"La madre los dejó solos para alcanzar la cima y les dijo que esperaran quince minutos si no querían continuar", relata la sección de Rzeszów de la Sociedad Polaca de Turismo y Excursionismo, cuyos miembros encontraron a los dos hermanos desorientados en un sendero de montaña.
El incidente ocurrió este sábado en las inmediaciones de un cruce de los senderos azul y amarillo de Muczne, en Polonia.
"Estábamos haciendo una excursión con la delegación de PTTK de Rzeszów cuando, de repente, escuchamos un llanto desgarrador y los gritos de un niño. Nos detuvimos y encontramos a dos hermanos, de 8 y 14 años, desorientados junto al sendero. El pequeño no dejaba de llorar", relata la organización turística PTTK de Rzeszów en su perfil de Facebook.
"Nos enteramos de que su madre los había dejado solos para subir a la cima, situada aproximadamente a una hora de aquel punto. Les había dicho que, si estaban cansados y no querían seguir caminando, esperaran 15 minutos", añade la publicación.
Sin embargo, los dos hermanos llevaban solos mucho más de 15 minutos.
"Ni un ápice de reflexión ni de arrepentimiento"
Las condiciones meteorológicas eran adversas y, según destaca el autor de la publicación, una densa niebla cubría el sendero. Los excursionistas, conmocionados por la situación, se hicieron cargo de los menores. "Nos ocupamos de los niños e intentamos tranquilizarlos", explican.
"Unos 15 minutos después apareció una mujer de aspecto atlético. El pequeño la agarró de la mano y dejó de llorar. Cuando le reprochamos que hubiera dejado solos a sus hijos menores de edad en la montaña, con aquellas condiciones meteorológicas, respondió, sin inmutarse, que solo había sido un momento, que quería llegar a la cima y que los niños la estaban obligando a renunciar al objetivo que se había marcado", relata PTTK.
La organización critica duramente la actitud de la mujer: "Ni un ápice de reflexión ni de arrepentimiento". "Solo conseguí arrancarle un 'perdón' cuando le advertí de que lo ocurrido podía tener consecuencias penales. Le respondí que no tenía que pedirme perdón a mí, sino a sus hijos, pero no reaccionó", concluye el autor de la publicación.