La fuerza liderada por Estados Unidos lleva 12 años operando en Irak para desmantelar las redes del Estado Islámico, que amenazaban con tomar el control de la región y sumirla en la inestabilidad.
La coalición liderada por Estados Unidos, desplegada en Irak hace más de una década para combatir a los yihadistas, ha dado por concluida su misión este miércoles, una decisión celebrada por los dirigentes del país y por el presidente estadounidense, Donald Trump, pese al temor de que esta maniobra refuerce a las facciones armadas proiraníes.
Las tropas de la coalición se desplegaron en Irak y Siria en 2014 para combatir en ambos países al grupo Estado Islámico (también conocido por sus siglas en inglés IS, ISIS o ISIL), que se había apoderado de amplias partes del territorio, había perpetrado matanzas y había obligado a miles de mujeres y niños a la esclavitud.
El grupo fue derrotado en Irak en 2017 y en Siria en 2019, pero las fuerzas de la coalición permanecieron sobre el terreno para hacer frente a sus remanentes.
Estados Unidos e Irak acordaron en 2024 poner fin de forma gradual a la misión, y las tropas estadounidenses se fueron retirando poco a poco de las bases repartidas por todo el país, hasta limitar su presencia a la región autónoma del Kurdistán, en el norte.
"Este día es una victoria para Estados Unidos, una victoria para Irak y una victoria decisiva sobre ISIS", escribió Trump en una publicación en redes sociales. "Podía elegir entre quedarme o marcharme y sentí, sin ninguna duda, que había llegado el momento de que Estados Unidos regresara a casa", añadió.
La coalición liderada por Estados Unidos no derrotó al Estado Islámico en solitario, sino con la ayuda decisiva de los combatientes kurdos peshmerga, que desempeñaron un papel importante, al igual que poderosas facciones iraquíes, entre ellas grupos proiraníes que aún no se han desarmado.
El Gobierno iraquí confía en que la retirada privará a las facciones respaldadas por Irán de la excusa que han utilizado para conservar su arsenal. Pero muchos temen que la salida de las tropas pueda fortalecer a los grupos proiraníes y arrastrar aún más al país a la guerra en Oriente Medio.
Horas después de que Estados Unidos anunciara que la retirada se había completado, seguidores de esos grupos se congregaron en un espacio público lleno de banderas para celebrar, con discursos pronunciados desde un escenario decorado con maquetas de drones.
En el acto, un portavoz militar de Kataeb Hezbollah afirmó que las facciones han mantenido conversaciones sobre cómo "regular" sus armas, pero "todavía no han recibido respuesta del Gobierno iraquí".
Por ello, agregó, no estaban "sometidos a ningún calendario ni acuerdo" para entregar sus armas, y conservaban "el derecho a responder directamente a cualquier violación estadounidense o sionista de la soberanía de Irak".
El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, aseguró que "ha comenzado una nueva fase, definida por la soberanía de Irak, la solidez de sus instituciones y la preparación de sus fuerzas".
Zaidi, que llegó al poder este año con el visto bueno de Estados Unidos, ha prometido garantizar que las facciones armadas entreguen sus armas. Su Gobierno fijó el 30 de septiembre como fecha límite para que los grupos se desarmaran, pero posteriormente retiró ese plazo mientras continuaban las conversaciones destinadas a "regular" el armamento.
Kataeb Hezbollah ha afirmado que la retirada de "las fuerzas de ocupación... es un inicio hacia la consecución de la plena soberanía", pero el grupo también ha lanzado amenazas contra el Gobierno de Zaidi. "Un Gobierno que no trabaja por el bien de su pueblo será derribado por todos los medios posibles", señaló.
Los grupos proiraníes han exigido desde hace años la retirada de las tropas estadounidenses y las han atacado con drones y misiles, lo que ha desencadenado represalias por parte de Estados Unidos en las que han muerto varios comandantes de estas facciones.
Durante la guerra en Oriente Medio que comenzó con los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, Teherán y las facciones aliadas intensificaron sus ataques dirigidos contra las tropas de la coalición en la región del Kurdistán.