La anciana, viuda, casi ciega y con andador, vive desde los sesenta en un piso del norte de la ciudad y aún ignora el desahucio; su hija relata una historia que recuerda a la de Maricarmen, símbolo de la lucha por la vivienda en España.
El alquiler mensual va a pasar de 450 a 1.200 euros: Franca corre el riesgo de ser desahuciada a los 94 años. El contrato vence en febrero y está claro que la mujer no podrá permitirse renovarlo. Ocurre en Florencia, pero la historia se parece de manera llamativa a la de Maricarmen, convertida en símbolo de la lucha por la vivienda en España.
"Mi madre cobra una pensión mínima y la pensión de viudedad de mi padre. Si tuviera que pagar 1.200 euros de alquiler, prácticamente no le quedaría nada para vivir, ni siquiera para comer", explica la hija al 'Corriere Fiorentino'. Por ahora prefiere permanecer en el anonimato, porque aún no ha querido contar nada a su madre.
Las crónicas nos han dado a conocer la historia de María del Carmen Abascal, la española de 87 años víctima de una subida vertiginosa del alquiler en Madrid y fallecida en el hospital pocos días después del desahucio. En Florencia está Franca, también ella en riesgo de ser desahuciada de la casa en la que siempre ha vivido.
"Una casa de 70 metros cuadrados, la misma desde principios de los años sesenta. La casa donde ha vivido con su marido y donde nació su hija. Esa donde ha pasado la vejez y que siente como su única casa de verdad. Las fotos de los nietos en el salón, los cuadros que retratan los callejones de Florencia, los recuerdos de la boda de su hija. Y ahora, después de más de sesenta años, el propietario ha decidido subir el alquiler", cuenta la hija.
El edificio es grande, con varios pisos que pertenecen todos al mismo propietario. En su día estaba habitado sobre todo por familias florentinas, muchas de las cuales llevaban generaciones viviendo allí. Con el paso de los años los inquilinos han cambiado.
No se trata, al menos por lo que sabe la hija, de pisos destinados a alquileres turísticos, sino de alquileres residenciales normales. La sensación, sin embargo, es que la nueva gestión quiere obtener rendimientos mucho más altos de los inmuebles.
"Me llamaron por teléfono para avisarme de que no iban a renovar el contrato a mi madre", relata de nuevo la hija de Franca al 'Corriere'. "El contrato se renovaba cada dos años. Me hicieron saber que, para poder seguir allí, el alquiler tendría que pasar a 1.200 euros al mes. Pero ¿cómo se puede pedir una cantidad así a una pensionista de 94 años?".
La familia no pretende que la renta se mantenga invariable para siempre. La hija incluso estaría dispuesta a contribuir económicamente con tal de permitir que su madre pase los últimos años en la casa de toda una vida.
"Un pequeño aumento podríamos afrontarlo, podría ayudarla yo. Pero pasar de 450 a 1.200 euros es otra cosa. Es una cifra imposible. Y lo que me apena es que ni siquiera haya habido la posibilidad de abrir una verdadera negociación, de intentar acercar posiciones".
A lo largo de 2025 en Toscana se emitieron en total 2.427 órdenes de desahucio, pero Florencia concentra alrededor del 35% de todas las solicitudes de ejecución presentadas en Toscana. Mientras tanto, la hija de Franca ha acudido al sindicato de inquilinos Sunia.