “no a la violencia islamista”.

“El votante más hooligan de Vox siempre estará encantado con que aumenten los decibelios del discurso, tanto en el fondo, como en la forma. Pero hay un electorado potencial que en algún momento podría haberse pensado ir a Vox y al que los discursos de Meloni le hacen pensárselo dos veces”, zanja el profesor.

La pregunta que está ahora sobre la mesa es si Vox logrará volver a recabar el apoyo conseguido en las últimas elecciones o, por el contrario, seguirá bajando puntos en las encuestas. Para Martínez-Vares el tiempo de la ultraderecha en España ya pasó: "El auge de la ultraderecha en España ya llegó, ya estuvo. En la anterior legislatura entraron derribando la puerta, con muchísimos diputados y votos". Algo que estamos viendo ahora en el resto de Europa.