Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se declara "muy feliz" tras imponerse en la primera vuelta y pasar al balotaje, mientras Lula reconoce su decepción ante unos resultados que califica de "inesperados".
El senador brasileño y aliado de Donald Trump, Flávio Bolsonaro, y el presidente en ejercicio de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se enfrentarán en una segunda vuelta el 25 de octubre por la presidencia de la principal economía de América Latina, después de que ninguno lograra la mayoría necesaria en las elecciones presidenciales de este domingo.
El Tribunal Electoral del país, con sede en la capital, Brasilia, ha indicado que ni el actual mandatario, de 80 años y que aspira a un cuarto mandato no consecutivo, ni el hijo de 45 años del cuestionado expresidente Jair Bolsonaro obtuvieron la mayoría de votos necesaria para lograr una victoria directa.
El tribunal ha situado a Bolsonaro con algo más de 56 millones de votos, mientras que Lula se ha quedado en torno a los 53,7 millones. Los datos se han anunciado después de que los responsables electorales locales informaran de que se había escrutado el 99,8% de los votos de las elecciones presidenciales. El próximo mandato comenzará el 5 de enero.
El ganador estará al frente de la mayor economía de Sudamérica y de un país con 214 millones de habitantes. Una victoria de Bolsonaro podría incrementar la influencia de EE.UU. en el país, mientras que un triunfo de Lula probablemente mantendría el distanciamiento entre Brasilia y Washington y reforzaría los lazos de Brasil con China.
Flávio Bolsonaro se ha dirigido a la prensa y a un pequeño grupo de simpatizantes frente a su casa en Brasilia. Algunos vestían camisetas verdes y amarillas de la selección brasileña, mientras que una mujer estaba envuelta en una bandera israelí.
"Brasil quiere un cambio; esa es la lectura de lo que ha ocurrido hoy", afirmó Bolsonaro. "Es el fin de la era del Partido de los Trabajadores", añadió, en referencia al partido de Lula.
Lula, que trata de animar a los suyos antes de la difícil batalla para derrotar a Bolsonaro en la segunda vuelta, ha calificado el resultado de "inesperado", ya que pensaba que podía ganar en la primera vuelta.
"Mañana empezamos una nueva campaña", dijo Lula. "Soy muy bueno en las eliminatorias. Veremos quién tiene el mejor plan". Tanto Lula como Bolsonaro tendrán tres semanas para intentar atraer a los votantes moderados que no los apoyaron en la primera vuelta.
Augusto Cury, un escritor que ha quedado en tercer lugar con 3,4 millones de votos, ha señalado que no respaldará a ninguno de los dos en la segunda vuelta. Ronaldo Caiado y Renan Santos, dos candidatos que el domingo sumaron juntos unos 5,3 millones de votos, ya habían expresado la misma postura. De cara a la campaña que se abre ahora, se espera que Lula intente capitalizar la popularidad de sus políticas sociales y los numerosos problemas judiciales de su rival.
Aunque el antaño muy popular Lula vio desplomarse sus índices de aprobación durante su tercer mandato, plantar cara a EE.UU. le dio un impulso. Sigue contando con una sólida base de seguidores que atribuyen a sus políticas sociales la mejora de las condiciones de vida de millones de brasileños.
Pero el actual presidente se enfrenta a una dura batalla debido al elevado coste de la vida y a un escándalo de corrupción que ha salpicado incluso al juez del Tribunal Supremo que dirigió la investigación sobre su rival, Jair Bolsonaro, y que ordenó su arresto domiciliario tras su condena por tramar un golpe para subvertir la democracia después de las últimas elecciones presidenciales.
Al juez Alexandre de Moraes se le acusa de haber estado en contacto con el banquero caído en desgracia y director de la entidad financiera Banco Master, Daniel Vorcaro, quien le envió varios mensajes en los que le pedía asesoramiento jurídico.
Ambos candidatos afrontan problemas de imagen. Aproximadamente la mitad de la población brasileña desaprueba a la familia Bolsonaro, mientras que un porcentaje similar rechaza al Partido de los Trabajadores de Lula, según múltiples encuestas.
Hace cuatro años, Lula derrotó al entonces presidente Jair Bolsonaro por unos 2,1 millones de votos. Aunque este domingo ha sido una noche favorable para Bolsonaro, la contienda aún no está decidida.
Ambos necesitarán atraer a los votantes de los otros candidatos para afrontar la segunda vuelta con opciones de victoria, lo que podría obligarlos a ceder en algunos de sus objetivos políticos para obtener su respaldo. Los otros tres principales candidatos, Cury, Santos y Caiado, suman aproximadamente 8,73 millones de votos, equivalentes al 7,5% del total.