"Los seres humanos siempre tememos ser sustituidos por algo". El legendario cineasta hongkonés Tsui Hark conversa con 'Euronews Culture' durante el Festival Lumière sobre su trayectoria, el futuro del cine, la inteligencia artificial y los desafíos a los que se enfrenta la humanidad.
Cualquier aficionado al cine de Hong Kong y a las películas de artes marciales reconocerá inmediatamente el nombre de Tsui Hark.
Es una de las figuras clave de la Nueva Ola de Hong Kong y uno de los responsables de reinventar el género de las artes marciales. Como guionista, productor y director, impulsó las carreras de numerosos artistas, entre ellos Chow Yun-fat, Jet Li e incluso John Woo. Y, hasta el año pasado, cuando 'Ne Zha 2' se convirtió en un éxito de taquilla, 'La batalla del lago Changjin', codirigida por el cineasta de 75 años, era la película china más taquillera de la historia.
Cuatro de sus películas, la comedia romántica de época 'Shanghai Blues' (1984), la innovadora comedia de acción 'Peking Opera Blues' (1986), la epopeya de artes marciales 'Érase una vez en China' (1991) y el thriller de acción 'El tiempo no espera' (2000), reciben un homenaje y se proyectan en el Festival Lumière de este año.
'Euronews Culture' ha hablado con el legendario cineasta tras la ceremonia Lumière, durante la cual los directores homenajeados reciben una placa dorada en la Rue du Premier Film, junto al Institut Lumière, para conversar sobre el festival, su obra y los retos a los que nos enfrentamos.
'Euronews Culture': ¿Qué se siente al tener ahora tu placa en el muro del Lumière?
Tsui Hark: En realidad, me siento como si estuviera en un sueño. (Ríe). Sabes, de repente me he dado cuenta de que he venido al lugar donde nació el cine, a sus orígenes. Nunca pensé que vendría a un sitio así, donde de pronto te encuentras con las primeras imágenes en movimiento. Es una sensación muy surrealista. Llegas a un lugar donde tu carrera fue posible gracias a personas a las que no conoces, pero ellos (los hermanos Lumière) son el origen de tu creatividad y de todo lo demás. Me siento muy afortunado de haber tenido la oportunidad de hacer películas.
Durante tu estancia en el festival, se proyectan varias de tus películas, incluidas versiones restauradas de 'Shanghai Blues' y 'Peking Opera Blues'. ¿Qué se siente al volver a ver estas películas en una gran pantalla?
Es extraño volver a ver películas que hice hace 40 años. (Ríe). Para mí es como si hubieran quedado muy, muy lejos y, de repente, regresaran. Te hace sentir que el tiempo no ha pasado. Vas a un cine donde proyectan una película que rodaste hace 40 años y a la gente le sigue gustando. Es una sensación maravillosa.
Eres conocido por tu trabajo en el cine de acción y de artes marciales, pero entre las películas seleccionadas para el festival también destacan la comedia y el romance. En tu opinión y según tu experiencia, ¿dónde se cruzan los lenguajes cinematográficos de la acción y la comedia?
En realidad, me considero más un director de comedia que de acción, pero todo empezó en 1979. Trabajaba en televisión y me encargaron hacer un drama de acción de época ('The Butterfly Murders'). Me asignaron una película de acción y, desde entonces, he estado vinculado a ese género durante muchos años. Pero para mí resulta un poco extraño.
A lo largo de tus películas, siempre has logrado equilibrar la acción y la dimensión épica de tus historias con aspectos muy emocionales y personales. No es un equilibrio fácil de conseguir cuando se trata de grandes producciones... Supongo que mi pregunta es: ¿cuál es tu secreto?
No hay ningún secreto. Todo depende de cómo abordo algo que realmente me gusta. Cuando era niño y veía películas de este género, me sentía muy emocionado al contemplar la vida. Cuando tengo la oportunidad de hacer una película, sigo esa dirección, guiándome por cómo me identifico con las personas que habitan ese mundo, especialmente en las epopeyas o los dramas de época.
