Fawzi al Mansouri fue asesinado junto a una mezquita en zona de la LNA, hecho que según analistas supone un golpe a la seguridad de la familia Haftar y podría retrasar un plan de Estados Unidos para unir los gobiernos de Libia, no reivindicado.
El jefe de inteligencia militar del Ejército Nacional Libio (ENL), dirigido por el mariscal de campo Khalifa Haftar, ha muerto en un atentado con coche bomba en Bengasi, según confirmaron las autoridades este martes.
Fawzi al Mansouri fue asesinado el lunes, cuando un explosivo adherido a su vehículo estalló mientras salía de una mezquita local por la noche, según el comunicado.
Al Mansouri era una figura destacada dentro del aparato de inteligencia del ENL y mantenía estrechos vínculos con la familia Haftar.
Desempeñó un papel clave en la campaña del ENL contra los grupos yihadistas, incluido el grupo autodenominado Estado Islámico (EI), entre 2014 y 2017 en el este de Libia.
Al Mansouri, a quien el ENL describió como "mártir heroico", fue también una figura destacada durante la ofensiva de Haftar en 2019 para hacerse con el control de la capital, Trípoli, una operación respaldada por Rusia y Egipto.
La ofensiva de Haftar fue finalmente repelida por las fuerzas leales al gobierno de Trípoli, que a su vez contó con el apoyo de Turquía.
Jaled Haftar, hijo de Khalifa y jefe del Estado Mayor del ENL, señaló en un comunicado que se ha abierto una investigación y añadió que "los indicios apuntan a una táctica terrorista despreciable".
"El terrorismo es un proyecto que apunta a toda la región, no solo a Libia", añadía el texto.
El atentado supone un revés para los esfuerzos de los Haftar por proyectar una imagen de estabilidad en las zonas que controlan.
"Un ataque de esta sofisticación en un bastión del ENL también es un duro golpe para las credenciales de seguridad del grupo", señaló el analista de la consultora británica Verisk Maplecroft, Hamish Kinnear.
"La inteligencia necesaria para lograr atacar con éxito a una figura de tan alto perfil indica capacidades significativas por parte del actor responsable", añadió Kinnear.
Las autoridades aún no han identificado a los autores.
El Gobierno de Trípoli condena el 'ataque terrorista'
Libia está dividida entre administraciones rivales desde que la intervención de la OTAN contribuyó a derrocar a Muamar Gadafi en 2011.
Actualmente hay dos gobiernos que compiten por el poder, la administración reconocida por la ONU en Trípoli, encabezada por el primer ministro Abdulhamid Dbeibah, y un gobierno rival en Bengasi respaldado por el veterano Haftar, considerado el líder de facto.
Dbeibah gobierna desde 2021 tras un acuerdo político auspiciado por la ONU, pero sin un nuevo mandato electoral, ya que las elecciones previstas para diciembre de 2021 fueron canceladas en medio de disputas sobre la elegibilidad de los candidatos y la base legal de la votación.
Su gobierno se ha enfrentado a una oposición interna sostenida, incluidas protestas este año en Trípoli por los cortes de electricidad.
Exgeneral de Gadafi y estrecho aliado que desertó y vivió en Estados Unidos durante casi dos décadas antes de regresar a Libia tras 2011, Haftar convirtió al ENL en la principal fuerza militar del este y el sur del país.
El gobierno con sede en Trípoli emitió un comunicado en el que denunciaba un "ataque terrorista" contra al Mansouri y afirmaba que condenaba el asesinato "con independencia de las posiciones o alianzas de cada parte".
La oficina de Jaled señaló más tarde en un comunicado que las autoridades habían detenido a una "célula terrorista en Bengasi que se preparaba para realizar actos de sabotaje", aunque no precisó si estaba vinculada al asesinato de al Mansouri.
Las autoridades de Bengasi celebraron el funeral de al Mansouri el martes por la tarde y difundieron fotos en las que se veían hombres armados con uniforme de campaña y la presencia de altos cargos del ENL en la ceremonia, entre ellos Jaled y Saddam Haftar.
En un comunicado, el ENL afirmó que "no cesará en la lucha contra el terrorismo y continuará nuestra batalla por la estabilidad y la seguridad de Libia, así como por la unificación de sus instituciones".
¿Quiere Estados Unidos que Saddam tome el control de Libia?
Libia cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo de África, que alimentan a ambos bandos de la división política.
Sin embargo, siguen en marcha los esfuerzos para unificar los poderes ejecutivos del país en torno a un plan mediado por Washington que el ENL ha respaldado públicamente.
Según los términos filtrados del plan, el primer ministro Abdulhamid Dbeibah seguiría al frente del gobierno con sede en Trípoli, mientras que el teniente general Saddam Haftar, también hijo de Khalifa, sería ascendido a un alto cargo ejecutivo nacional, posiblemente al frente de una estructura presidencial unificada.
En agosto de 2025, Saddam Haftar fue nombrado subcomandante en jefe del ENL en el marco de una reestructuración que, en la práctica, distribuyó el mando operativo entre los principales herederos de Khalifa.
"Nada de esto augura nada bueno para el plan estadounidense de reunificar Libia", afirmó Kinnear, que añadió que, según la hoja de ruta, ninguna de las partes "es probable que se mantenga satisfecha durante mucho tiempo con su posición".
"Podría surgir pronto una nueva lucha de poder desestabilizadora".
El experto en Libia Jalel Harchaoui afirmó que el asesinato "perturbará o, como mínimo, retrasará" el acuerdo negociado por Estados Unidos.
"El acuerdo se basa en dos premisas, que la seguridad impera en Bengasi y que, para los altos mandos, la lealtad a Saddam (hijo de Haftar y su heredero aparente) garantiza protección en el bastión de Bengasi", explicó Harchaoui.
Pero "una bomba que mata al jefe de inteligencia militar cuando sale de una mezquita socava esas premisas", señaló.
Al mismo tiempo, la reunificación "exigiría algunos gestos de apertura hacia la reforma y el cambio dentro del ejército", concluyó Harchaoui.