Ataques con drones alcanzaron vehículos eritreos cerca de Adigrat, destruyendo camiones y obligando a tropas a retirarse, días después de que Etiopía expulsara a diplomáticos eritreos y Eritrea rompiera relaciones.
Varios ataques con drones etíopes han tenido como objetivo a fuerzas eritreas que habían llegado a una ciudad del norte de Tigray, según ha informado este jueves un observatorio del conflicto y varios testigos, en medio del temor a que la reanudación de los combates en el país africano pueda derivar en una guerra regional de mayor alcance.
Los ataques se han producido en un momento en que la coalición rebelde de siete grupos, liderada por el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF), sigue presionando a las fuerzas federales en el norte de Etiopía, con enfrentamientos registrados en las regiones de Afar y Amhara desde que la coalición anunció su ofensiva la semana pasada.
Según varias fuentes, tropas eritreas han cruzado la frontera esta semana y se han desplegado en torno a la ciudad etíope de Adigrat, en el norte de Tigray.
El observatorio de conflictos ACLED ha señalado que "tropas y munición eritreas" en la zona de Adigrat fueron alcanzadas por "múltiples ataques con drones" durante la noche del miércoles al jueves.
"Ayer hubo muchos, muchos ataques con drones. Algunos camiones eritreos han sido destruidos. Ya no están en las calles", declaró a AFP un testigo que habló bajo condición de anonimato.
Otro testigo en Adigrat, que también pidió mantener el anonimato, dijo que había oído "una explosión enorme durante la noche".
"También vi vehículos militares eritreos que habían sido alcanzados por un dron", añadió.
Un tercer testigo afirmó que las tropas eritreas parecían retirarse hacia el norte.
Las relaciones entre los dos países vecinos, que libraron una guerra fronteriza entre 1998 y 2000, han vuelto a deteriorarse en los últimos meses.
Etiopía acusa a Eritrea de apoyar a los rebeldes en su estado norteño de Tigray, y la semana pasada ambos países rompieron sus relaciones diplomáticas.
El Gobierno en Asmara, por su parte, acusa a Etiopía de apoyar a sus propios opositores y de buscar un pretexto para invadir su territorio y hacerse con un acceso directo al mar Rojo.
El ministro de Información eritreo, Yemane Meskel, afirmó en X que Etiopía estaba "trabajando abiertamente para provocar un cambio de régimen en Eritrea proporcionando cobijo y apoyo a ciertos mercenarios que dicen ser oposición".
Ni Etiopía ni Eritrea han respondido a las preguntas sobre los combates.
Una alianza que se ha deteriorado
Eritrea obtuvo la independencia de Etiopía en 1993, lo que dejó a este país sin acceso al mar Rojo.
Tras años de guerra y tensión, las relaciones mejoraron notablemente después de que el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, llegara al poder en 2018, un esfuerzo por el que fue recompensado con el premio Nobel de la Paz.
Eritrea incluso combatió junto a Etiopía durante la guerra civil de 2020-2022 de esta última contra el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF).
Pero la relación se deterioró poco después, con Eritrea expresando su enfado por los términos del acuerdo de paz que puso fin a aquella guerra y, más adelante, por las afirmaciones de Etiopía de que tiene derecho a acceder al mar.
La retórica de Abiy se intensificó hasta llegar a sostener que permitir la independencia de Eritrea fue un "error", al tiempo que Etiopía acusaba a las tropas eritreas de cometer crímenes contra civiles durante la guerra de Tigray de 2020-2022.
Estas y otras acusaciones llevaron a Eritrea a arremeter contra Etiopía por presuntamente "enarbolar falsas banderas para justificar la guerra que lleva dos largos años deseando desatar".
Las fricciones resurgieron en febrero, cuando Adís Abeba acusó a su vecino de enviar tropas al otro lado de la frontera, una acusación que Asmara calificó de "falsa".
Adís Abeba ha señalado además a Eritrea, pero también a Sudán y Egipto, por presuntamente apoyar a la alianza liderada por el TPLF en la última escalada de los combates.
El pasado jueves, Etiopía expulsó a 10 diplomáticos eritreos y cerró su embajada en Asmara, mientras Eritrea respondió que "rompería todas las relaciones diplomáticas".