El fragmento de cráneo, de 120 millones de años, pertenece al primer megaraptor conocido en Europa, un depredador de potentes brazos y afiladas garras.
Un fósil de dinosaurio que ha pasado casi un siglo en las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres ha sido identificado como una nueva especie.
El fragmento de cráneo pertenecía a Invictibellatrix amberina, un dinosaurio carnívoro hasta ahora desconocido que vivió hace unos 120 millones de años. También constituye la primera prueba confirmada de un dinosaurio megaraptórido en Europa.
El fósil fue descubierto originalmente al pie de un acantilado en la costa suroeste de la isla de Wight por el aficionado a la paleontología Reginald Walter Tooley. Tras su muerte en 1924, el Museo de Historia Natural adquirió más de 1.000 piezas de su colección, entre ellas este fragmento.
Aunque los científicos sabían que pertenecía a un dinosaurio, durante décadas siguió siendo un misterio a cuál exactamente.
Ahora, un equipo de investigadores ha vuelto a estudiar el fósil con tecnología de escáner CT, lo que les ha permitido examinar su estructura interna y crear un modelo en 3D. Sus conclusiones completas se han publicado en la revista Royal Society Open Science.
"Más peligroso que un T. rex"
El profesor Paul Barrett, autor principal del estudio en el Museo de Historia Natural, afirma: "A pesar de más de 200 años de trabajo de campo, la isla de Wight sigue sorprendiéndonos con nuevas especies de dinosaurios, y los hallazgos de dinosaurios carnívoros, como Invictibellatrix, han sido especialmente esquivos".
"Trabajos como este muestran el valor excepcional de trabajar con colecciones históricas de museos, en las que aún quedan muchos descubrimientos por hacer", añadió.
Pese a su nombre, los megaraptóridos no eran los pequeños dinosaurios de aspecto aviar que solemos asociar con la palabra "raptor". Eran depredadores de mayor tamaño, más emparentados con los tiranosaurios, con "cabezas esbeltas", "grandes brazos" y "garras curvas gigantes", según el Museo de Historia Natural.
Se estima que Invictibellatrix amberina medía entre 3 y 4 metros (10 y 13 pies) de longitud y alcanzaba alrededor de 1,5 metros (5 pies) de altura. Vivió durante el Cretácico inferior, cuando los dinosaurios dominaban los ecosistemas terrestres.
Los investigadores han sugerido también que quizá tuviera plumas, aunque su aspecto exacto sigue siendo incierto.
Según el doctor Cassius Morrison, investigador del departamento de Ciencias de la Tierra del University College London (UCL), la especie se alimentaba de pequeños dinosaurios, lagartos y mamíferos, en un papel en la cadena trófica similar al que ocupa hoy una hiena.
"No era el superdepredador de su tiempo, pero para los seres humanos este dinosaurio habría sido más peligroso que un T. rex. Habríamos tenido el tamaño perfecto como presa, en torno a un tercio de su peso corporal. Sin duda nos habrían perseguido. Un T. rex ni se habría molestado, porque seríamos demasiado pequeños", explica el doctor Cassius Morrison, que ha dirigido el estudio.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque hasta ahora se habían identificado megaraptóridos en Asia, Australia y Sudamérica, pero nunca de forma concluyente en Europa.