La Comisión Europea ha presentado nuevas normas para controlar el consumo de agua y energía de los centros de datos, aunque los requisitos mínimos de eficiencia no llegarán hasta 2027.
La Unión Europea está redactando el marco de sostenibilidad para el futuro de la inteligencia artificial (IA), cada vez más voraz en términos energéticos, pero los gigantes tecnológicos como Microsoft ya están interviniendo en cómo deberían aplicarse las nuevas normas del bloque.
Los centros de datos de la UE con más de 500 kW de capacidad instalada que presenten informes conforme a las normas de eficiencia energética del bloque recibirán, a partir del 21 de septiembre, una etiqueta electrónica de sostenibilidad, según las nuevas reglas presentadas el lunes por la Comisión Europea.
"El objetivo del sistema de calificación es aumentar la transparencia sobre el uso de energía de los centros de datos y convertirse en un recurso que permita elaborar mejores políticas y contratar activos y servicios digitales más sostenibles en toda Europa", señaló la Comisión en sus nuevas normas sobre sistemas de calificación para centros de datos.
Esta iniciativa llega en un momento en que Bruselas aspira a triplicar la capacidad de centros de datos en todo el bloque de aquí a 2035, dentro de un esfuerzo por reducir la dependencia de las grandes tecnológicas y desarrollar las capacidades propias de Europa en inteligencia artificial. No obstante, eurodiputados han expresado recientemente su preocupación por los intentos de Microsoft de influir en las nuevas normas.
Al mismo tiempo, la UE lidia con una creciente crisis energética y los centros de datos se consideran ya una fuente en expansión de demanda de electricidad, lo que ha suscitado la oposición de algunas comunidades locales.
La Comisión sostiene que el bloque necesita centros de datos para sustentar la computación en la nube, la inteligencia artificial y los servicios digitales, pero su rápida expansión está ejerciendo presión sobre las redes eléctricas, los recursos hídricos y las comunidades locales.
Presión sobre los Estados miembros
En 2024, los centros de datos en Europa consumieron 68 teravatios hora (TWh) de electricidad y la UE prevé que esa cifra alcance los 114 TWh en 2030, hasta representar el 3,2% de toda la electricidad del bloque, frente al 2,5% actual, según datos comunitarios.
La nueva etiqueta de sostenibilidad pretende hacer comparables las instalaciones en función de su eficiencia energética e hídrica y del origen de la electricidad que utilizan. Sin embargo, pese a que los requisitos de información obligatoria para centros de datos de más de 500 kW están en vigor desde 2023, la Comisión reconoce que el cumplimiento sigue siendo incompleto.
"En el primer año (…) tuvimos algo así como un tercio de los centros de datos declarados. En el segundo año, mejoró y, en el tercero, los resultados preliminares mejoraron aún más. Creo que alcanzamos fácilmente el umbral del 50%", afirmó el lunes ante la prensa un funcionario de la Comisión que habló bajo condición de anonimato.
El mismo funcionario señaló, no obstante, que la aplicación de las normas recae en gran medida en los países de la UE. La verdadera presión llegará a comienzos del año que viene.
Consumo máximo de energía y agua, solo a partir de 2027
Por ahora, la Comisión evita fijar un límite estricto al consumo de energía o de agua. Las auténticas herramientas regulatorias, las normas mínimas de rendimiento, se anunciarán en 2027 para establecer un umbral y evitar que se construyan nuevas instalaciones por debajo de determinados niveles de eficiencia, según el citado funcionario de la Comisión.
Sin embargo, este "periodo de prueba" crea una importante ventana para el sector, que lleva tiempo presionando a la Comisión sobre estos parámetros clave de sostenibilidad. En un escrito presentado en julio de 2026 al Gobierno federal alemán, Microsoft manifestó su apoyo a utilizar energía limpia, eficiencia energética y del agua como indicadores de sostenibilidad, al tiempo que pedía cambios concretos en las franjas de eficiencia hídrica previstas en la etiqueta, según el registro alemán de lobbies.
Bram Vranken, investigador y activista de la organización de vigilancia Corporate Europe Observatory (CEO), criticó la influencia de las grandes tecnológicas sobre las nuevas normas de la UE para los centros de datos.
"La cláusula de confidencialidad de Microsoft se mantiene, aunque reescrita, lo que supone un problema enorme. También implicará que buena parte de la información de la etiqueta será imposible de comprobar", declaró Vranken a 'Euronews'.
El pulso con las tecnológicas
Añadió que, con las normas actuales, si un centro de datos de Google obtiene una puntuación alta en la etiqueta en términos de eficiencia energética, podría estar consumiendo un gigavatio de potencia sin que esa información se haga pública adecuadamente.
Como el bloque necesita confiar en las grandes empresas tecnológicas para construir su infraestructura, estas adquieren un peso considerable en el debate regulatorio. Aunque las nuevas normas de la Comisión reflejan su ambición de convertir a Europa en un "continente líder en inteligencia artificial", también ponen de relieve la tensión entre ampliar rápidamente la infraestructura necesaria para la IA y regular a las compañías tecnológicas estadounidenses que se espera que suministren buena parte de ella.
Fuentes de la Comisión señalan que la nueva etiqueta de sostenibilidad puede reconocer la energía de bajas emisiones, incluida la nuclear, mientras que las futuras normas mínimas de rendimiento podrían acabar siendo obligatorias.
Bruselas estudia además si los centros de datos pueden convertirse en participantes más activos del sistema eléctrico aportando flexibilidad y suministrando potencialmente calor residual a hasta cuatro millones de hogares europeos.