El huracán Simon, de categoría 3, avanza en paralelo a la costa del Pacífico mexicano y podría evitar tocar tierra. Sin embargo, sus vientos de hasta 200 km/h y las lluvias torrenciales mantienen en alerta a las autoridades, que han ordenado evacuaciones ante el riesgo de inundaciones.
El huracán Simon continúa azotando la costa del Pacífico mexicano con fuertes vientos, lluvias torrenciales y oleaje peligroso, aunque su trayectoria ha cambiado y podría evitar tocar tierra en las próximas horas. El ciclón se ha debilitado a categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, pero sigue representando una grave amenaza para las comunidades costeras, especialmente en los estados de Jalisco y Colima.
Según los últimos datos difundidos durante la noche del domingo por el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, Simon registraba vientos máximos sostenidos de alrededor de 200 kilómetros por hora y avanzaba hacia el noroeste a unos siete kilómetros por hora. Su centro permanecía mar adentro, desplazándose en paralelo a la costa de Jalisco, cerca de Cabo Corrientes y de la turística ciudad de Puerto Vallarta.
Aunque inicialmente se esperaba que el huracán tocara tierra el domingo, los meteorólogos revisaron sus previsiones después de constatar que avanzaba más lentamente y había modificado ligeramente su trayectoria. El NHC considera cada vez más probable que evite un impacto directo inmediato, aunque sus bandas nubosas y la parte oriental de su núcleo seguirán provocando condiciones propias de un huracán en las zonas costeras.
Inundaciones y riesgo de deslizamientos de tierra
Los efectos del temporal ya se han dejado sentir en distintas localidades del litoral mexicano. En Manzanillo, en el estado de Colima, las fuertes lluvias han inundado calles y viviendas, mientras efectivos militares han ayudado a las familias afectadas. Las autoridades advierten de que las precipitaciones podrían agravarse debido a la lentitud del ciclón, que permanece durante más tiempo sobre las mismas zonas.
El NHC prevé lluvias adicionales de entre 5 y 10 centímetros en Colima, Jalisco, Nayarit y Sinaloa hasta comienzos del jueves, con acumulaciones puntuales de hasta 20 centímetros. En algunas áreas de Michoacán, Colima y Jalisco, las precipitaciones totales asociadas al huracán podrían alcanzar los 76 centímetros, lo que aumenta el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra potencialmente mortales, especialmente en las regiones montañosas.
"Esperamos vientos catastróficos y marejadas ciclónicas potencialmente mortales" en la costa centro-occidental de México, advirtió Philippe Papin, especialista del NHC, a Associated Press. Por su parte, Fabián Vázquez, director del Servicio Meteorológico Nacional mexicano, explicó a AFP que, aunque el ojo del huracán no llegue a tocar tierra, las comunidades costeras seguirán expuestas a vientos muy intensos, lluvias excepcionales y olas de hasta nueve metros.
Evacuaciones, refugios y cierre del aeropuerto de Puerto Vallarta
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha pedido a los habitantes de Jalisco, Colima, Nayarit y Michoacán que permanezcan resguardados, sigan las indicaciones de Protección Civil y eviten desplazarse por carretera. Las autoridades han declarado la alerta máxima en 28 municipios de Jalisco y Colima y mantienen otros 93 en alerta alta ante los efectos del ciclón.
En Puerto Vallarta, uno de los principales destinos turísticos del país, las autoridades han cerrado temporalmente el aeropuerto, suspendido actividades no esenciales y restringido el acceso al paseo marítimo. Agentes de Policía y efectivos de la Guardia Nacional patrullan las calles para pedir a residentes y visitantes que se refugien. Además, Jalisco ha suspendido las clases este lunes en 22 municipios costeros.
Las evacuaciones preventivas comenzaron antes de la llegada de las condiciones más peligrosas. El sábado, la Marina mexicana trasladó en embarcaciones a unas 100 personas desde comunidades amenazadas por el huracán. Entre ellas se encontraba Elena Glumas, de 63 años, que abandonó la localidad de Yelapa acompañada de sus perros. "Hace tres años lo perdimos todo", recordó a AFP en referencia al huracán Lidia, que golpeó la zona en 2023. "Ahora, lo primero es la vida", añadió.
Pese a las advertencias, algunos turistas seguían llegando a Puerto Vallarta durante el fin de semana. Ricardo Ramírez y Brenda Villarreal, que habían viajado desde Guadalajara para pasar cuatro días de vacaciones, reconocieron a AP que desconocían la magnitud del peligro. Mientras tanto, los meteorólogos prevén que Simon continúe debilitándose y se aleje temporalmente de la costa este lunes, aunque su trayectoria posterior todavía podría volver a acercarlo al litoral mexicano.