Desde los aranceles, pasando por las tierras raras y la inteligencia artificial, la agenda de la cumbre en Washington entre Donald Trump y Xi Jinping repercutirá en una Europa que, de acuerdo con los expertos económicos, tiene una capacidad de influencia nula al respecto.
El presidente chino Xi Jinping aterriza el miércoles en Estados Unidos para una cumbre de tres días con el presidente estadounidense Donald Trump, y los líderes empresariales y políticos europeos seguirán de cerca cualquier decisión que pueda afectar directamente a sus intereses.
Este tercer encuentro entre Trump y Xi en algo menos de un año abordará cuestiones que van desde el comercio hasta la inteligencia artificial y las tierras raras. Ambas partes pactaron una tregua comercial en octubre de 2025 tras semanas de tensiones y volvieron a reunirse en Pekín el pasado mes de mayo.
La Unión Europea, por su parte, inició en junio unas negociaciones clave con Pekín para reducir su déficit comercial, que alcanza los mil millones de euros diarios, y fijó para octubre una fecha límite inminente para lograr avances concretos.
Desde la pasada cumbre sino-estadounidense, la guerra en Irán ha disparado los precios de la energía y ha incrementado la presión sobre el presidente estadounidense ante las elecciones legislativas de noviembre.
Las exportaciones chinas a Estados Unidos se han disparado un 34,4% en un año, lo que ha elevado el superávit comercial de China hasta unos 29.200 millones de dólares (25.465 millones de euros), según datos de Pekín. "Xi Jinping llega a Washington con la sartén por el mango, incluso en suelo estadounidense", afirma Alicia García Herrero, experta del centro de estudios Bruegel, con sede en Bruselas.
La tregua comercial, que expira el 10 de noviembre, será uno de los puntos centrales de la agenda, un año después de poner fin a una guerra arancelaria entre ambos países con subidas recíprocas de más del 100%. Para los europeos, los aranceles estadounidenses a China envían siempre una señal equivocada, ya que desvían las exportaciones chinas hacia el mercado de la UE.
Sin embargo, la cumbre de esta semana podría suponer una estabilización de las relaciones entre Washington y Pekín. Según el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, China y Estados Unidos realizarán "algunos anuncios sobre agricultura y barreras no arancelarias". También se espera una reducción mutua de aranceles que afectaría a bienes por valor de 30.000 millones de dólares (26.163 millones de euros).
"Lo que esperamos es que Trump logre una especie de victoria que pueda vender de cara a las legislativas de mitad de mandato, y que China simplemente gane algo más de tiempo para reforzar su base industrial", señala a 'Euronews' Ivano di Carlo, experto del European Policy Centre (EPC).
Europa, presionada por las tierras raras y la carrera por la inteligencia artificial
La tregua comercial incluye también las exportaciones de tierras raras. Durante la guerra comercial del año pasado, Pekín bloqueó las ventas al resto del mundo de estos materiales estratégicos, clave para la industria europea y de los que tiene el monopolio de producción y procesamiento.
El asunto fue planteado la semana pasada por el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, durante una videollamada con su homólogo chino, Wang Wentao. Pero Washington tiene mucha más capacidad de presión que Bruselas a la hora de garantizarse el acceso a estos materiales, explica García Herrero. "Estados Unidos va a negociar por Europa y Europa tendrá que pagar un precio por ello", advierte García Herrero. Se espera además que las dos potencias aborden la inteligencia artificial, en un contexto de crecientes llamadas a establecer salvaguardas internacionales.
Hace dos semanas, Jacob Coxon, que ha trabajado como investigador en dos grandes firmas de IA como OpenAI y Anthropic, afirmó en X que ambas compañías "están jugando con nuestras vidas" y que quienes desarrollan esta tecnología "creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que acabe la década", lo que ha reavivado la preocupación mundial en torno a la IA. Durante el verano también se registraron varios incidentes, entre ellos que agentes de OpenAI piratearan la plataforma de Hugging Face, otra empresa de IA.
Tanto China como Estados Unidos han expresado su preocupación por los riesgos asociados al desarrollo de la IA, pero también están inmersos en una competencia tecnológica cada vez más intensa. El domingo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, abordaron una propuesta de "línea directa sobre IA", que funcionaría como un "mecanismo de notificación" entre Washington y Pekín para avisarse mutuamente cuando un incidente relacionado con la IA sea lo bastante grave como para amenazar la seguridad nacional.
"Este diálogo sobre IA, que va a convertirse en una especie de botón rojo como en la carrera nuclear, solo lo comparten Estados Unidos y China", señala García Herrero. "Así que deja realmente a Europa como un actor inexistente a la hora de ser un polo de referencia". Según la experta, la cumbre "confirmará la naturaleza G20 del mundo".