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Por una vez, las grandes tecnológicas se ponen de acuerdo y ahora son demandadas por ello

Foto de archivo, las imágenes muestran a Dario Amodei, Demis Hassabis, Sam Altman y Elon Musk.
Archivo - Fotografías muestran a Dario Amodei, Demis Hassabis, Sam Altman y Elon Musk. Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
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Por Jonathan Benton
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Cuatro gigantes de la IA aceptaron públicamente frenar su propia tecnología en nombre de la seguridad, pero una nueva demanda sostiene que ese "acuerdo" fue en realidad un pacto ilegal para perjudicar a los clientes de pago.

Los grandes nombres de la IA están acusados de haber pactado en secreto frenar la misma tecnología en la que llevan años invirtiendo miles de millones, una decisión que, según los demandantes, ha hecho perder valor real a los suscriptores de pago.

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Cuatro de las principales empresas de IA habrían conspirado para limitar el ritmo de desarrollo de su propia tecnología, según una nueva demanda antimonopolio que acusa a Anthropic, OpenAI, xAI y Google DeepMind de coordinar ilegalmente una 'desaceleración' que perjudicó a sus suscriptores de pago.

La demanda, presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de California, sostiene que los directores ejecutivos de las compañías se confabularon para frenar el desarrollo de la IA bajo el pretexto de la seguridad, un acuerdo que, según los demandantes, equivale a una forma encubierta de fijación de precios.

"La IA escapará rápidamente al control humano y podría acabar con todos nosotros si permitimos que la seguridad y los protocolos de la IA... estén en manos de acuerdos privados, guiados por intereses propios, entre las empresas tecnológicas 'con ánimo de lucro' más poderosas del mundo", afirmó Nick Rowley, abogado principal de los demandantes.

Según la demanda, la coordinación se produjo en gran medida el 12 de septiembre, cuando el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, publicó un ensayo en el que pedía una cooperación de todo el sector para desacelerar los avances en favor de medidas de seguridad reforzadas.

Ese mismo día, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, el responsable de xAI, Elon Musk, y el cofundador y presidente de Google DeepMind, Demis Hassabis, respaldaron públicamente las propuestas de Amodei.

Pero la demanda sostiene también que la coordinación empezó a gestarse meses antes. Señala un comunicado de julio de 2026 que fue firmado por altos cargos de varios de los principales laboratorios de IA y que reconocía la 'intensa presión competitiva para no ralentizar unilateralmente' el desarrollo.

El comunicado instaba al Gobierno a respaldar un esfuerzo global para frenar el desarrollo automatizado de la IA.

Los demandantes sostienen que está claro que un acuerdo entre los responsables de estas empresas rivales para que su progreso 'sea más lento de lo que produciría la competencia en condiciones normales' tiene un efecto anticompetitivo sobre los consumidores.

Los abogados que representan a cuatro demandantes identificados, que pagan suscripciones a ChatGPT, Claude, Grok o Gemini, han presentado la demanda en nombre de una posible clase nacional de otros usuarios de pago de esos servicios.

Los demandantes no se oponen a que cada empresa decida por separado ralentizar su propio progreso en favor de la seguridad.

En la demanda alegan, en cambio, que las leyes antimonopolio les prohíben tomar el 'atajo' de acordar 'sustituir la contención colectiva por la responsabilidad individual'.

La demanda defiende que un mercado competitivo favorece la responsabilidad y el progreso real.

"La IA escapará rápidamente al control humano y podría acabar con todos nosotros si permitimos que la seguridad y los protocolos de la IA... estén en manos de acuerdos privados, guiados por intereses propios, entre las empresas tecnológicas 'con ánimo de lucro' más poderosas del mundo", afirmó Nick Rowley, abogado principal de los demandantes.

Marcar el ritmo en la frontera de la IA

En su primer ensayo en favor de una desaceleración, Amodei reconocía posibles obstáculos antimonopolio y señalaba que sería útil que el Gobierno de Estados Unidos mediara 'o al menos facilitara' estas conversaciones entre laboratorios.

El Gobierno no tendría que participar directamente, escribía, pero sí tendría que 'emitir una exención limitada para determinados tipos de conversaciones sobre seguridad'.

Altman escribió en redes sociales: "OpenAI ve con buenos ojos la idea de un 'marco federal que establezca requisitos de seguridad coherentes', pero no creemos que tengamos que esperar a una exención antimonopolio o a una ley para empezar a ofrecer esa confianza".

Si bien las conversaciones recientes sobre cómo marcar el ritmo del desarrollo se han visto impulsadas por una creciente preocupación ante la posibilidad de que la IA eluda el control humano, varios dirigentes del sector llevan tiempo defendiendo la creación de un conjunto común de estándares o algún tipo de coordinación para que los esfuerzos de seguridad sigan siendo prioritarios.

Los demandantes sostienen que no se oponen a que las empresas de IA pidan al Congreso, a la Casa Blanca o a cualquier otra agencia que elaboren una regulación sobre IA, ni a que soliciten una exención en materia antimonopolio.

Pero lograr ese tipo de colaboración con el Gobierno federal podría resultar muy difícil.

IA entre la aceleración y el freno

El presidente Donald Trump rechazó en las redes sociales las peticiones de regulación. Ha afirmado que cualquier intento de limitar esta tecnología forma parte de una 'conspiración'.

Trump se preguntó por qué los líderes del sector reclamarían una regulación que, según él, 'si se aplica con firmeza, les conducirá al olvido y a la bancarrota'.

Trump anunció el sábado en las redes sociales que está creando un grupo de trabajo sobre IA y que nombrará a un 'zar de la IA', pero apenas ofreció detalles.

El Gobierno de Trump se ha mostrado especialmente dispuesto a que los laboratorios estadounidenses de IA superen y aventajen a la competencia china.

Mientras varios dirigentes y candidatos demócratas han pedido una actuación amplia en materia de regulación de la IA, los republicanos han adoptado en gran medida la misma postura que Trump.

El presidente de Estados Unidos estará esta semana en Pekín para mantener un diálogo sobre IA, con el objetivo de crear una vía clara de comunicación entre los dos principales actores mundiales en este campo.

Fuentes adicionales • AP

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