En 2027, se espera que los viajeros apuesten por escapadas más pausadas y cercanas, con cierto recelo hacia la IA y en busca de experiencias más profundas y significativas.
Con la llegada del otoño aparece una avalancha de nuevos informes sobre tendencias de viaje y previsiones para el próximo año. La última en hacer sus pronósticos ha sido la marca británica de marketing turístico Lemongrass, que ha presentado sus principales tendencias para 2027.
Los expertos de la compañía consideran que gran parte de los viajes del año que viene girará en torno a las "vacaciones antioptimizadas", es decir, que los viajeros optarán por hacer menos cosas y pasar más tiempo en un destino, en lugar de correr de un lado a otro y tratar de tachar todo de una lista rutinaria.
El informe de tendencias de viaje de Lemongrass también revela que los viajeros se están alejando de las 'bucket lists' (lista de deseos), el 'biohacking' (un enfoque que busca mejorar el funcionamiento del cuerpo)y los itinerarios generados por IA y apuestan en su lugar por experiencias más profundas, pausadas y emocionales.
“Durante años, los viajes se han visto atrapados en el lenguaje de la optimización: más destinos, más experiencias, más personalización y más eficiencia”, señaló Mirjam Peternek McCartney, directora ejecutiva y fundadora de Lemongrass Marketing. "Pero nuestras tendencias para 2027 sugieren que los viajeros están empezando a hacerse una pregunta mucho más humana: cómo quiero sentirme?".
"Esto no es un rechazo de la tecnología, el lujo o la ambición. Es una recalibración. La gente quiere viajes que les aporten algo, ya sea sentirse más tranquila, comprender un lugar con mayor profundidad, conectar con otras personas o simplemente tener la libertad de disfrutar de un momento sin tener que exprimirlo al máximo". Estas son algunas de las conclusiones del informe.
Las vacaciones antioptimizadas y otros hallazgos
Lemongrass sostiene que las "vacaciones antioptimizadas", es decir, llenar cada minuto de un viaje de actividades, podrían estar en retirada. Los viajeros buscan cada vez más escapadas que se sientan menos como una lista de tareas y más como una verdadera pausa, con menos destinos, itinerarios más sencillos, estancias más largas y mucho tiempo para simplemente dejar que el día les lleve. El nuevo significado de unas vacaciones de lujo podría ser, sencillamente, no tener ningún lugar al que ir.
Diseño para el sistema nervioso
El bienestar está yendo más allá de los tratamientos de spa, los chequeos de salud y las últimas tendencias de 'biohacking'. Cada vez más, hoteles y destinos analizan el entorno completo, desde la iluminación y los niveles de sonido hasta el acceso a la naturaleza, la alimentación, el movimiento y las oportunidades de conexión con otras personas.
En lugar de añadir más tratamientos a un itinerario, la atención se desplaza hacia la creación de espacios que ayuden de forma natural a los huéspedes a desacelerar, descansar y recuperarse y, sobre todo, a marcharse sintiéndose mejor.
De la bucket list a la lista de profundidad
La IA puede ofrecer cada vez más a los viajeros una idea bastante precisa de lo que les espera antes incluso de salir de casa. A medida que más parte del proceso de planificación se automatiza, crece el interés por aquello que un algoritmo no termina de proporcionar, es decir, contexto, curiosidad y mirada humana.
En lugar de perseguir supuestas joyas ocultas o tachar lugares imprescindibles, es probable que los viajeros busquen visitas guiadas por expertos, rutas culturales, literatura, historia, arquitectura, talleres y conversaciones con personas que viven en el destino. El atractivo tiene menos que ver con descubrir un lugar antes que nadie y más con entenderlo de verdad, y no limitarse a seguir una lista.
Vigilancia epistémica y brecha de confianza en la IA
A medida que la IA se afianza en todos los aspectos del viaje, saber qué información se puede confiar podría ser tan importante como encontrarla. Los viajeros tienen que navegar cada vez más entre contenidos generados por IA, imágenes sintéticas y recomendaciones de pago, lo que hace que la experiencia directa y el conocimiento local sean más valiosos.
