Los buenos resultados de AfD en las elecciones sorprendieron a muchos analistas, pero no al vicepresidente del Sejm, Krzysztof Bosak, que los ve como un fenómeno de larga duración, según explicó en el Foro Económico de Karpacz.
Primero se celebraron las elecciones en Sajonia-Anhalt, que dieron a Alternativa para Alemania (AfD)su mejor resultado histórico. Después llegaron los comicios en otros estados federados alemanes, que reforzaron aún más la posición del partido.
Sin embargo, en opinión de Krzysztof Bosak, vicepresidente del Parlamento polaco y una de las principales figuras de la ultraderecha del país, esto todavía no decide nada.
"En mi opinión, la señal -o más bien el barómetro- puede ser lo que hagan en este momento si asumen el poder. Eso puede tener importancia para otros estados federados si demuestran que son capaces de gobernar. Si realmente hacen algo que simplemente guste a los alemanes, que ellos perciban como una actuación en su interés, eso puede desencadenar después un proceso similar en otros estados federados", afirma en una entrevista con 'Euronews'.
Y añade: "Pero si resulta que no están preparados para ejercer ese poder, que hacen cosas irresponsables o que alejan a los votantes indecisos, esto puede acabar pasándoles factura. Porque, como digo, los estados federados tienen competencias limitadas".
El buen resultado de AfD no ha sorprendido al político polaco. A su juicio, la posición del partido se viene reforzando de manera constante desde hace más de 10 años, aunque no se trata de un fenómeno homogéneo en toda Alemania. Junto a estados federados donde AfD goza de un respaldo muy amplio hay otros en los que el partido no es especialmente popular.
Según Bosak, el aumento del apoyo a AfD es sobre todo consecuencia de la creciente frustración de los alemanes, de la debilidad de la política alemana de centro y de los errores cometidos por el Gobierno del canciller Friedrich Merz y antes por Olaf Scholz. Cuanto mayor sea el descontento social, mayor podrá ser, en su opinión, el respaldo a AfD.
Otro obstáculo para que el partido acceda al poder en toda Alemania podría ser su personal y la falta de una cantera más amplia de políticos destacados y populares. "No se puede clonar a Alice Weidel, que es la fuerza impulsora de la popularidad de Alternativa para Alemania. A nivel local, sus dirigentes son muy dispares", señala Bosak.
AfD no es un bloque homogéneo
En Polonia, AfD también ha despertado inquietud por posibles reivindicaciones territoriales y posiciones revisionistas. Bosak, sin embargo, resta importancia a esos temores.
"Yo considero que hablar de este partido como una amenaza para Polonia es una exageración enorme. Lo que no significa que no haya allí políticos que miran a Polonia con recelo o que tienen posiciones perjudiciales para el Estado polaco. Pero Polonia, ante todo, no es ningún punto prioritario en el programa de AfD. Me temo que ni siquiera figura en el programa de AfD" sostiene.
Añade que se trata de un partido heterogéneo: "Seguramente hay políticos favorables a Polonia, de origen polaco, que conocen el país y forman parte del grupo polaco-alemán en el Bundestag. Y también hay políticos a los que Polonia no les gusta o que tienen algún problema con nuestra existencia o incluso con nuestra frontera. Los hay de ambos tipos".
Según el vicepresidente del Sejm, la situación debe analizarse con serenidad y realismo, y sobre todo hay que llevar a cabo una política activa en lugar de limitarse a reaccionar a lo que hacen otros.
"Pienso que en el futuro puede ocurrir que tengamos conflictos con algunos de sus políticos y que, al mismo tiempo, en ciertas cuestiones acabemos remando en la misma dirección. Exactamente igual que ocurre con políticos de otros partidos".
Por ahora, Konfederacja (Confederación), la formación de derecha radical polaca a la que pertenece Bosak, coopera en parte con AfD en el Parlamento Europeo. Stanisław Tyszka y Marcin Sypniewski, vinculados al sector de Sławomir Mentzen, forman parte del grupo Europa de las Naciones Soberanas, al que también pertenece AfD. Ruch Narodowy (Movimiento Nacional), el partido de Bosak integrado en Konfederacja, pertenece, en cambio, a otra familia política europea: Patriotas por Europa.
Sin un cambio fundamental
En opinión de Krzysztof Bosak, a partir de los buenos resultados de AfD es difícil prever si los partidos de derecha lograrán acceder al poder el año que viene en Francia y España, donde están previstas elecciones. Las encuestas señalan actualmente un aumento del apoyo tanto a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen como al partido español Vox.
Vox y la Agrupación Nacional de Marine Le Pen son partidos de extrema derecha. Ambos defienden políticas restrictivas sobre inmigración, una cuestión central en sus programas. Bosak, sin embargo, rechaza esta clasificación.
"Estos partidos, pese a lo que se dice en Polonia, no están muy a la derecha. En mi opinión, en ambos casos son formaciones de carácter centrista, centroderechista, que ponen algo más el acento en la política contra la inmigración o en la oposición al multiculturalismo y a la inmigración masiva que otras. Pero en muchos asuntos tienen un programa muy centrista, que en realidad retoma consignas que simplemente son populares socialmente" considera el ultraderechista polaco.
Subraya que, a su juicio, incluso una victoria de estos partidos en las urnas no tiene por qué suponer un cambio político fundamental en sus países. Pone como ejemplo Italia y a Giorgia Meloni, que, tras llegar al poder, se ha convertido, en su opinión, en una dirigente del núcleo central de la política europea.