En el marco del Ibiza Tech Forum pudimos hablar con Tommy Robredo, extenista español con más de 23 años de experiencia, 12 torneos ATP a su espalda y un récord en su carrera de ser el número 5 de la ATP. Hemos charlado sobre la evolución en el deporte y la situación de Alcaraz.
Tommy Robredo se retiró en abril de 2022, tras 23 años de trayectoria, en el mismo torneo donde debutó con 16 años. Fue en el Real Club de Tenis Barcelona, en el Conde de Godó, y el hecho de cerrar el círculo ahí no fue casual. "Cuando se pudo volver a jugar al tenis tras el COVID, ya tenía claro que me quería retirar en Barcelona", explica. "El año que viene voy a jugar de aquí hasta allí lo mejor que pueda y ahí me retiraré y empezaré una nueva vida".
Lo que viene a continuación lo cuenta como si fuera la parte más fácil: parar. No buscar trabajo de inmediato, no llenar la agenda. "Antes de hacer un nuevo proyecto tienes que parar, pensar, aburrirte, y una vez estás aburrido, decidir exactamente el camino que quieres tomar". Su mujer no lo veía tan claro. "Me decía que no quería estar casada con uno que no hiciera nada. Yo le dije: déjame disfrutar de lo que he hecho".
Robredo tiene 43 años, 12 títulos ATP, una carrera que lo llevó al número cinco del mundo y ahora dirige el torneo ATP 500 más antiguo del circuito en tierra batida, el mismo que ganó en 2004.
Cogió el testigo de David Ferrer hace poco más de un año, y lo cuenta sin grandilocuencia: "El vínculo de estar en el club como asesor y trabajar en el club influyó. Y a partir de ahí, encantado". Para él, el puesto no llegó por presionar. Llegó porque estaba ahí, haciendo lo que sabía, y a los que mandan les gustó cómo lo hacía.
Antes de que surgiera el Godó, ya trabajaba como asesor del propio club y entrenaba de forma particular a un joven que aspira a ser profesional. "Eran dos de las cosas que más me gustaban. Y encima tenía tiempo". Nada de reinventarse en otro sector, nada de grandes giros vitales. "Uno tiene que dedicarse a lo que sabe".
Alcaraz, Ferrero y lo que el tenis español no se puede permitir perder
La ruptura entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero en diciembre de 2025 removió al mundo del tenis. Siete años juntos, seis Grand Slams, y una separación que, según distintas fuentes, tuvo más que ver con discrepancias en la renovación del contrato que con cuestiones deportivas.
Robredo tiene relación personal con Ferrero compartieron torneos, dobles, momentos fuera de la pista y dice que le supo mal. "Me hacía especial cariño el hecho de ver que toda su trayectoria, todo su talento, toda su grandeza, se lo pudiera transmitir a Carlos".
Dicho eso, lo que sigue tiene el tono de alguien que ha vivido esto desde dentro: "En una empresa, en un negocio, a veces los caminos se separan, y eso no quiere decir que haya que separar las amistades".
Alcaraz llegó a los Laureus 2026 en Madrid con una férula en la muñeca derecha, lesión sufrida en Barcelona que le impidió competir en el Mutua Madrid Open, aunque recogió el galardón al mejor deportista masculino del año. Robredo no ve drama en la baja: "Es una cosa pasajera. Como las inversiones a largo plazo, tiene que mirar al final de su carrera. Tiene que volver cuando esté recuperado al 100% y que pueda dar su mejor nivel".
El asunto de fondo, sin embargo, va más allá de una lesión de muñeca. Robredo lleva un rato preocupado por algo estructural. El problema, dice, es cultural. "Estamos viendo todos mucho mejor el hecho de que todo sea mucho más fácil. Esa facilidad también hace que haya carencia de necesidad, que no luches por conseguir cosas".
Lo dice pensando en los jóvenes que llegan a sus clases, en los padres que no toleran que sus hijos reciban una crítica, en una sociedad que ha normalizado proteger a los niños de la frustración justo cuando la frustración es lo que te hace mejorar.
Frente a ese panorama, hay dos nombres que le devuelven el optimismo. Alcaraz acabó la temporada 2025 como número uno del mundo por segunda vez, y Rafa Jódar, tenista de Leganés nacido en 2006, ya figura como número 29 del ranking ATP y tercer mejor español del circuito. Robredo dice que cuando vio a Jódar por primera vez, lo tuvo claro: "No sé lo que tardará, pero va a estar top cinco". Luego añade que puede equivocarse de cinco posiciones, pero que de cincuenta no se equivoca.
Tecnología, inteligencia artificial y lo que ya no se puede ignorar
Robredo arrancó a jugar al tenis en una época en que preparar un partido era preguntar a alguien que había visto al rival. Nada de vídeo, nada de analítica, nada de nutricionistas de viaje. "Ibas con el entrenador, ibas a comer al restaurante que te veía el jugador al que jugabas como jugaba. Le preguntabas a un entrenador, a un amigo que había jugado, la había visto jugar, y tirabas".
Lo que tiene delante ahora, como director de torneo y como persona que sigue el circuito de cerca, es otra cosa. "Ahora te dicen exactamente lo que hay que tomar, el tanto por ciento de hidratos, los gramos, a la hora exacta". En lo físico pasa igual. En lo táctico, más todavía.
Robredo recuerda que en su época era posible detectar patrones de saque viendo vídeo con atención. Hoy eso está muerto, tecleas el nombre de tu rival y tienes estadísticas a tu alcance.
La inteligencia artificial es el siguiente paso, y Robredo no huye del tema. Reconoce que el coste de implementarla en clubes y organizaciones todavía frena su adopción generalizada, pero que el camino es claro. "Puedes llegar a crear un jugador perfecto, artificial, la técnica perfecta, y que escuelas de tenis les enseñen de esa forma para que sea perfecto". Las máquinas que tiran pelotas con precisión quirúrgica ya existen; que te digan en tiempo real si has mejorado la consistencia del golpe es lo que viene.
¿Deja eso al entrenador humano sin sitio? Robredo cree que no, o al menos no del todo. "La máquina no va a ser tan cariñosa o tan atenta o tan no sigue como tú. Igual tienes que decir lo mismo que la máquina, pero hacerlo de otra forma". El matiz es que quien elija ignorar estas herramientas va a perder terreno. "Como lo de la alimentación: hay quien no cuida la alimentación. Está fuera. No es que se fuera, pero ya no vas con gasolina. Vas con agua".
Para los grandes, como Alcaraz, la tecnología puede marcar la diferencia entre ganar un punto clave y perderlo. Para el resto, puede ser lo que decida si llegan o no llegan. Podrán ver la entrevista al completo en nuestro canal de YouTube.