Proteger la fertilidad es un gran desafío para los hombres jóvenes sometidos a tratamientos agresivos como la quimioterapia. Congelar su propio tejido testicular antes de estos tratamientos podría ayudar.
Un paciente joven de Edimburgo ha sido sometido a un procedimiento pionero, al recibir un trasplante de su propio tejido testicular, que se había congelado antes de que comenzara la quimioterapia, un avance que podría abrir el camino a la preservación de la fertilidad masculina. Es la primera intervención de este tipo en el Reino Unido y la segunda en todo el mundo.
"Este es un gran paso para ayudar a los chicos que se enfrentan a tratamientos que dañan su fertilidad a tener hijos propios", ha señalado Rod Mitchell, profesor de endocrinología del desarrollo en el Institute for Regeneration and Repair de la Universidad de Edimburgo.
El joven, de 19 años, recibió un trasplante de médula ósea en 2023 para tratar un grave trastorno sanguíneo. Antes de iniciar el tratamiento, se le extrajo tejido testicular que se congeló porque la quimioterapia a dosis altas podía dañar de forma permanente las células necesarias para producir esperma.
Tres años después, las pruebas mostraron que el paciente no tenía esperma en el semen. En agosto de 2026, los médicos implantaron parte de ese tejido testicular previamente congelado de nuevo en su cuerpo, con la esperanza de que empezara a producir esperma, según ha informado la Universidad de Edimburgo en un comunicado.
"La fertilidad es algo con lo que he tenido dificultades personalmente durante mucho tiempo. Siempre he querido tener hijos propios, pero en algún momento empecé a aceptar poco a poco que quizá nunca sería posible para mí", dijo el paciente tras el trasplante. "Someterme a este procedimiento me ha dado una esperanza real para el futuro".
En los próximos ocho meses, los médicos retirarán y examinarán parte del tejido trasplantado para determinar si se han producido espermatozoides.
Por qué congelar tejido
Proteger la fertilidad es un gran desafío para los hombres jóvenes que se someten a tratamientos agresivos como la quimioterapia.
La congelación de semen es una opción ya consolidada para adolescentes y hombres jóvenes. Sin embargo, no está disponible para los niños prepuberales, ya que todavía no producen semen, lo que les deja sin vía para preservar su fertilidad.
Almacenar tejido testicular podría ofrecer una alternativa. Contiene células madre espermatogoniales, que producen esperma a partir de la pubertad. Los médicos confían en que el tejido congelado antes del tratamiento pueda reimplantarse más adelante en el paciente y permitir la producción de esperma.
El proyecto sobre tejido testicular de Edimburgo se puso en marcha en 2015 con el apoyo de la organización Children with Cancer UK. Desde entonces, más de 1.200 pacientes en el Reino Unido y más de 3.100 en todo el mundo han almacenado tejido testicular para un posible uso clínico futuro.
"Estamos empezando a ver que algunos de estos jóvenes regresan para explorar sus opciones de fertilidad. Este estudio ofrece una esperanza real de futura fertilidad a los chicos que se enfrentan a un tratamiento contra el cáncer", añade Mitchell.
Fases experimentales
El procedimiento experimental llevado a cabo en Edimburgo es el primero de su tipo en el Reino Unido y solo el segundo notificado en todo el mundo.
El primer trasplante de tejido testicular congelado del que se tiene constancia se llevó a cabo en Bélgica en enero de 2025. En ese caso, el tejido criopreservado se reimplantó en un hombre infértil que se había sometido a quimioterapia en la infancia, tras 16 años almacenado.
Los investigadores señalaron en los resultados preliminares (fuente en inglés) del estudio que las células madre latentes presentes en el tejido trasplantado se reactivaron y empezaron a producir espermatozoides, un proceso conocido como espermatogénesis.
Cuando los investigadores evaluaron el tejido un año después de la intervención, confirmaron que los espermatozoides se habían desarrollado por completo.