El cierre de una válvula en el oleoducto El Sharara-Zawiya ha recortado la producción de un yacimiento que aporta cerca de un tercio del crudo de Libia, y la compañía nacional de petróleo advierte que podría declarar fuerza mayor.
Un grupo armado no identificado cerró una válvula de un oleoducto que parte del mayor yacimiento petrolífero de Libia, lo que provocó una caída de la producción, informó el lunes por la noche la Corporación Nacional del Petróleo (NOC).
La interrupción pone en peligro la producción del yacimiento de El Sharara, una fuente clave de crudo para Libia, país miembro de la OPEP que posee las mayores reservas probadas de petróleo de África.
Los grupos armados y los manifestantes atacan con frecuencia yacimientos, oleoductos y terminales de exportación para presionar con sus demandas políticas o económicas.
En un comunicado, la NOC explicó que el cierre afectó a un oleoducto que conecta el yacimiento de El Sharara, situado a unos 700 kilómetros al sur de Trípoli, con la ciudad costera de Zawiya, donde se encuentra una de las principales terminales de exportación del país. No identificó al grupo responsable.
Si el parón se prolonga, la compañía podría verse "obligada a declarar fuerza mayor", una figura legal que permite a los proveedores suspender sus obligaciones contractuales por circunstancias ajenas a su control. La NOC ya declaró la fuerza mayor en El Sharara en enero de 2024 durante un cierre anterior.
"El cierre provocó un aumento de presión en el oleoducto de crudo, lo que llevó a una reducción significativa de la producción en el yacimiento de El Sharara", señaló la NOC en un comunicado.
Un escenario así reduciría directamente los ingresos del Estado en un momento en que los precios internacionales del petróleo están al alza, añadió. En las últimas semanas el barril ha superado los 100 dólares debido a las perturbaciones en el tráfico marítimo en el Golfo relacionadas con la guerra con Irán.
La empresa advirtió además de que la refinería de Zawiya, situada a unos 45 kilómetros al oeste de Trípoli, podría verse obligada a detener su actividad si la interrupción continúa.
Pese a su enorme riqueza energética, Libia sufre violencia e inestabilidad desde el derrocamiento de Muamar Gadafi en 2011.
El país sigue dividido entre el Gobierno reconocido por la ONU en Trípoli, encabezado por el primer ministro Abdulhamid Dbeibah, y la administración rival en el este, respaldada por el general Khalifa Haftar, considerado el hombre fuerte militar de la zona.
El Sharara es el mayor yacimiento petrolífero de Libia, explotado por Akakus Oil Operations, una empresa conjunta de la NOC con la española Repsol, la francesa TotalEnergies, la austríaca OMV y la noruega Equinor.
A pleno rendimiento produce aproximadamente 350.000 barriles diarios, en torno a un tercio de la producción total de Libia.
El yacimiento permaneció cerrado durante dos años, entre noviembre de 2014 y diciembre de 2016, tras el bloqueo de un oleoducto por parte de grupos armados, y ha sufrido parones reiterados desde la caída de Gadafi.