El seleccionador Luis de la Fuente mantiene un sistema interno de sanciones económicas para los jugadores de España, basado en la puntualidad y el toque de queda, vigente desde la Eurocopa de 2024.
Mientras España afronta el Mundial 2026 como una de las favoritas al título, a pesar del tropiezo inicial, dentro del vestuario de Luis de la Fuente sigue vigente un estricto código disciplinario con sanciones económicas. Álvaro Morata reveló algunas de estas normas hace meses en una transmisión en directo junto a periodistas y un 'youtuber', y Marcos Llorente las confirmó después en 'Radioestadio Noche'.
Según contó el delantero madrileño, cualquier jugador que se retrase a una charla técnica paga 1.000 euros, a los que se suman 100 euros por cada minuto de demora. Si el retraso se produce en un día de partido, la cifra por minuto se duplica hasta los 200 euros. El toque de queda para irse a dormir está fijado a las 02:00.
Una "familia" con sus propias reglas
De la Fuente ha repetido en varias ocasiones que el concepto de "familia" es central en su forma de dirigir el grupo, y las multas forman parte de esa disciplina interna más que de un castigo punitivo. Según recogió 'Marca', durante la Eurocopa de 2024 la suma acumulada de sanciones llegó a los 80.000 euros, una cantidad que finalmente fue perdonada tras el gol de Mikel Oyarzabal que dio el título a España.
El contexto inmediato de estas normas es el tropiezo de España en su estreno mundialista. 'La Roja' empató 0-0 ante Cabo Verde el pasado 15 de junio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, en un partido en el que dominó la posesión (74%) y disparó 23 veces, pero solo 8 a portería. El guardameta caboverdiano Vozinha, de 40 años, fue la gran figura del encuentro al frenar, entre otras, una ocasión clara de Mikel Oyarzabal tras un cabezazo de Ferran Torres al palo.
De la Fuente compareció después sin alarmismo: atribuyó el resultado a la falta de "frescura y finura" y recordó que el equipo suma ya 32 partidos sin perder. Lamine Yamal, Nico Williams y Víctor Muñoz, los tres recuperados de lesión, se quedaron fuera del once inicial por precaución. España afronta ahora a Arabia Saudí con la necesidad de reaccionar, y es precisamente en estos tramos del torneo, con el grupo bajo presión tras un resultado que no convence, donde De la Fuente suele insistir más en la disciplina interna como forma de mantener cohesionado al vestuario.
Vigilancia también fuera del campo
El sistema no se limita a horarios. De la Fuente ha explicado que los capitanes suelen ser los primeros en advertir a los jugadores más jóvenes sobre los riesgos de publicar vídeos, bailes o contenido en redes sociales que pueda generar polémica fuera del vestuario, aunque eso no ha impedido que los grupos de WhatsApp del equipo hayan sido también escenario de bromas entre compañeros.
La imagen pública y los compromisos comerciales también están blindados por este código. Los internacionales españoles viajan y conviven bajo una estética unificada, obligados a vestir exactamente la misma equipación, desde el chándal oficial hasta los calcetines correctos.
Presentarse en una rueda de prensa, un paseo o un comedor con una prenda desparejada o luciendo marcas que entren en conflicto con los patrocinadores de la Federación se castiga con unos 1.000 euros de multa.
Toda esta recaudación, lejos de terminar en las arcas de la Federación, se gestiona a través de un "bote" común que custodian los propios capitanes. Al término de las concentraciones o de los grandes torneos, el dinero acumulado por los despistes y los retrasos de los jugadores se destina íntegramente a causas benéficas y organizaciones no gubernamentales, o sirve para invitar a una cena a todo el personal de apoyo que hace el trabajo que no se ve, como utilleros, delegados y fisioterapeutas.