Esto significa que es probable que quieran confiar en operadores turísticos o agencias de viajes que puedan decir "hemos estado allí y lo hemos visto en primera persona", en lugar de en un programa de IA que, en la práctica, se limita a improvisar.
Otras tendencias de viaje que se esperan en 2027
Junto a las conclusiones principales, el informe identifica otras 10 tendencias que previsiblemente veremos desarrollarse el próximo año. Según el documento, los cambios en el discurso sobre la masculinidad están creando un nuevo mercado de viajes para hombres que buscan bienestar físico, emocional y mental. El ejercicio, la naturaleza, la atención plena y las experiencias al aire libre ya no se utilizan únicamente para mejorar el rendimiento, sino también para facilitar la conexión, la resiliencia y amistades significativas.
El cambio climático está afectando sin duda a los viajes, y no solo a los destinos elegidos, sino también a la forma en que esos lugares afrontan la situación. En 2027, parece que los viajeros no querrán únicamente escapar del calor, sino que valorarán los destinos que ofrezcan infraestructuras resilientes, experiencias flexibles, sólido conocimiento local y negocios turísticos capaces de reaccionar cuando cambian las condiciones.
Esto enlaza con la siguiente tendencia: la ciencia ciudadana. Los viajeros están pasando cada vez más de observar la naturaleza a participar activamente en su protección, ya sea mediante el seguimiento de fauna, la toma de muestras de agua o el registro de especies. El objetivo de desempeñar un papel en la conservación puede permitir que los turistas logren una conexión más profunda con los lugares que visitan.
Cada vez más visitantes querrán dejar los lugares mejor de como los encontraron, y no solo en términos medioambientales. El reto consiste en hacer accesibles proyectos de conservación y comunitarios significativos y liderados a nivel local sin caer en el volunturismo tradicional, lo que enlaza con la nueva tendencia del "viaje para dar".
Es similar a otra tendencia: viajes "sin sacrificio ni sermón". El turismo sostenible gira cada vez menos en torno a la renuncia y más alrededor de la experiencia. El tren, por ejemplo, puede ofrecer una forma de desplazarse más panorámica, cómoda y agradable, además de menos dañina para el entorno. La sostenibilidad se adopta a menudo cuando ofrece una mejor experiencia, más que cuando se trata solo de reducir el sentimiento de culpa.
La siguiente tendencia es el viaje que uno se ha ganado, o el rechazo de las escapadas demasiado fáciles. Viajar nunca ha sido tan cómodo, y quizá por eso algunos turistas buscan justo lo contrario.
Desde paisajes remotos hasta aventuras independientes, un cierto grado de esfuerzo, incertidumbre y espontaneidad puede hacer que un viaje resulte más gratificante. Cada vez más, el trayecto forma parte de la experiencia. Al mismo tiempo, los viajeros buscarán la siguiente tendencia, la llamada “economía de la alegría”.
En un contexto de incertidumbre y sobrecarga digital, los turistas buscan cosas que simplemente les hagan sentirse bien, desde el juego y la sorpresa hasta la conexión y la evasión. Utilizan los viajes como una forma de restauración emocional, y no solo como algo que hacer.
Esto se relaciona con la tendencia de las tierras místicas, en la que el folclore, la fantasía y los paisajes atmosféricos atraerán a viajeros que quieren entrar en otro mundo, no solo en un destino, ya se trate de cielos oscuros, bosques ancestrales o lugares cargados de historias.
Más viajeros se preguntarán "quién cuenta la historia?" en lugar de "adónde vamos?". Los turistas muestran un interés creciente por quién narra la historia de un destino, con guías, historiadoras, artistas, cocineras y líderes comunitarias aportando perspectivas diferentes, sobre todo en zonas en las que la voz femenina ha sido tradicionalmente ignorada. Por último, según el informe, "lo cercano es el nuevo lejos".
Para 2027, se prevé que los viajeros se den cuenta de que no siempre hace falta ir lejos para desconectar. Los viajes de corta distancia, los trayectos en tren, las escapadas cerca de casa y las vacaciones fuera de temporada ofrecen una vía de escape más sencilla, con menos tiempo, coste y complicaciones. Los viajes de corta distancia pueden ser atractivos, y tan agradables y significativos como los destinos a miles de kilómetros.