Seis fragmentos óseos de la cueva de Abauntz, en Navarra, pertenecen a un neandertal macho de hace 46.000 años; el ADN y la datación por radiocarbono han permitido estudiar a los últimos neandertales del Pirineo occidental.
Un equipo internacional ha identificado los primeros restos de neandertal en Navarra. Son seis fragmentos óseos recuperados en campañas anteriores en la cueva de Abauntz que, según los análisis, pertenecen a un varón que vivió hace unos 46.000 años.
El hallazgo se presentó el lunes, 19 de octubre, en un acto encabezado por la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite. El conjunto incluye tres metacarpianos y una falange media de la mano derecha de un individuo adulto.
A ellos se suman otros dos fragmentos que se han identificado como humanos mediante análisis de proteínas. Los estudios genéticos confirman que los restos corresponden a un neandertal macho.
Algunos huesos conservan mordeduras de carnívoros, esas marcas dan pistas sobre lo que ocurrió con el cuerpo tras la muerte del individuo y sobre cómo acabaron los huesos dentro de la cueva.
Los fósiles aparecieron en un contexto arqueológico con herramientas de piedra y restos de animales, algunos con señales de haber sido procesados y consumidos por los grupos humanos que ocuparon la cavidad. Ese entorno ayuda a situar la presencia neandertal en Abauntz y a entender qué actividades se desarrollaban allí.
Un neandertal en Navarra que rellena un hueco en el Pirineo occidental
Hasta ahora no había fósiles que permitieran confirmar de forma directa que los neandertales pasaron por esta zona. "Por primera vez disponemos de restos humanos que permiten identificar directamente la presencia de neandertales en Navarra", explica Andion Arteaga, que codirige el proyecto, en la nota de prensa difundida por el equipo.
La fecha importa. Hace 46.000 años los neandertales aún vivían en distintos puntos de Europa. Unos milenios después, hacia hace 40.000 años, la especie desaparecería del continente, en un periodo marcado también por la expansión de Homo sapiens.
La ubicación de Abauntz suma interés, ya que la cueva se encuentra en un corredor natural que conecta la península ibérica con el resto de Europa, lo que la convierte en un buen sitio para estudiar la movilidad y los posibles contactos entre grupos humanos a ambos lados de los Pirineos.
ADN antiguo y datación directa
Recuperar ADN antiguo de restos de decenas de miles de años no es habitual. El material genético se degrada con el tiempo y su conservación depende de las condiciones en las que han permanecido los fósiles.
El equipo ha combinado paleoproteómica, análisis genéticos y datación por radiocarbono para identificar los huesos, determinar el sexo del individuo y fijar su cronología con precisión. Ese trabajo se está haciendo junto a la Universidad de Viena y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig. El precedente más claro es El Sidrón, en Asturias, donde la genética ha aportado datos sobre parentescos, organización social e historia evolutiva de los neandertales.
"Haber podido recuperar ADN antiguo y obtener dataciones directas de los fósiles es especialmente significativo", destaca Mikel Arlegi, también codirector del proyecto. Los análisis genéticos continúan y podrían aportar más información sobre la historia evolutiva y la dinámica demográfica de estas poblaciones.
La investigación nació en el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes-Cerca), con sede en Tarragona, que sigue participando a través de Lucía López-Polín, Andreu Ollé y Aitor Burguet. La codirección la comparten Arteaga, del Centro de Nuevas Tecnologías de la Universidad de Varsovia y asociado al Iphes-Cerca, y Arlegi, investigador posdoctoral en el Musée de l'Homme de París.
El equipo reúne a más de 25 especialistas de distintas disciplinas e instituciones, entre ellas el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) y el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM, CSIC–Junta de Extremadura).
El proyecto cuenta con el apoyo del Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Cultura–Institución Príncipe de Viana, del Ayuntamiento del Valle de Ultzama, del Concejo de Arraitz-Orkin y de la Fundación Palarq. Al acto de presentación asistieron también miembros del equipo que participan en la nueva campaña de excavación, que sigue en marcha en la cueva.