Una altitud que "se acerca al valor histórico" registrado a finales del siglo XIX, pero que no permite sacar conclusiones sobre los efectos del calentamiento global.
El Mont Blanc ha ganado altura. La cima más alta de Europa occidental alcanza ahora los 4.807,47 metros, casi dos metros más que en 2023.
Una altitud que "se acerca al valor histórico" registrada a finales del siglo XIX, según los expertos en topografía de Alta Saboya, que miden el pico con regularidad desde 2001.
Estos, sin embargo, llaman a la prudencia: esta medición "puntual" no permite extraer conclusiones sobre los efectos del cambio climático. La altitud del Mont Blanc varía en función de las condiciones meteorológicas, en particular las precipitaciones y los vientos, que desplazan y redistribuyen la nieve en su cima.
"Hoy en día, la cima está realmente esculpida por la fuerza de los vientos, por las precipitaciones, incluso si este año hemos tenido un año particularmente seco", explica Mathieu Dragon, experto en topografía de Alta Saboya.
Una nueva técnica para observar la cima
Este año, para afinar sus observaciones, los expertos han utilizado un georradar que permite cartografiar la capa de hielo y la cima rocosa que esta recubre.
Los datos recogidos servirán para perfeccionar las observaciones y seguir la evolución del techo de Europa occidental en los próximos años.