Turín postula ante la Unesco su histórico tejido solidario con una candidatura impulsada por las instituciones locales para preservar y proyectar el legado de sus santos sociales del siglo XIX.
Un kilómetro cuadrado en el corazón de Turín que en el siglo XIX fue el cruce de caminos de un modelo de bienestar, solidaridad y promoción social único en el mundo. Es la zona en la que trabajaron los célebres "santos sociales" turineses -entre ellos don Bosco, don Murialdo, don Cottolengo, don Allamano y los marqueses Giulia y Carlo Tancredi di Barolo-, que ahora aspira oficialmente a convertirse en Patrimonio Mundial de la Unesco.
La firma del protocolo institucional
El proceso para la candidatura se ha puesto en marcha oficialmente con la firma de un protocolo específico en el arzobispado. El documento ha sido suscrito por el arzobispo de Turín y Susa, el cardenal Roberto Repole, que lanzó la idea el pasado enero, junto con el presidente de la región de Piamonte, Alberto Cirio, el alcalde Stefano Lo Russo, el secretario general de la Fundación Compagnia di San Paolo, Alberto Anfossi, y la presidenta de la Fundación CRT, Anna Maria Poggi.
El objetivo de la siguiente fase será profundizar en el patrimonio histórico, documental, espiritual y social de este rincón de ciudad, situado en torno al monumento a san Giuseppe Cafasso, para elaborar la solicitud definitiva en sintonía con el Ministerio de Cultura.
Una red de caridad que habla al presente
En poco más de un kilómetro cuadrado, aquellos sacerdotes y el matrimonio de nobles laicos del siglo XIX trabajaban en red para acoger a los inmigrantes, atender a los enfermos sin recursos, ofrecer un techo a las personas sin hogar, introducir a los jóvenes en un oficio y reformar las cárceles.
Hoy, las congregaciones nacidas de ese empeño, como el Cottolengo, los Giuseppini del Murialdo, los misioneros del Allamano, el Distrito Social Barolo y las obras de Valdocco, siguen desarrollando estas actividades educativas, sanitarias y sociales.
El valor universal de la propuesta
Al explicar las razones del proyecto, el cardenal Roberto Repole ha subrayado la actualidad de la iniciativa: "Vivimos tiempos en los que todo se convierte en patrimonio de la humanidad, pero el peligro es que se esté perdiendo la humanidad. Creo, en cambio, que el mayor patrimonio de la humanidad es la propia humanidad".
El prelado también ha destacado que esta candidatura representa un signo de esperanza para poner en valor la dimensión universal de un modelo de emancipación nacido en Turín, que forma parte de la historia del territorio pero es valioso para el mundo entero.
En la misma línea se sitúan las instituciones locales. El alcalde Stefano Lo Russo y el presidente de Piamonte, Alberto Cirio, han subrayado la dimensión política de una candidatura que celebra un "estilo de vida" y una cercanía capaz de construir una sociedad más justa, recordando lo esencial que resulta, en una época marcada por el individualismo, "no mirar hacia otro lado".