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Quiénes son Flávio Bolsonaro y Lula: la herencia familiar frente al liderazgo histórico de la izquierda

Flávio Bolsonaro y Lula da Silva se disputan la segunda vuelta de las presidenciales en Brasil
Flávio Bolsonaro y Lula da Silva se enfrentan en la segunda vuelta de las presidenciales en Brasil -  Derechos de autor  AP Photo, File
Derechos de autor AP Photo, File
Por Ricardo Figueira & João Azevedo
Publicado •última actualización
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Crece la polarización política en la mayor economía sudamericana: menos de 2% separó a los dos candidatos en primera vuelta. 'Euronews' traza su perfil.

Desde el principio se sabía que la elección presidencial en Brasil en 2026 sería la más reñida de la historia desde la redemocratización del país, pero los resultados de la primera vuelta han acabado siendo sorprendentes.

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Aunque ninguno de los dos principales candidatos ha obtenido más del 50% de los votos válidos en esta fase inicial, como ya se anticipaba, Flávio Bolsonaro quedó por delante de Lula da Silva, lo que contraría la tendencia marcada por la mayoría de los sondeos, que apuntaban a una corta ventaja del mandatario.

La primera vuelta de este sufragio ha presentado la menor diferencia de votos entre los dos mayores contendientes en la historia reciente de la política brasileña. Flávio Bolsonaro**,** de extrema derecha**,** obtuvo más de 56 millones de votos(47,03%), mientras que Luiz Inácio Lula da Silva, de izquierdas, mereció la confianza de casi 53,9 millones de electores (45,16%).

Es decir, apenas poco más de 2,2 millones de votos los separan, lo que representa menos de dos puntos porcentuales (1,87%), una cifra inferior al 5,23% que distanciaron a Lula de Jair Bolsonaro, padre de Flávio, en la primera vuelta de hace cuatro años.

Con un país más polarizado que nunca, la campaña para la segunda vuelta promete ser intensa. 'Euronews' traza el perfil de los dos hombres que, en las próximas tres semanas, van a luchar por llegar al Palácio do Planalto y al cargo de noveno presidente de Brasil desde la caída del régimen militar.

Flávio y la herencia del apellido Bolsonaro

Flávio Bolsonaro se impuso en 14 estados, cuatro de ellos en el Norte (Acre, Rondônia, Tocantins y Roraima), y en el Distrito Federal, y conquistó las regiones Sur, Centro-Oeste y Sudeste.

Impulsado por el inesperado triunfo en la primera vuelta, el candidato del Partido Liberal (PL) se apresuró a afirmar que los resultados significan el "fin de la era del PT". Hijo mayor de Jair Bolsonaro, de 45 años, Flávio sigue los pasos de su padre en política y es senador, elegido por Río de Janeiro, desde 2019.

Flávio es candidato porque Jair Bolsonaro no puede presentarse a un nuevo mandato. Tras la derrota frente a Lula en las elecciones de 2022, una multitud invadió las principales sedes del poder en Brasilia el 8 de enero de 2023, intentando impedir la toma de posesión de Lula. Fue un ataque en todo semejante al protagonizado por los partidarios de Donald Trump dos años antes, en el Capitolio, cuando este perdió la reelección frente a Joe Biden.

Por este motivo, Bolsonaro fue condenado por tentativa de golpe de Estado a 27 años de prisión. A la espera de cumplir la pena y sin poder volver a presentarse, el hijo declaró haber sido nombrado por el padre para concurrir en su lugar.

Flávio Bolsonaro cultiva la imagen creada por su padre Jair Bolsonaro
Flávio Bolsonaro cultiva la imagen creada por su padre Jair Bolsonaro Bruna Prado/AP

Las semejanzas entre las acciones del 8 de enero y la invasión del Capitolio en 2021 no son una mera coincidencia: el alineamiento con Donald Trump fue una constante en la presidencia de Jair Bolsonaro y eso es algo que Flávio quiere mantener si es elegido presidente.

La presidencia de Jair Bolsonaro, marcada por la reversión de varias políticas de Lula y por la pandemia de la Covid-19 (el presidente fue un fuerte opositor de las políticas de confinamiento y de las vacunas), fue altamente polémica, en gran parte debido a un estilo bronco al que el medio político brasileño no estaba acostumbrado.

Flávio Bolsonaro empezó a hacerse notar cuando se presentó, en 2016, al cargo de alcalde de Río de Janeiro, quedando en cuarto lugar. Durante la presidencia del padre se mantuvo como una figura cercana. Más recientemente, protagonizó la campaña para liberar a Jair Bolsonaro cuando la Administración Trump aumentó los aranceles aduaneros hasta el 25%, después de otras subidas, posteriormente revertidas, utilizadas como arma para obligar a la liberación de su aliado.

