Onkalo es el primer centro del mundo destinado al almacenamiento definitivo de combustible nuclear gastado y radiactivo. Se prevé que opere hasta la década de 2120.
Tras décadas de obras, la primera instalación del mundo destinada a la eliminación permanente de combustible nuclear gastado se prepara para entrar en funcionamiento en Finlandia y se espera que las autoridades concedan la licencia en cuestión de unos meses.
La estructura se convertirá en el destino definitivo de toneladas de peligrosos residuos radiactivos. Las obras de Onkalo, que en finés significa "cueva", comenzaron en la costa occidental en 2004. La instalación, con un coste de 1.000 millones de euros, está llamada a funcionar hasta la década de 2120.
Aislado de la civilización
El complejo se encuentra en la isla de Olkiluoto, en una zona densamente boscosa. La localidad más cercana es Eurajoki, a unos 15 kilómetros, donde viven unos 9.000 habitantes, muchos de ellos empleados en la central o en las instalaciones de almacenamiento.
El emplazamiento está junto a tres de los cinco reactores nucleares de Finlandia. Se eligió por su roca madre, conocida por su gran estabilidad y su bajo riesgo sísmico.
"La separación respecto a la civilización y a la población en la superficie es importante por la radiación que producen estos residuos", explica Tuomas Pere, geólogo de Posiva Oy, la empresa responsable de la gestión de los residuos nucleares finlandeses.
"Pero lo fundamental es que, con esta eliminación definitiva, podemos gestionar los residuos con mucha más seguridad que almacenándolos en instalaciones situadas en la superficie", añade.
Mediante maquinaria no tripulada en una planta de encapsulado cercana, las barras radiactivas se sellarán en contenedores de cobre y se enterrarán en túneles a más de 400 metros de profundidad, rodeadas por capas de arcilla bentonítica absorbente del agua que actuarán como "amortiguador".
Onkalo puede albergar 6.500 toneladas de combustible nuclear gastado, según Posiva.
Según un informe de 2022 del Organismo Internacional de Energía Atómica, desde la década de 1950 se han generado casi 400.000 toneladas de combustible gastado, de las que dos tercios siguen en almacenamientos provisionales y un tercio se recicla mediante un proceso complejo.
En la actualidad, el combustible nuclear gastado se almacena temporalmente en piscinas de combustible agotado en cada reactor y en contenedores secos en superficie.
Riesgos que persisten
Sin embargo, el almacenamiento geológico de residuos nucleares sigue lleno de "incertidumbres", advierte Edwin Lyman, director de seguridad de la energía nuclear en la organización estadounidense sin ánimo de lucro Union of Concerned Scientists (UCS; 'Unión de Científicos Conscientes').
"Mi opinión sobre la gestión de los residuos nucleares es que no hay una buena opción, pero es importante encontrar la menos mala", señaló. Según dijo, almacenar de forma permanente los residuos nucleares en el subsuelo es mejor que dejarlos en superficie, ya que el material sería más vulnerable a posibles sabotajes si se mantiene al aire libre. Los riesgos asociados a los depósitos de residuos nucleares afectarán sobre todo a las "futuras generaciones", añadió Lyman.
Por ello, la semiótica nuclear trata de desarrollar señales de advertencia sobre los almacenes de residuos nucleares que puedan ser comprendidas por seres humanos dentro de 10.000 años, o incluso más, dado que se necesitan cientos de miles de años para que estos residuos dejen de ser peligrosos.
"Hemos tenido Chernóbil, hemos tenido Fukushima y, por supuesto, los residuos nucleares. Quizá estemos cerca de una solución para esto", afirma Juha Aromaa, director adjunto de programas de Greenpeace Finlandia, que añade: "nadie más en el mundo está ni de lejos cerca de resolver este problema".
En 1994 se aprobó una legislación que obliga a que los residuos nucleares generados en Finlandia sean gestionados, almacenados y eliminados de forma definitiva dentro de las fronteras del país.
"En aquel momento, parte de esos residuos aún se exportaban, pero queríamos ocuparnos nosotros mismos", recordó Sari Multala, ministra de Medio Ambiente de Finlandia. Multala no descartó aceptar en el futuro cantidades limitadas de residuos nucleares procedentes de otros países.