La Armada española ha decidido un cambio de protocolo ante el paso inocente de barcos marroquíes por aguas de Ceuta o Melilla. Se pasa a la acción sin necesidad de una orden superior.
La figura del Derecho Marítimo 'paso inocente' ampara el cruce de una embarcación extranjera por aguas territoriales de un Estado costero. Esto es en lo que se ampara Marruecos para los casos como el 30 de julio y la presencia de barcos marroquíes cuando estaba sucediendo la avalancha de inmigrantes en la frontera ceutí.
Esta figura está regulada por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. De hecho, hasta el 30 de julio, España vigilaba esos movimientos sin intervenir pero la situación ha cambiado desde los dos últimos días de julio.
Una fuente militar mencionada por diario español 'El Mundo' confirma que antes el paso inocente era seguido por el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM). Ahora ese seguimiento se refuerza con barcos que salen al encuentro de las embarcaciones marroquíes: "Estamos más vigilantes, ya no esperamos a que entren para actuar".
La actividad de barcos con bandera marroquí ha descendido, y según ha confirmado el Ministerio del Interior, la Guardia Civil y la Armada, no hubo un paso inocente durante la visitar de los Reyes ni en días posteriores.
Los patrulleros están desplegados
El patrullero Atalaya, de la Fuerza de Acción Marítima de la Armada, está desplegado en Ceuta. Su misión es proteger los intereses marítimos nacionales. Se busca detectar actividades extraordinarias y controlar infracciones de la legislación internacional.
El Atalaya tiene su base en Ferrol, carga cuatro ametralladoras y un cañón y cuenta con una tripulación de 48 personas.
En Melilla está desplegado el patrullero Isla de León, con una tripulación de 10 personas y una ametralladora Browning. También opera en aguas de Ceuta y de la isla Perejil. Actualmente está centrada en Melilla por la ofensiva marroquí.
'El País' publicó el día 12 de octubre que durante la violación terrestre de la frontera ceutí a finales de julio, el buque Mohamed VI había entrado en aguas españolas. Defensa tuvo que movilizar dos patrulleros más desde Rota. El JEMAD contactó con Marruecos para exigir que cesara esa actuación.
Vigilar sin renunciar a la relación con Rabat
La diferencia respecto a antes de la llegada masiva de inmigrantes y la presencia de un barco marroquí en aguas ceutíes no está, según 'El Mundo', en la capacidad de detección, esa capacidad ya estaba funcional sino en añadir una respuesta activa, es decir, la salida directa de patrulleros.
De esta manera los barcos españoles acompañan los movimientos de las embarcaciones marroquíes. Ahora bien, la clave de este cambio está en la distinción entre lo que es un paso inocente acorde al derecho internacional y una actuación que pudiera derivar en el compromiso de la soberanía o seguridad de Ceuta.
La salida de patrulleros al encuentro de embarcaciones se usará por tanto como medida de vigilancia y disuasoria.