El Ministerio de Defensa ha encargado a Indra el diseño, el desarrollo y la producción de 147 drones tácticos Tarsis, agrupados en 49 sistemas, dentro de un contrato de 364 millones de euros. Las primeras unidades llegarán al Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire en 2028.
El Ministerio de Defensa adjudicó a Indra, a finales de 2025, el Programa Especial de Modernización conocido como Santam, dotado con un presupuesto de 364 millones de euros. El contrato contempla el diseño, el desarrollo, la producción y la entrega, en un plazo de cuatro años, de 49 sistemas de aeronaves no tripuladas de Clase I Small, es decir, con un peso máximo al despegue inferior a los 150 kilogramos.
Nueve meses después de la firma, la compañía se encuentra en la fase de diseño y desarrollo de las distintas versiones del dron Tarsis y avanza en la definición del plan industrial, según explicó el director de Desarrollo de Negocio de Weapon & Ammunition en Indra, Juan Mahón. Las primeras entregas están previstas para el primer cuatrimestre de 2028, aproximadamente año y medio después del anuncio.
Cada uno de los 49 sistemas incluye tres aeronaves, lo que eleva a 147 el número total de plataformas que recibirán las Fuerzas Armadas. A ellas se suman dos estaciones de control en tierra por sistema y los simuladores que Indra entregará para el adiestramiento de los operadores. El armamento no forma parte del contrato.
Dos plataformas para tres Ejércitos
El programa contempla dos configuraciones del dron. El Tarsis W despega y aterriza de forma convencional en pista y tiene la opción de incorporar armamento ligero. El Tarsis VTOL, por su parte, despega y aterriza en vertical y está pensado sobre todo para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
Del total de 49 sistemas, 38 serán Tarsis VTOL y 11 Tarsis W. La Armada recibirá la versión de despegue vertical, el Ejército del Aire y del Espacio operará el modelo convencional, y el Ejército de Tierra utilizará ambas configuraciones. La distribución definitiva quedará en manos del Ministerio de Defensa.
Según explicó el jefe de Programas de Sistemas Aéreos Autónomos en Indra, Juan José Calvente, el Tarsis será el primer sistema aéreo remotamente tripulado de Clase I Small en obtener la certificación de tipo, un paso necesario para lograr el certificado de aeronavegabilidad militar que permite su operación por parte de las Fuerzas Armadas.
Especificaciones técnicas de los Tarsis W y VTOL
El Tarsis tiene una envergadura de seis metros, un peso máximo al despegue de 150 kilogramos, un techo de vuelo de 15.000 pies (5.000 metros) y una autonomía de diez horas. Su carga de pago se sitúa entre los 20 y los 30 kilogramos, y el enlace de comunicaciones alcanza los 120 kilómetros. El sistema permite transferir el control de una aeronave a otra durante el vuelo y operar varias unidades de forma simultánea, a modo de enjambre.
Según la información publicada por Indra, el Tarsis W incorpora tecnología de despegue y aterrizaje automático (ATOL), sensores giroestabilizados electroópticos e infrarrojos, la opción de enlace satelital de respaldo y recuperación de emergencia con paracaídas, y está orientado a misiones de vigilancia persistente y de reconocimiento de señales (SIGINT).
El Tarsis VTOL, por su parte, añade capacidad de despegue y aterrizaje en plataformas móviles, incluidos buques de reducido tamaño, navegación robusta en entornos donde la señal GNSS está denegada, y computación embarcada con reconocimiento mediante inteligencia artificial.
Ambos modelos incorporarán, además, un equipo electroóptico e infrarrojo, un radar de apertura sintética (SAR) y un designador láser por sistema, así como una capacidad de navegación anti interferencias desarrollada, según Indra, a partir de las lecciones extraídas de la guerra de Ucrania, para mantener la operatividad frente a ataques de guerra electrónica.
En paralelo, la compañía trabaja en distintas vías para dotar de armamento ligero al Tarsis W. Uno de los candidatos es el micromisil Fox, desarrollado por Aertec, aunque el proceso avanza junto a otras alternativas todavía abiertas.
Empleo, nacionalización y ambición internacional
El desarrollo del programa generará en torno a 500 puestos de trabajo directos durante los próximos cuatro años, unos 100 de ellos dentro de la propia Indra y el resto en su cadena de suministro. La actividad industrial se repartirá entre los centros que la compañía tiene en España: Sevilla, Villadangos del Páramo (León), Valladolid, Madrid y Barcelona, aunque el papel concreto de cada ubicación todavía está por definir.
Indra trabaja en la confección de una red de una docena de empresas españolas que participarán en la fabricación de componentes como aeroestructuras, software, sistemas de navegación y control, autopiloto, data link, radar SAR, electrónica, sistemas electroópticos, motorización o estaciones terrestres. Entre ellas figura la firma UAV Navigation, con la que Indra ya mantiene contactos para el sistema de navegación. El INTA desempeñará un papel clave en la certificación de las plataformas.
Para Indra, el objetivo de nacionalizar los subsistemas críticos responde a la voluntad de generar capacidad industrial propia y garantizar el soporte del sistema a largo plazo. La compañía, además, confía en que el Tarsis tenga buena acogida en el mercado internacional, sobre todo en Latinoamérica, gracias a su coste de adquisición reducido y a sus capacidades de vigilancia.