Flávio viajó a Estados Unidos e intentó convencer a Trump de que no aplicara las tarifas, dejando entender que estas no se justificarían si él resultaba elegido y aprovechando así las acciones del presidente estadounidense en su favor.

Así, si Flávio Bolsonaro es elegido, se espera un nuevo eje Washington-Brasilia, muy parecido al periodo en que Jair Bolsonaro y Donald Trump coincidieron al frente de sus países, entre 2019 y 2021.

Si Lula tiene esqueletos en el armario, Flávio Bolsonaro no se queda atrás y es señalado, en particular, por las estrechas relaciones que mantuvo con miembros de las milicias (fuerzas parapoliciales ilegales responsables de asesinatos), especialmente con Adriano Nóbrega, muerto en una operación en 2020, figura de la milicia 'Escritório do Crime', señalada como responsable del asesinato de la militante de izquierdas Marielle Franco en marzo de 2018.

Lula, el veterano entre los veteranos

Lula da Silva fue el más votado en 12 estados, concretamente en los nueve del Nordeste, su bastión electoral, así como en Amazonas, Pará y Amapá. En 2022, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), que persigue un cuarto mandato no consecutivo, había vencido en 14 estados. En esta ocasión se le han escapado Tocantins y Minas Gerais.

Reconociendo que la derrota en la primera vuelta ha sido "una lección", Lula mantiene la confianza y, en tono de desafío, le dice a Flávio Bolsonaro que es "muy bueno en el mata-mata".

Lula da Silva ha marcado, quizá como nadie, la política brasileña de las últimas décadas: acusado de corrupción en el caso Lava Jato, pasó por la prisión, consiguió "morir" y "resucitar" políticamente. Después de dos mandatos entre 2002 y 2010, fue elegido para un tercer mandato en las elecciones de 2022 y busca ahora otros cuatro años en el Palácio do Planalto.

De su herencia política, casi todos, al menos aquellos que lo apoyan, destacan la transformación de un país marcado por la pobreza extrema y el analfabetismo en un Brasil más próspero y más igualitario, mediante medidas como la introducción de la "Bolsa Família" en 2003.

Luiz Inácio Lula da Silva - 'Lula', empezó siendo un diminutivo y más tarde fue oficialmente incorporado a su nombre, es el paradigma del obrero convertido en político: fue como sindicalista y líder de las huelgas de los metalúrgicos en la región de São Paulo, durante la dictadura militar, como se hizo conocido. De la fase en que trabajaba como operario metalúrgico le quedó el accidente laboral que le causó la pérdida de un dedo y le valió el apodo, dado de forma despectiva por sus adversarios, de 'nueve dedos'.

Lula ha marcado, como nadie, la política brasileña en las últimas décadas
Lula ha marcado, como nadie, la política brasileña en las últimas décadas Silvia Izquierdo/AP

Fueron estas huelgas, que protagonizó entre 1978 y 1980, las que estuvieron en el origen de la fundación del Partido de los Trabajadores (PT) en 1980. Este acabaría emergiendo como principal partido de la izquierda brasileña tras la democratización del país en el periodo 1985-88 y Lula como su figura cumbre. Candidato derrotado en las elecciones de 1989, 1994 y 1998, finalmente llegó a la presidencia en 2022.

Los escándalos de corrupción que implicaban los nombres de Lula y del PT acabarían alcanzándolo. El megaproceso Lava Jato y los posteriores juicios dirigidos por el juez Sérgio Moro (futuro ministro de Bolsonaro) ocuparon toda la segunda mitad de la década de 2010 y llevaron a que rodaran numerosas cabezas y a que decenas de políticos de varios sectores acabaran en prisión.

El proceso, que implicaba un complicado esquema de sobornos y desvío de fondos con la petrolera semiestatal Petrobrás y la constructora Odebrecht en el centro, fue crucial para instalar un sentimiento de desconfianza respecto a la clase política brasileña y en la emergencia del populismo de derechas personificado por Jair Bolsonaro.

Lula sería encarcelado en marzo de 2018, después de haber sido condenado a nueve años de prisión por supuestamente haber recibido un apartamento a cambio de favores políticos. Acabó siendo liberado y rehabilitado en noviembre de 2019, después de ser impedido de presentarse a las presidenciales de 2018, que fueron ganadas por Jair Bolsonaro.

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