Hasta el 70 % del litio para las baterías europeas procede de China. Una empresa alemana quiere cambiarlo con una planta única en Europa, pero aún enfrenta muchos obstáculos.
En una nave industrial en Krefeld se recupera del desecho electrónico su elemento más valioso, el litio, y todo ello sin emplear productos químicos agresivos. El proceso ha sido desarrollado por Accurec Recycling GmbH, una empresa familiar con una larga experiencia en baterías.
En una entrevista con 'Euronews', el director de desarrollo Simon Bremer explica cómo funciona la tecnología, por qué Europa se ha quedado rezagada en el reciclaje de baterías y qué debería cambiar en la política de materias primas.
Empresa familiar: de la batería para herramientas a la batería de coche eléctrico
Accurec no es una recién llegada al sector. La compañía se fundó en 1995 y desde entonces se ha dedicado al reciclaje de baterías. Al principio se centraba en baterías de níquel-cadmio y níquel-metal hidruro, tecnologías más antiguas que hoy se utilizan con menos frecuencia. Hace unos 15 años las baterías de iones de litio pasaron a liderar el mercado, las mismas que hoy se encuentran en teléfonos inteligentes, coches eléctricos o herramientas.
Desde hace unos diez años Accurec trabaja intensamente en la planta de Krefeld en el reciclaje de baterías de iones de litio. Actualmente la empresa procesa allí unas 5.000 toneladas al año. En total Accurec cuenta con unos 85 empleados y, además de Krefeld, opera otra planta en Mülheim an der Ruhr.
La nueva planta, inaugurada en diciembre de 2025, puede recuperar inicialmente el 50% del litio contenido, según Bremer. Es el porcentaje que la legislación de la UE exigirá a partir de 2027. Pero la empresa ya mira más allá. "Llevamos aproximadamente un mes trabajando en la ampliación de la instalación. Esto significa que se aumentarán tanto la capacidad como el rendimiento, de modo que en el primer trimestre de 2027 podremos recuperar el 80% o más", explica Bremer.
Esta ampliación ya está en marcha, con una inversión de 5,5 millones de euros Accurec está duplicando actualmente la superficie operativa de su planta de Krefeld. El objetivo es aumentar la capacidad anual de tratamiento hasta 20.000 toneladas de baterías usadas, cuatro veces más que el volumen actual.
La peligrosa dependencia de Europa de China
El litio es un componente clave de las baterías y, por tanto, indispensable para la transición energética. Sin esta materia prima no funcionan ni los acumuladores de los coches eléctricos ni muchos sistemas de almacenamiento para la energía eólica y solar.
Sin embargo, Europa depende casi por completo de China para este recurso. Según Bremer, en la actualidad entre el 65% y el 70% de las sustancias químicas de litio aptas para baterías proceden de la producción china.
Cuando el Gobierno chino hace valer allí su poder de mercado, como ocurrió recientemente con las tierras raras o con la materia prima germanio, la industria europea se ve rápidamente sometida a presión. Las consecuencias ya se dejan sentir.
Ahí es donde entra en juego Accurec. La empresa no considera su nueva planta como la solución a todo el problema, sino como una pieza importante para plantar cara a China como único proveedor y mantener en Europa materias primas que de otro modo se exportarían.
El truco de la solubilidad
El núcleo del proceso, denominado internamente 'Clima', es un tratamiento térmico previo. Primero las baterías se clasifican y, en aplicaciones de mayor tamaño como los acumuladores de vehículos, se desmontan. A continuación se lleva a cabo una pirólisis, un proceso de descomposición térmica en el que el material se calienta intensamente para eliminar los componentes orgánicos.
El efecto secundario decisivo es que "transformamos el litio en una forma soluble en agua. Es decir, toda la parte restante de la batería es insoluble en agua, salvo el litio", explica Bremer. De este modo, la materia prima puede extraerse después sin necesidad de recurrir a productos químicos agresivos.
Bremer compara el principio con una escena cotidiana. "Se puede imaginar como un proceso de café. Cuando se riega el café de filtro con agua, los compuestos de sabor se lavan, y solo queda el poso en el filtro".
