Aunque la cita carezca del protocolo formal reservado para potencias como Francia o el Reino Unido, la reunión posee un calado histórico: hace solo un año, la brecha diplomática entre la Casa Blanca y el Palacio de Miraflores parecía insalvable.
Donald Trump y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, protagonizan este martes en Nueva York un histórico cara a cara que escenifica el giro radical en las relaciones entre Washington y Caracas. Se trata del primer encuentro entre ambos mandatarios tras la operación militar estadounidense por la que se derrocó y arrestó a Nicolás Maduro hace menos de un año.
Según fuentes del Ejecutivo estadounidense, la reunión se limitará a un breve cara a cara previsto para las 19:40 hora local (23:40 GMT) en Nueva York. El escenario elegido es el marco de la recepción de líderes de la Asamblea General de la ONU, que acoge por primera vez a Delcy Rodríguez al frente de la delegación venezolana como mandataria interina.
Aunque el encuentro carecerá del rango de las bilaterales formales agendadas con socios como Francia, el Reino Unido o Japón, la cita encierra un valor simbólico extraordinario. Ambos líderes se verán las caras semanas después del polémico pacto por el que Caracas cedió a Washington el control de parte de sus reservas de crudo, y a muy poca distancia de la cárcel de Nueva York donde el propio Nicolás Maduro aguarda juicio por narcotráfico.
El viraje de Caracas y el nuevo "tutelaje" de Washington
Quien fuera la mano derecha de Maduro y prometiera lealtad tras su caída encabeza hoy un impensable deshielo diplomático con Estados Unidos. Un giro de guion que deja descolocada a la oposición tradicional: María Corina Machado aguarda aún en Panamá el permiso de entrada a Venezuela.
Machado llegó a entregar al mandatario estadounidense su medalla del Nobel de la Paz. Un esfuerzo que contrasta con el pragmatismo de la Casa Blanca, que tras la caída de Maduro el pasado 3 de enero ha transformado la rivalidad histórica con Venezuela en una alianza operativa centrada en el sector energético, bajo un esquema de tutelaje formalmente reconocido por Washington.
Petróleo, aperturismo y legitimidad regional
La cita supone el primer encuentro formal entre los máximos mandatarios de ambos países en más de una década, tomando el relevo de la breve conversación que mantuvieron Barack Obama y Nicolás Maduro en Panamá durante la Cumbre de las Américas de 2015. El principal catalizador de esta nueva etapa es el reciente acuerdo energético, una alianza que otorga a Estados Unidos la gestión directa de una quinta parte de los recursos petroleros venezolanos.
El acuerdo petrolero suscita serias dudas entre quienes ven en la estrategia de Trump un mero interés extractivo que posterga las reformas democráticas en el país. Frente a estas críticas, el nuevo escenario institucional exhibe ya sus primeras contrapartidas en materia de libertades: la excarcelación de presos políticos al amparo de una reciente ley de amnistía y el desmantelamiento anunciado de la cárcel de El Helicoide, símbolo del aparato represivo en Caracas y el fin del bloqueo a diversos medios de comunicación.
Esta incipiente normalización, sumada a la tutela de Washington, ha servido de trampolín para la proyección internacional de Rodríguez. Muestra de ello fue su reciente encuentro en Caracas con el mandatario paraguayo, Santiago Peña, una cita orientada a recomponer las relaciones bilaterales tras un año de ruptura formal.