El aumento de los ataques, sobre todo en Kiev, ha llevado a los vecinos a preparar planes de emergencia para el invierno por si nuevos ataques rusos vuelven a dejar sin energía el sistema eléctrico.
Una andanada de ataques rusos con drones y misiles castigó el jueves a Ucrania y causó la muerte de seis trabajadores agrícolas en el este y de otras dos personas en la capital, Kiev, en el último episodio de un intercambio de ataques cada vez más intenso.
Los bombardeos, que activaron las sirenas antiaéreas y obligaron a los vecinos a correr a los refugios subterráneos, se produjeron después de que tanto Kiev como Moscú acudieran a Naciones Unidas y prometieran no aflojar sus ataques de largo alcance, lo que aleja cualquier perspectiva inmediata de paz en el peor conflicto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que se encontraba en Nueva York en busca de más apoyo occidental para imponer sanciones más duras contra el Kremlin, acusó a Rusia de atacar deliberadamente infraestructuras civiles.
El aumento de los ataques, especialmente sobre Kiev, ha llevado a los residentes a plantearse planes de contingencia para el invierno, en caso de que los bombardeos rusos vuelvan a dejar fuera de servicio el sistema energético vital para la calefacción en crudas temperaturas bajo cero.
Imágenes de los servicios de emergencia mostraron coches calcinados y los restos humeantes de edificios en Kiev tras los ataques de primera hora de la mañana, en los que, según las autoridades, se utilizaron potentes misiles balísticos.
Al menos dos personas murieron en distintos puntos de la ciudad, según el primer ministro Sergiy Koretsky.
En la región de Járkov, la fiscalía regional publicó imágenes del interior de un almacén destruido, con lo que parecían ser montones de manzanas esparcidas por el suelo y un enorme boquete en el tejado.
La nave de almacenamiento en el distrito de Chuguiv, al sureste de Járkov, fue alcanzada cuando los empleados clasificaban verduras, añadió.
Arma híbrida de dron y misil
"Los datos preliminares indican que el enemigo utilizó un misil de crucero de pequeño tamaño conocido como 'Banderol'", señalaba el comunicado.
Un Banderol es un arma híbrida de bajo coste que combina características de un misil de crucero y de un dron de ataque. El Ejército ruso la ha utilizado a gran escala, sobre todo para saturar las defensas aéreas ucranianas.
Ocho localidades de la región fueron atacadas en las últimas 24 horas, según su gobernador, Oleg Synegubov.
En la ciudad portuaria de Odesa y sus alrededores, a orillas del mar Negro, las autoridades señalaron que los ataques rusos provocaron un incendio en un centro comercial y alcanzaron también viviendas y negocios.
Los últimos ataques se produjeron un día después de que una serie de bombardeos rusos mataran al menos a siete personas en Ucrania y provocaran incendios en Kiev.
La capital, donde viven unos 3 millones de personas, ha sido objetivo de ataques con drones especialmente intensos en los últimos días, que han alcanzado gasolineras y la red ferroviaria.
La empresa postal y de mensajería Nova Post informó de que una de sus sucursales fue destruida y su centro de clasificación resultó dañado en los ataques del jueves.
Un análisis de AFP con datos del observatorio de conflictos armados ACLED mostró que hubo más ataques rusos contra la región de Kiev en los primeros 18 días de septiembre que en cualquier mes completo desde el inicio de la guerra, salvo marzo de 2022.
Zelenski se reunió en Nueva York con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para informarle de la última situación de seguridad e insistió en su petición de interceptores estadounidenses contra misiles balísticos y de sanciones más duras contra Rusia.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha instado a ambas partes a no atacar el sector energético del otro.
Pero el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó el miércoles que no habrá "pausa" en la guerra, mientras que Zelenski advirtió de que Moscú no dejará a Kiev "ninguna otra opción" que responder de la misma manera si el Kremlin vuelve a convertir en arma el duro invierno de la región con ataques contra instalaciones energéticas.