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Diabetes tipo 1 en niños: un experto explica cómo hacer deporte de forma segura

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Foto de archivo -  Derechos de autor  AP Photo/Nam Y. Huh
Derechos de autor AP Photo/Nam Y. Huh
Por Ioannis Karagiorgas con ΑΠΕ-ΜΠΕ
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El profesor Thanasis Tziamourtas explica por qué el deporte es fundamental para los niños y adolescentes con diabetes tipo 1, cómo afecta el ejercicio a los niveles de glucosa y qué precauciones deben tomar para practicarlo de forma segura.

Más de 1,28 millones de personas en Grecia tienen diagnosticada alguna forma de diabetes mellitus, según los datos disponibles de 2025. De ellas, 49.084 tienen diabetes mellitus tipo 1, con una prevalencia del 0,47%, mientras que 1.231.317 padecen diabetes tipo 2, lo que equivale a una prevalencia del 11,75%.

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La diabetes tipo 1 puede aparecer durante la infancia o la adolescencia y requiere un control diario, pero esto no significa que un niño tenga que renunciar al juego, la actividad física o incluso al deporte de competición.

Tal y como explica Thanasis Tziamourtas, profesor de la Universidad de Tesalia, la diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune crónica en la que el sistema inmunitario destruye las células beta del páncreas encargadas de producir insulina.

"La diabetes mellitus tipo 1 es una enfermedad autoinmune crónica que aparece con frecuencia en la infancia y la adolescencia. El sistema inmunitario ataca a las células beta del páncreas que producen insulina, la hormona que regula la glucosa en sangre. A diferencia de la diabetes tipo 2, la diabetes tipo 1 no está causada por la obesidad, la mala alimentación o la falta de ejercicio. La administración de insulina es imprescindible para vivir, ya sea mediante múltiples inyecciones diarias o a través de una bomba de insulina", afirma.

¿Puede hacer deporte un niño con diabetes tipo 1?

La respuesta es clara: sí. La actividad física no solo no está contraindicada, sino que constituye un elemento fundamental de un estilo de vida saludable para los niños y adolescentes con diabetes tipo 1. El profesor subraya que las guías internacionales recomiendan alrededor de 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa, al igual que para el resto de los niños y adolescentes.

"El ejercicio no es simplemente una actividad permitida, sino una parte importante de un estilo de vida saludable para niños y adolescentes con diabetes tipo 1", asegura Tziamourtas.

"El ejercicio regular mejora la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular, la sensibilidad a la insulina, la composición corporal y los factores de riesgo cardiovascular. Al mismo tiempo, aporta importantes beneficios psicológicos y sociales y ayuda a que un niño sienta que puede participar en las mismas actividades que sus compañeros. Sin embargo, el ejercicio plantea un reto particular: la glucosa no responde de la misma manera a todos los tipos de ejercicio", añade.

Por qué el ejercicio puede alterar la glucosa

La relación entre el ejercicio y la glucosa es más compleja en las personas con diabetes tipo 1. A medida que los músculos necesitan más energía durante la actividad física, aumenta la captación de glucosa de la sangre.

En el organismo de una persona sin diabetes, el páncreas puede reducir la secreción de insulina según las necesidades. En las personas con diabetes tipo 1, en cambio, la insulina se administra desde el exterior y sus niveles no pueden disminuir de forma automática.

Esto puede provocar una hipoglucemia, sobre todo durante el ejercicio aeróbico prolongado, como correr, montar en bicicleta o nadar.

La situación puede ser diferente cuando se realizan actividades de intensidad muy alta. Los esprints, los ejercicios de alta intensidad o un partido especialmente exigente pueden elevar temporalmente la glucosa debido a la activación de hormonas como la adrenalina.

"Por lo tanto, no existe una única respuesta de la glucosa al ejercicio", explica el profesor. "Depende de la intensidad y la duración del esfuerzo, del tipo de ejercicio, de la condición física, de la comida previa, de la cantidad de insulina activa y de la glucosa antes de iniciar la actividad".

El papel del control antes y después del entrenamiento

Para los padres y los niños, el objetivo principal no es evitar el ejercicio, sino prepararse adecuadamente.

La glucosa debe controlarse antes de la actividad, durante su realización, especialmente cuando el ejercicio es prolongado, y también al finalizar. Los sistemas de monitorización continua de glucosa (CGM) ofrecen actualmente una ayuda importante, ya que proporcionan no solo una medición puntual, sino también información sobre la evolución de los niveles de glucosa.

Además, un niño que practica deporte debe tener a mano hidratos de carbono de absorción rápida, como comprimidos de glucosa o una bebida azucarada adecuada, para tratar de inmediato una posible hipoglucemia.

Sin embargo, las precauciones no terminan cuando concluye el entrenamiento. La glucosa puede descender varias horas después, algo especialmente relevante cuando el ejercicio se realiza por la tarde o por la noche, debido al riesgo de hipoglucemia nocturna.

Del mismo modo, cuando los niveles de glucosa son muy elevados y hay una concentración alta de cetonas, debe evitarse el ejercicio intenso.

El ajuste de la insulina es individualizado

No existe un plan único para todos los niños con diabetes tipo 1. Las necesidades de insulina y de hidratos de carbono varían en función del tipo de ejercicio, su duración e intensidad, la hora del día y otros factores.

"Los ajustes de insulina y de hidratos de carbono no son iguales para todo el mundo. Deben individualizarse en colaboración con el equipo terapéutico, teniendo en cuenta el tipo de ejercicio, la hora del día, la duración, la intensidad y la experiencia previa de cada persona", subraya el profesor.

Del diagnóstico al deporte de élite

El diagnóstico de diabetes tipo 1 durante la infancia no significa que un niño deba renunciar a sus aspiraciones deportivas.

El profesor cita como ejemplo significativo al tenista alemán Alexander Zverev, diagnosticado de diabetes tipo 1 a los 4 años. El tenis es un deporte especialmente exigente, ya que un partido puede durar varias horas e incluir esfuerzos repetidos de alta intensidad.

También hay otros deportistas de primer nivel con diabetes tipo 1, entre ellos el nadador estadounidense Gary Hall Jr., ganador de 10 medallas olímpicas, cinco de ellas de oro, y el campeón olímpico neerlandés de voleibol Bas van de Goor.

"La diabetes tipo 1 requiere control, pero no debe poner límites a los sueños de un niño"

El mensaje que debe transmitirse a los niños y a sus familias es, según Thanasis Tziamourtas, que la enfermedad no debe ser un motivo para excluirlos de la actividad física.

"El diagnóstico de diabetes tipo 1 cambia sin duda la vida cotidiana de un niño y de su familia. Sin embargo, no debe convertirse en una razón para excluirlo del juego, la actividad física o el deporte. Hoy, los sistemas de monitorización continua de glucosa, las bombas de insulina y los sistemas automatizados de administración de insulina ofrecen posibilidades que no existían hace unas décadas. Combinados con una formación adecuada, permiten que niños y adultos con diabetes tipo 1 practiquen deporte con mayor seguridad", asegura el experto.

"El mensaje al niño y a su familia no debe ser, por tanto: 'ten cuidado, como tienes diabetes, no hagas deporte'. Debe ser exactamente el contrario: 'Haz deporte, conoce tu cuerpo, controla tu glucosa y aprende a ajustar correctamente la insulina y tu alimentación. La diabetes tipo 1 requiere control, pero no debe poner límites a los sueños de un niño'".

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