Semanas interminables, jornadas de hasta 24 horas y hasta falta de agua potable. Estas son sólo algunas de las penurias que se pudieron escuchar la semana pasada en un debate organizado por la Comisión de Pesca de la UE, en el que se dieron cita diversos representantes del sector.
"La comida estaba en muy malas condiciones y solo podía beber agua filtrada del mar. No tenía otra opción, nunca estaba completamente limpia", rememoraba Fredi Seprizal, un indonesio que sufrió una situación de "esclavitud moderna" en el mar y que tomó la palabra durante el debate 'Impulsando la dimensión social de la pesca sostenible', celebrado la semana pasada en la Eurocámara.
El de Seprizal fue uno de los testimonios más destacados del encuentro, que tuvo lugar el pasado 30 de septiembre, organizado por Carmen Crespo (PPE), presidenta de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo (PECH), y Virginia Battu-Henriksson, miembro del Gabinete del Comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis.
El marinero relató ante los eurodiputados las condiciones que sufrió durante 16 meses a bordo de un buque chino. Según explicó, trabajaba entre 16 y 20 horas al día y, en ocasiones, durante 24 horas, con periodos de descanso de entre tres y seis horas. Asimismo, Seprizal denunció la ausencia de equipos de seguridad adecuados y afirmó que temió por su vida durante su estancia en alta mar.
El encuentro tenía por objetivo el analizar las condiciones laborales de los pescadores y la lucha contra el trabajo forzoso y para ello se dieron cita supervivientes de explotación laboral, organizaciones internacionales, representantes sindicales y miembros del sector pesquero reclamaron mayores garantías para quienes trabajan en el sector.
"Europa no puede competir rebajando sus estándares, sino haciendo de ellos su mayor ventaja", afirmó Crespo, quien subrayó que la flota europea debe mantener sus exigencias en materia de sostenibilidad, seguridad y derechos laborales. "Defender una pesca competitiva significa también defender a sus trabajadores frente a la competencia desleal y garantizar unas cadenas de suministro transparentes, responsables y libres de explotación".
La necesidad de una "protección efectiva"
Las experiencias expuestas durante el encuentro, según un comunicado de la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (OPAGAC), coinciden con los resultados de un estudio presentado por Sallie Yea, profesora e investigadora de la Charles Sturt University, basado en entrevistas con 121 pescadores y 32 familiares de Filipinas, Indonesia, Camboya y Fiyi.
Según su pesquisa, El 94% de los pescadores entrevistados había sufrido en alguna ocasión el impago de sus salarios y todos habían visto modificados sus contratos a condiciones menos favorables.
Además, uno de cada cuatro pescadores entrevistados había presenciado la muerte de un compañero, mientras que se registraron fallecimientos en uno de cada cuatro buques analizados.
"Necesitamos pasar de un cumplimiento meramente formal a una protección efectiva de los derechos laborales, que incluya control de contratos y salarios, mecanismos de arbitraje para resolver reclamaciones laborales, protección frente a represalias y mecanismos de rendición de cuentas para las agencias de contratación, y no únicamente para las flotas pesqueras y las empresas de productos del mar", opinó Yea en el encuentro.
Durante la mesa redonda de la Comisión de Pesca, representantes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Federación Europea de Trabajadores del Transporte (ETF), la Fundación para la Justicia Ambiental (EJF) y Oxfam reclamaron una más estricta aplicación de los estándares laborales.
El economista Tariq Haq, de la OIT, recordó que el Convenio sobre el trabajo en la pesca establece los requisitos mínimos para trabajar a bordo, pero solo ha sido ratificado por 27 Estados miembros.
La UE cuenta además con una normativa contra el trabajo forzoso cuya aplicación se desarrollará progresivamente hasta diciembre de 2027. Para la OPAGAC, promotora del encuentro junto a Hands for the Oceans, el acceso al mercado europeo debería estar condicionado al cumplimiento de los mismos estándares que se aplican a la flota europea.
"Esperamos que la normativa de la UE sobre debida diligencia y trabajo forzoso pueda convertirse en un punto de inflexión", ha esgrimido Julio Morón, director general de la OPAGAC, para garantizar que los consumidores europeos no consuman pescado procedente del trabajo forzoso y la esclavitud moderna.
En ese sentido, aún resuenan las palabras de Seprizal, quien durante el debate llegó a asegurar: "Se me pasó por la cabeza saltar del barco o incendiarlo; pero no podía escapar porque el capitán retuvo mis documentos. Incluso tuve que pagar para recuperarlos".