La AIE sostiene que podría contemplar nuevas liberaciones de reservas de petróleo de emergencia si se agravan las interrupciones, aunque no es ahora su prioridad. Europa afronta un invierno difícil tras gastar más de 100.000 millones de euros extra en importaciones de energía desde que empezó la guerra en Irán.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha sugerido que la liberación de más reservas estratégicas de petróleo podría ser una opción para aliviar la falta de suministro.
En una reunión de ministros de Energía de la Unión Europea (UE) en Dublín, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, ha señalado que el organismo ha liberado desde marzo 400 millones de barriles de crudo de sus reservas estratégicas y que un tercio de ese volumen aún no ha llegado "a los mercados".
Las existencias liberadas equivalen al "20% del conjunto de las reservas", indicó Birol, que añadió: "El 80% sigue en nuestro bolsillo. Si fuera necesario y nuestros países miembros estuvieran de acuerdo, estamos preparados para actuar con el fin de afrontar los desafíos actuales y futuros del mercado_."_
También ha añadido que, por ahora, "no es el asunto número uno en la agenda de la AIE".
Sus declaraciones han coincidido con la intervención del comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, que este martes ha hablado de los costes adicionales a los que se ha enfrentado Europa desde el inicio de la guerra en Irán. Aseguró que los países de la Unión Europea han gastado más de 100.000 millones de euros adicionales en importaciones de energía desde el estallido de la guerra en Irán. A pesar de ese gasto extra, no han recibido "ni una molécula más de gas o petróleo".
Las perturbaciones en los envíos a través del estrecho de Ormuz han reducido la oferta mundial de petróleo y gasóleo. Antes de la guerra, esta vía marítima movía aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo, y Europa depende en gran medida del gasóleo importado.
Jørgensen ha reclamado acelerar las inversiones en generación eléctrica y en infraestructuras de energía para reducir la dependencia del bloque de los combustibles fósiles importados.
Después de recortar su dependencia de la energía rusa tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, la UE se ha vuelto más dependiente de las importaciones de energía procedentes de EE.UU., sobre todo de gasóleo.
"Europa es una de las regiones más expuestas, si no la más expuesta, en lo que respecta al gasóleo, porque Europa importa una enorme cantidad de gasóleo y estamos entrando en la temporada dura, la temporada de invierno", ha señalado Birol.
Estados Unidos proporcionó en agosto aproximadamente la mitad de las importaciones de gasóleo de la UE.
Desde que las sanciones de la UE a los productos petrolíferos rusos entraron en vigor en 2023, el suministro de gasóleo en Europa se ha visto presionado. Las interrupciones en los suministros procedentes de Oriente Medio han aumentado la demanda de cargamentos de gasóleo estadounidense.
Ahora, cuando Europa se aproxima al invierno con los suministros de gasóleo ya ajustados, Estados Unidos está estudiando imponer restricciones a las exportaciones. Euronews informó anteriormente de que la Comisión Europea calificó un posible veto estadounidense a las exportaciones de "mala idea" que podría perjudicar a ambas economías.
Los precios de los combustibles ya son elevados. El precio medio del gasóleo en la UE alcanzó un máximo histórico de 2,23 euros por litro la semana pasada. Como informó Euronews, el gasóleo costó 2,40 euros por litro en Francia y 2,56 euros en Dinamarca el pasado martes.
¿Cuánto podría costarle a Europa un veto estadounidense a las exportaciones de gasóleo?
Según Oxford Economics, un veto total de Estados Unidos podría elevar entre un 40% y un 50% los precios mayoristas del gasóleo en Europa. Los analistas, en un informe reciente, calculan que parte de ese aumento podría trasladarse a los consumidores, añadiendo entre 0,50 y 0,60 euros por litro, IVA incluido, y unas pocas décimas porcentuales a la inflación.
Se trata de estimaciones para un veto total, no de una previsión sobre las restricciones más limitadas que también han barajado responsables estadounidenses. Oxford Economics señala que siguen sin estar claros el alcance, la duración y las posibles exenciones.
Encontrar gasóleo de reemplazo llevaría tiempo. Oxford Economics apunta a las limitaciones de la oferta procedente de Oriente Medio y señala que los cargamentos de las refinerías asiáticas tardarían más en llegar a Europa. También prevé que Europa podría recurrir a reservas de emergencia si las restricciones estadounidenses dispararan el precio del gasóleo, lo que podría limitar el incremento.
Hasta las refinerías estadounidenses se oponen a un posible veto a las exportaciones de gasóleo
Las asociaciones empresariales estadounidenses han advertido al presidente Donald Trump de que un veto a las exportaciones podría tener efectos contraproducentes. En una carta fechada el 23 de septiembre, Business Roundtable, el American Petroleum Institute y más de dos decenas de grupos más sostienen que las refinerías podrían verse obligadas a recortar la producción si no pudieran exportar el gasóleo excedente. Eso también reduciría su producción de gasolina y queroseno.
La firma de datos energéticos Kpler indica que las refinerías estadounidenses han operado por encima del 95% de su capacidad durante buena parte del verano, llegando en la última semana de agosto a alrededor del 98%. Eso deja poco margen para aumentar la producción. Mantener en Estados Unidos el gasóleo que ahora se exporta podría abaratar inicialmente los precios en la costa del Golfo, señala Kpler, pero las limitaciones de almacenamiento y transporte dificultarían extender ese alivio al conjunto del país. Unos márgenes de refino más bajos podrían acabar llevando a los productores a recortar la actividad.
Oxford Economics calcula que un veto total podría hacer caer alrededor de un 30% el precio del gasóleo en Estados Unidos en cuestión de semanas. Pero también advierte de que los problemas de almacenamiento y la reducción del funcionamiento de las refinerías podrían encarecer la gasolina y el combustible de aviación, compensando parte del beneficio para los consumidores estadounidenses.
El ministro de Energía de Irlanda, Darragh O'Brien, afirmó que un veto estadounidense era "poco probable" porque dañaría las economías a ambos lados del Atlántico, pero instó a la UE a prepararse. "Tenemos que ser prudentes. No podemos confiarnos", dijo.