El cineasta estadounidense, de 90 años, ha presentado este jueves en la capital su película número 51, que comenzará a rodarse el 5 de octubre con financiación pública y mientras siguen pesando sobre su figura las polémicas que han marcado su carrera.
Woody Allen vuelve a ponerse detrás de las cámaras. El director estadounidense ha presentado este jueves en Madrid su próxima película, la número 51 de su carrera, que comenzará a rodarse el 5 de octubre y tendrá como principales escenarios la capital española y Aranjuez.
A sus 90 años, Allen estuvo acompañado durante la presentación por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. El proyecto cuenta con financiación de ambas administraciones: el Ayuntamiento y la Comunidad aportarán 1,5 millones de euros cada uno, tres millones en total, mediante contratos de patrocinio vinculados a la promoción de Madrid. La película cuenta con un presupuesto de unos 12 millones de euros, por lo que el respaldo público representa aproximadamente una cuarta parte del coste total.
La película, todavía sin título definitivo y conocida provisionalmente como 'Wasp 2026', será una comedia contemporánea que mezclará romance, intriga e infidelidades en una atmósfera diplomática. El reparto incluye a Alexi Wasser, Jemima Kirke, Peter Vives, Marton Csokas y Jakob Oftebro, mientras que buena parte del equipo técnico será español. El rodaje se prolongará durante unas seis semanas y recorrerá más de 30 localizaciones de Madrid y Aranjuez.
El acuerdo de patrocinio establece además que Madrid deberá aparecer en el título de la película y que la ciudad tendrá una presencia reconocible en pantalla. El Ayuntamiento justifica su aportación como una herramienta para reforzar la proyección internacional de Madrid como destino cultural, turístico y cinematográfico.
Allen evita entrar en la actualidad política
Durante la presentación, Allen también fue preguntado por las protestas relacionadas con la crisis de la vivienda que se están produciendo en Madrid. El director evitó pronunciarse sobre la situación y señaló que nunca se ha considerado un cineasta de causas políticas y que sus películas se han centrado principalmente en las relaciones humanas y cuestiones existenciales y románticas.
Sí se mostró "profundamente" preocupado por el auge del fascismo y aseguró que siempre se ha opuesto a él en cualquiera de sus formas, tanto en el Gobierno como en ámbitos como el teatro, la censura o la literatura.
La nueva producción supone el regreso de Allen a España después de trabajos como 'Vicky Cristina Barcelona' y 'Rifkin's Festival'. El cineasta ha vuelto a plantear además la posibilidad de retirarse. Durante la presentación aseguró que hacer películas resulta agotador y recordó que ya había manifestado anteriormente su intención de abandonar el cine, aunque la oportunidad de rodar esta historia en Madrid le resultó demasiado atractiva para rechazarla.
Las polémicas que acompañan a Woody Allen
El regreso del director a España también vuelve a poner el foco sobre las controversias que han marcado su figura durante las últimas décadas. La principal está relacionada con las acusaciones de abuso sexual formuladas por su hija adoptiva Dylan Farrow, quien sostiene que Allen abusó de ella en 1992, cuando tenía 7 años. El cineasta ha negado reiteradamente la acusación.
Allen nunca fue acusado formalmente ni juzgado por estos hechos. En 1993, el fiscal del estado de Connecticut Frank Maco afirmó que existía causa probable para presentar cargos, pero decidió no hacerlo al considerar que someter a Dylan Farrow a un proceso judicial podía perjudicarla. Por otro lado, un equipo de especialistas de la clínica de abuso sexual infantil del Yale-New Haven Hospital concluyó tras su evaluación que Dylan no había sufrido abusos sexuales. Allen ha mantenido desde entonces que la acusación es falsa.
La controversia volvió a cobrar fuerza décadas después, especialmente con el movimiento #MeToo y tras el estreno en 2021 de la serie documental 'Allen v. Farrow'. Varias figuras de Hollywood se distanciaron públicamente del cineasta y su relación profesional con Amazon terminó en los tribunales. Allen demandó a la compañía por 68 millones de dólares después de que esta cancelara su acuerdo para producir varias películas. Ambas partes alcanzaron posteriormente un acuerdo extrajudicial cuyos términos no se hicieron públicos.
Otro episodio ampliamente controvertido de su vida personal ha sido su relación con Soon-Yi Previn, hija adoptiva de Mia Farrow y André Previn. La relación entre Allen y Previn salió públicamente a la luz en 1992, cuando el cineasta mantenía desde hacía años una relación sentimental con Farrow. Allen y Previn se casaron en Venecia en 1997, cuando él tenía 62 años y ella 27, una diferencia de edad de 35 años.