Me tomo muy en serio conseguir que la gente se identifique con la historia que estoy contando y se sienta vinculada a ella. La dimensión humana de los personajes y de la historia es una preocupación fundamental para mí. Siempre intento que la historia sea comprensible y cercana para todo el mundo. Verás, mucha gente piensa en el cine como algo dirigido a una determinada edad o a un tipo concreto de público. Yo creo que las películas deberían ser para personas de todas las edades y, ojalá, de todas las culturas, no solo de la nuestra, con la que estamos tan familiarizados. Espero que el cine, la cultura y el arte puedan ser compartidos por todos.
¿Has notado una sensibilidad particular del público europeo hacia tus películas?
En realidad, no tengo ni idea de lo que pasa. (Ríe). A veces voy a un sitio y alguien me dice: "He visto tu película", y me sorprendo bastante. La primera vez que estuve en Cannes y me dijeron: "He visto tu película", me quedé muy sorprendido. Hice la película en otro lugar y se proyectó para un público diferente, pero aun así la entendieron y la aceptaron. Para mí es un estímulo y me da energía para seguir haciendo películas que puedan compartir personas de todo el mundo y que contribuyan a acercar culturas.
Teniendo en cuenta la amplitud de tu carrera y de tu filmografía, ¿hay algún género que te gustaría explorar y que no hayas tenido la oportunidad de abordar? Lo pregunto porque hiciste una comedia de terror en 1980, 'Cole, cole, que te como', y no puedo negar que me encantaría ver otra película de terror tuya...
Oh, sí, exactamente. El terror es un género que siempre he querido explorar, porque creo que no consiste solo en asustar a la gente, sino en hacer que experimente un tipo distinto de energía. He visto muchas películas de terror y siento que a menudo ofrecen una visión muy negativa de los seres humanos y de la humanidad. Por eso creo que me gustaría intentar algo diferente dentro de este género.
Hablando de negatividad, hoy en día muchas personas expresan su preocupación por el futuro del cine y de las artes en general, especialmente ante el avance de la inteligencia artificial. ¿Es algo que te preocupa?
Es una pregunta muy actual. Todos sabemos que una característica de los seres humanos es que siempre tememos ser sustituidos por algo. El miedo a ser reemplazados está presente en todas partes: en las relaciones, en la carrera profesional, en la economía... o incluso en nuestra propia idea de libertad. Siempre existe esa amenaza y no sabemos adónde nos llevará el futuro.
El miedo y el peligro de perderlo todo están en todas partes, y los seres humanos tendemos a pasar por alto las debilidades de nuestra propia naturaleza. Subestimamos el poder destructivo que hemos creado y, al mismo tiempo, el poder destructivo de la naturaleza. En nuestra época nos hemos enfrentado a muchas crisis relacionadas con los virus, la ciencia, la tecnología y la guerra. Hasta ahora no hemos encontrado soluciones. Los seres humanos somos una especie débil cuando se trata de resolver problemas como esos.
Cuantas más pruebas afrontamos en nuestra lucha por sobrevivir, más nos damos cuenta de que, en realidad, no tenemos soluciones. Simplemente porque somos un elemento destructivo dentro de la naturaleza. Espero que no sea verdad. Ojalá me equivoque en ese sentido y seamos capaces de aportar cosas buenas a la vida.
Sabes, a mi edad siempre siento que no queda mucho tiempo para preocuparse por el futuro... Pero espero que las cosas no empeoren. Quiero ser optimista, aunque hay pruebas contundentes de que siguen ocurriendo cosas negativas. Desde la Segunda Guerra Mundial, todo el mundo ha intentado evitar que algo así se repita, pero está ocurriendo. No deja de ocurrir. No sé cuál es la mejor solución para todos estos problemas...
Desde luego, yo tampoco.
Nadie la tiene. Sé que nos estamos poniendo profundos y que no podemos ponernos demasiado filosóficos sobre lo que vamos a hacer. El mundo es muy caótico, pero sí creo que al menos podemos intentar que todo el mundo vea el lado bueno de la humanidad y recordarnos a nosotros mismos que debemos disfrutar de la vida y de la creatividad humana. Y el cine es un buen lugar para empezar.
'Peking Opera Blues' se estrena en los cines franceses el 21 de octubre en una versión restaurada en 4K.
El Festival Lumière se celebra en Lyon hasta el 18 de octubre.