El arresto del ciudadano sueco se produjo dos días después de la detención de un periodista japonés acusado de espionaje. Según críticos, el Kremlin así amplía su "fondo de intercambio" para futuras negociaciones sobre la liberación de rusos retenidos en Occidente.
Según medios rusos, los servicios de seguridad de Rusia han detenido a un ciudadano de Suecia que, según afirman, combatió del lado de Ucrania. Se le acusa de un "cruce ilegal" de la frontera rusa y de preparar ataques contra instalaciones militares.
Según la información difundida por el Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), la detención ha tenido lugar en el distrito de Sebezh, en la región de Pskov, cerca de la frontera con Bielorrusia y Letonia. Por ahora no se ha precisado en qué punto exacto el sueco cruzó la frontera ni se ha hecho público su nombre.
De acuerdo con este organismo ruso, el ciudadano sueco llegó a Rusia "bajo la cobertura de incorporarse a las Fuerzas Armadas rusas", aunque en realidad tenía como objetivo "llevar a cabo actos de sabotaje y terrorismo en instalaciones militares".
En el curso de la investigación, el FSB ha establecido que el detenido "entre febrero y junio de 2026 prestó servicio militar bajo contrato en una organización reconocida como terrorista en el territorio de Rusia, como comandante de una unidad de drones del 24 batallón de asalto independiente "Aidar" de las Fuerzas Armadas de Ucrania".
El propio detenido supuestamente ha confesado que sirvió en el batallón nacionalista "Aidar" (reconocido como terrorista y prohibido en la Federación de Rusia).
En la sede del FSB, en Lubianka, han señalado que "hay documentos que confirman su participación en combates contra nuestro país como miembro de las Fuerzas Armadas de Ucrania".
Las autoridades rusas han informado de que se ha abierto una causa penal contra el detenido por "cruce ilegal de la frontera"; también han indicado que podría enfrentarse a cargos por "organizar la actividad de una organización terrorista" y por participar en el conflicto como "mercenario". El Gobierno de Suecia todavía no ha hecho comentarios públicos al respecto.
Tokio protesta por la detención en Rusia de un periodista japonés
Este miércoles Japón ha presentado una protesta ante Rusia por la detención de un periodista japonés, sospechoso de espionaje. Tokio ha exigido a Moscú explicaciones, acceso consular al detenido y que se garantice un trato humano.
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia ha informado de que el hombre, que trabaja para el diario 'Hokkaido Shimbun', está acusado de recabar información sobre la capacidad defensiva rusa por encargo de los servicios de inteligencia japoneses. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha revelado la identidad del detenido, Yuki Imai.
El FSB, principal heredero del antiguo KGB soviético, ha asegurado que detuvo al hombre en la isla de Sajalín en el momento en que se preparaba para abandonar Rusia.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, este miércoles en Tokio se ha convocado al embajador ruso, Nikolai Nozdrev. El jefe del Departamento para Europa del Ministerio japonés, Kimitake Nakamura, ha expresado una protesta por el arresto y por el hecho de que Moscú lo anunciara sin ofrecer previamente explicaciones al Gobierno japonés.
El "Comité para la Protección de los Periodistas" (CPJ) ha reclamado la liberación inmediata del reportero. "No se puede utilizar a los periodistas como moneda de cambio en disputas geopolíticas más amplias", ha declarado Fiona O'Brien, directora del CPJ para Europa y Asia Central.
Según los cálculos de esta organización de Defensa de los derechos humanos, en Rusia hay al menos 30 periodistas encarcelados por motivos relacionados con su trabajo.
"Fondo de intercambio" de extranjeros
Observadores han señalado que estos dos últimos arrestos podrían encajar en la amplia historia de detenciones de ciudadanos extranjeros en la Federación de Rusia con pretextos aparentemente inventados, supuestamente vinculados al "espionaje", u otros motivos, por ejemplo el contrabando de drogas, como en el caso de la estadounidense jugadora de baloncesto Brittney Griner) para su posterior intercambio por rusos detenidos en países occidentales.
Esta política fue reconocida públicamente hace poco por el ex presidente y ex primer ministro ruso, ahora vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev.
Tras la detención en Montenegro del fundador del proyecto informativo cercano a los servicios de seguridad y al Ejército rusos "Rybar", Mijaíl Zvinchuk (que desde entonces ha sido devuelto a Rusia), Medvédev afirmó en su canal de Telegram que Moscú, posiblemente, tendrá que ampliar su "fondo de intercambio" con ciudadanos de países europeos y de Estados Unidos para lograr el regreso de rusos arrestados en el extranjero.
Textualmente: "Ahora, es muy probable que haya que ampliar el fondo de intercambio con europeos y estadounidenses imbéciles para sacar a los nuestros".
"De otro modo no hay manera: si uno vive con lobos, tiene que aullar como un lobo", escribió Dmitri Medvédev el 9 de octubre.
El último intercambio de este tipo que ha tenido un gran eco fue la operación de agosto de 2024, cuando fueron liberadas 26 personas, 16 entregadas por la parte rusa y 10 por Occidente, entre ellas dos niños.
Entre los liberados por Rusia, junto a opositores rusos, estaban, en particular, los estadounidenses Evan Gershkovich (el periodista de 'The Wall Street Journal' fue condenado a 16 años de régimen estricto por un caso de espionaje) y el ex infante de marina Paul Whelan (la misma pena por el mismo cargo), así como los alemanes Rico Krieger, condenado a muerte en Bielorrusia, y Patrick Scheibel (detenido en Sheremétievo por llevar gominolas con marihuana).
A Rusia regresaron, entre otros, Vadim Krasikov, que cumplía en Alemania una condena a cadena perpetua por el asesinato del ciudadano georgiano Zelimkhan Khangoshvili; Artiom y Anna Dultsev, que habían espiado en Eslovenia, y el periodista español de origen ruso Pablo González (Pavel Rubtsov), detenido en Polonia en la frontera con Ucrania acusado de espionaje.