La Operación Purga del primer ministro Péter Magyar entra en una nueva fase con la detención de dos exministros de Orbán. Magyar promete acelerar el proceso de rendición de cuentas, mientras Fidesz lo denuncia como venganza política.
La Fiscalía húngara ha detenido este lunes a dos exministros por acusaciones de corrupción y abuso de cargo, después de que el Parlamento les ha levantado la inmunidad.
La detención de Miklós Seszták y Balázs Hankó supone un avance importante en los esfuerzos del primer ministro, Péter Magyar, por exigir responsabilidades a los cargos de la era de su predecesor, Viktor Orbán. La campaña ha sido bautizada como Operación Purga.
Magyar, cuyo partido Tisza ganó las elecciones parlamentarias de abril, ha acusado a Orbán de "dirigir un Estado mafioso" que canalizó miles de millones de euros de fondos públicos hacia sus socios empresariales. Tisza hizo campaña con un programa llamado 'Road to Jail' (camino a la cárcel) y, tras formar gobierno, Magyar anunció en junio la Operación Purga, destinada a desmantelar lo que describió como una captura del Estado.
"Estamos poniendo en marcha la Operación Purga, que cerrará esas largas décadas en las que Hungría podía ser tomada como rehén por grupos criminales organizados de carácter político y económico", afirmó Magyar ante el Parlamento. Durante el verano, la Fiscalía aceleró varias investigaciones sobre la época de Orbán.
Luz verde a la vía judicial tras retirarles la inmunidad
Este lunes por la mañana, el Parlamento, donde Tisza tiene mayoría, ha levantado la inmunidad de los dos exdirigentes. Seszták, que fue ministro de Desarrollo entre 2014 y 2018, es sospechoso de haber aceptado en torno a 30 millones de euros en sobornos vinculados a licitaciones de autobuses. Hankó está siendo investigado por la entrega de 46 millones de euros en fondos culturales a figuras públicas, fondos que las autoridades consideran en gran medida financiación de campaña.
Ambos continúan bajo custodia como sospechosos y niegan haber cometido delito alguno. Tras las detenciones, Magyar escribió en redes sociales: "Después de décadas de mentiras, millones de húngaros han experimentado por primera vez lo que significan realmente un verdadero cambio de régimen y la igualdad ante la ley. Hungría ya no es un país sin consecuencias". Añadió que la Operación Purga se aceleraría.
El analista político Szabolcs Dull señaló que el asunto conecta con los votantes y defendió que rendir cuentas es algo central en el mensaje político de Péter Magyar. "Este es el tema central de la política de Péter Magyar. En la campaña siempre tuvo el mayor éxito prometiendo la rendición de cuentas, confrontación y consecuencias. Uno de esos elementos es que llevará a quienes son responsables del periodo pasado ante procesos penales e incluso los enviará a prisión. La promesa de esposas y barrotes, muchas veces", dijo Dull.
Las investigaciones podrían alcanzar a aliados clave, o al propio Orbán
En el centro de la purga está la recién creada Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos, un organismo anticorrupción con capacidad para asumir investigaciones de la Fiscalía, iniciar nuevos procedimientos y emitir órdenes de detención. En algunos casos también participan la Fiscalía General y la Autoridad Nacional de Impuestos.
También hay otras figuras de alto perfil bajo investigación. György Matolcsy, el exgobernador del Hungarian National Bank, ha sido interrogado como sospechoso en un caso de chantaje relacionado con el cese de un directivo de Erste Bank Hungary.
El Comité de Seguridad Nacional del Parlamento también invitó y citó al ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, a una audiencia sobre el acuerdo de inversión con el fabricante chino de automóviles BYD en Hungría. Tras las elecciones, Szijjártó asumió un cargo directivo en BYD, lo que ha suscitado preocupación por un posible conflicto de intereses. No se ha abierto ninguna investigación oficial en su contra.
El propio Orbán también podría acabar implicado. Juristas señalan que su posible responsabilidad penal se deriva del caso del convoy de efectivo ucraniano. En marzo, en plena campaña electoral, dos mensajeros ucranianos de efectivo que transportaban remesas habituales de Viena a Kiev fueron interceptados cerca de Budapest.
Los mensajeros fueron detenidos y se incautó una gran cantidad de efectivo y oro. Las autoridades consideran que el operativo y las detenciones fueron ilegales y están investigando el papel de Orbán. Según un exfiscal general, Orbán dio personalmente instrucciones a la Policía antiterrorista.
"Las autoridades tienen que decidir si hubo o no un abuso de la ley en el caso del Convoy Dorado. Si Viktor Orbán es castigado jurídicamente aquí, la gente querrá verlo como rinde cuentas política por su responsabilidad en otros casos de corrupción", señaló Dull.
Fidesz advierte de una venganza política
Este lunes por la tarde, diputados del partido Fidesz de Orbán acompañaron a Hankó a la Fiscalía en señal de apoyo. Presentaron las investigaciones como políticamente motivadas y acusaron a Magyar de comportarse como un tirano.
"La arbitrariedad necesita nuevas víctimas cada día. Hoy son ellos, mañana serás tú", escribió Orbán en redes sociales. "Enviamos un mensaje a todos los húngaros: los tiranos de Tisza no romperán la comunidad del bando nacional, no se lo permitiremos. ¡No pueden encarcelar a la mitad del país!", añadió.
Fidesz también ha acusado a Magyar de desmantelar el Estado de derecho, entre otras cosas por destituir al expresidente Tamás Sulyok mediante una reforma constitucional. El partido sostiene que las reiteradas llamadas de Magyar a castigar a antiguos responsables públicos amenazan la independencia judicial.
Dull señaló que Fidesz está sometido a la presión de responder constantemente ante sus votantes. "Fidesz tiene que reaccionar a esas investigaciones a cada hora para explicar a sus propios votantes por qué sus políticos, ahora exministros, están siendo puestos bajo custodia uno a uno. Para ello, Fidesz ha construido un relato de arbitrariedad, dando a sus votantes la historia de que se está produciendo un ajuste de cuentas político, para mantener unida a su base", afirmó.
Magyar también se enfrenta a una investigación
El Parlamento húngaro también ha levantado este lunes la inmunidad de Magyar, a petición de la Fiscalía, en relación con un caso de robo. El caso se remonta a un incidente ocurrido en mayo de 2024, cuando Magyar increpó a un hombre que le había grabado bailando en una discoteca y arrojó el teléfono de ese hombre al Danubio. Magyar criticó con dureza a la Fiscalía por tramitar este asunto junto a dos investigaciones por corrupción que implican millones de euros en fondos públicos.
"Al situar estos tres casos uno al lado del otro, sin ninguna explicación razonable, han dejado más claro que nunca para cada ciudadano húngaro a quién ha servido la Fiscalía General y con qué medios en la última década y media", dijo Magyar. Añadió que está dispuesto a enfrentarse a la Justicia.