El ministro de Exteriores polaco asegura que existen pruebas de la colaboración del anterior Gobierno húngaro de Viktor Orbán con Rusia, entre ellas transferencias de dinero y grabaciones de audio. Así lo afirmó en una entrevista con 'Gazeta Wyborcza'.
El ministro de Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, ha asegurado que su país dispone de pruebas, entre ellas documentos sobre transferencias financieras y grabaciones de audio, de que Rusia apoyó al Gobierno del ex primer ministro húngaro Viktor Orbán y mantuvo una estrecha colaboración con él.
En una entrevista con el diario polaco 'Gazeta Wyborcza', Sikorski también criticó la actitud del exministro de Exteriores húngaro Péter Szijjártó en sus conversaciones con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. Según el jefe de la diplomacia polaca, el tono de esos intercambios daba la impresión de que Szijjártó se comportaba ante Lavrov como si fuera su "alumno de primaria" o su "subcontratista".
Las declaraciones de Sikorski introducen un elemento hasta ahora desconocido en el caso: la posible existencia de documentos que acreditarían transferencias financieras relacionadas con la cooperación entre Budapest y Moscú.
Aunque las grabaciones de las conversaciones entre Szijjártó y Lavrov, filtradas al final de la campaña electoral húngara de 2026 y difundidas también por el medio de investigación 'VSquare', ya se habían hecho públicas, las palabras del ministro polaco plantean una nueva incógnita: ¿Dispone Varsovia de más pruebas que todavía no han salido a la luz?
El artículo recuerda que las conversaciones filtradas apuntaban a que la cúpula de la diplomacia húngara estaba dispuesta a atender determinadas peticiones de Moscú. Según sus críticos, esa actitud suponía dar la espalda a los socios de la Unión Europea y relegar los intereses nacionales de Hungría.
A finales de marzo y principios de abril de 2026, el proyecto internacional de periodismo de investigación 'VSquare' publicó las transcripciones y grabaciones de varias conversaciones telefónicas entre Péter Szijjártó y Serguéi Lavrov.
Según los materiales difundidos, el entonces ministro húngaro se comprometió a compartir con Moscú documentos de la Unión Europea debatidos a puerta cerrada. También abordó directamente con las autoridades rusas cómo podía intentar Budapest que determinados oligarcas rusos y sus familiares fueran retirados de la lista de sancionados de la UE.
Tras la publicación de las grabaciones, Szijjártó no negó que las conversaciones hubieran tenido lugar, pero denunció lo ocurrido como "una injerencia de los servicios de inteligencia extranjeros inusualmente dura y abierta" y expresó su indignación por la supuesta intervención de su teléfono.