Este dinero no constituye ayudas estadounidenses a Irak, procede de ingresos petroleros iraquíes depositados en cuentas del Banco de la Reserva Federal en Nueva York, antes de que una parte se transfiera en efectivo al Banco Central de Irak.
Irak y Estados Unidos han alcanzado un entendimiento que garantiza la continuación del envío de remesas de dólares en efectivo al país, y está previsto que un nuevo lote llegue en los próximos días, en un momento en que Bagdad sigue reorganizando los mecanismos de distribución de la moneda extranjera y reforzando la supervisión del sector bancario.
El portavoz del Gobierno iraquí, Haidar Abudi, señaló que el entendimiento se enmarca en los resultados de la visita del primer ministro Ali Zaidi a Estados Unidos, y explicó que la continuidad de las remesas ayudará a cubrir las necesidades legítimas de moneda extranjera. No se han divulgado ni el valor del nuevo envío ni la fecha exacta de su llegada.
Según Abudi, el acuerdo se alcanzó después de que Irak registrara avances en el control de la distribución del dólar, en la regulación de sus usos y en la reducción de los abusos con la moneda extranjera, además de la expansión de los medios de pago electrónicos y el avance gradual hacia una economía más dependiente de las transacciones digitales.
Las remesas de dólares en efectivo se utilizan para cubrir parte de la demanda interna de la moneda estadounidense, especialmente las necesidades de los viajeros, las transferencias y las operaciones en efectivo.
Estas remesas no constituyen ayudas estadounidenses a Bagdad, sino que están vinculadas a los ingresos del petróleo iraquí depositados en cuentas de la Reserva Federal en Nueva York, antes de que una parte se traslade en efectivo al Banco Central iraquí.
En abril Washington suspendió un envío de efectivo estimado en unos 500 millones de dólares, antes de reanudar parte de las remesas en julio. En agosto, el Banco Central iraquí recibió un lote de efectivo por el mismo importe, según informaron entonces fuentes en Bagdad.
La reanudación del flujo de remesas se produce en un momento en que Estados Unidos aplica una estricta supervisión sobre las operaciones en dólares de las instituciones financieras iraquíes, en el marco de medidas destinadas a combatir el blanqueo de capitales y evitar que la moneda estadounidense llegue a entidades sometidas a sanciones.
En los últimos años Washington ha endurecido las exigencias de cumplimiento para los bancos iraquíes por temor al contrabando de dólares y a su desvío hacia entidades vinculadas a Irán.
En este contexto, los datos del Banco Central iraquí muestran un descenso de las ventas de moneda extranjera durante los primeros meses del año.
Las ventas alcanzaron unos 35.270 millones de dólares en los ocho primeros meses de 2026, lo que supone una caída del 34,5% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que las ventas de dólares en efectivo en agosto se situaron en torno a 270 millones de dólares.