También desde el punto de vista energético el proceso está diseñado para ser eficiente. Según Bremer, el calor de combustión que se libera durante la denominada pirólisis se reutiliza para volver a cristalizar la sal de litio mediante calentamiento.
"Esto nos permite ahorrarnos de nuevo energía y reducir así los costes globales del proceso", afirma Bremer. Según la empresa, el procedimiento ahorra casi el 50% de energía y reduce las emisiones de CO₂ por tonelada de carbonato de litio en más del 59%.
China domina y presiona los precios
Bremer detecta un problema estructural en la fase posterior de procesamiento. La mayoría de las plantas de reciclaje europeas producen hasta ahora únicamente la denominada 'masa negra', un semiproducto que contiene litio, níquel y cobalto aún sin separar.
Como en Europa apenas existen instalaciones capaces de extraer de ella cada una de las materias primas, la masa negra se exporta en su mayor parte a Asia. "La verdadera recuperación de materias primas se lleva a cabo entonces de forma mayoritaria en China, en parte también en Corea", indica Bremer. Con ello se pierden materias primas para el ciclo económico europeo.
Otro problema añadido es la política de precios de los compradores asiáticos. Pagan por la masa negra europea cantidades tan elevadas que aquí no puede formarse un mercado propio para su posterior tratamiento.
Esos precios altos no suponen un problema para ellos, porque más adelante ganan dinero con la celda de batería terminada. A juicio de Bremer, a los consorcios asiáticos les compensa aun así, ya que incluso si pierden dinero en la compra evitan que surja en Europa una competencia propia.
Objetivo: cerrar el ciclo de las baterías dentro de Europa
En la actualidad apenas hay en Europa un cliente relevante, AMG Lithium en Bitterfeld, una refinería que transforma el litio para su uso en la producción de baterías. Accurec ya ha firmado con la compañía una declaración de intenciones.
"En este momento seguimos cerrando los últimos flecos en la interfaz para poder introducir el material en esa planta", comenta Bremer. Hasta que la cooperación esté plenamente operativa, parte del litio reciclado se destina todavía a otros usos o se comercializa a través de socios en Asia.
El objetivo a largo plazo es cerrar el ciclo de las baterías dentro de Europa y garantizar que el material reciclado vuelva a incorporarse a nuevas baterías europeas.
Las exigencias a la política
Bremer celebra que la UE haya clasificado oficialmente desde diciembre de 2025 la masa negra como residuo peligroso, una nueva categoría en la legislación europea de residuos que dificulta su exportación.
"Es ya un paso importante y correcto desde nuestro punto de vista para decir: el material debe quedarse en Europa", señala. Sin embargo, advierte de que, por ahora, la norma existe sobre todo sobre el papel. Lo decisivo será si las autoridades aduaneras y de supervisión disponen de recursos suficientes para hacerla cumplir.
Un segundo instrumento tiene que ver con las cuotas obligatorias de material reciclado para las nuevas celdas de batería a partir de 2031, es decir, los porcentajes mínimos de material reciclado fijados por ley. Sin embargo, estas obligaciones no establecen requisitos sobre el origen de ese material reciclado.
La reclamación de Bremer es clara. "Además del porcentaje de material reciclado podemos hablar también de una cuota europea". Existen ya reglas similares en otros ámbitos, por ejemplo en la contratación pública, donde a menudo se exige a las empresas producir efectivamente en Europa una parte de sus productos para poder optar al contrato.
De forma más general, el director de desarrollo critica la ausencia de una estrategia europea global para la cadena de valor de las baterías. Como ejemplo menciona al fabricante de baterías Northvolt, actualmente en quiebra. A su juicio, este tipo de macroproyectos, muy visibles y apoyados con fondos públicos, solo funcionan si todo el ecosistema de proveedores y clientes crece al mismo tiempo.
En su opinión, hace falta una estrategia europea que tenga en cuenta toda la cadena de valor, en lugar de promover proyectos emblemáticos de forma aislada.