Las personas que viven en zonas rodeadas de vegetación podrían tener un menor riesgo de padecer demencia, según un nuevo estudio.
Tener más zonas verdes cerca de casa se ha relacionado con un riesgo un 20% menor de desarrollar demencia, según un nuevo estudio de la Universidad de Estocolmo y el Instituto Karolinska, en Suecia.
"Esto subraya el entorno inmediato del hogar como una pieza importante para crear condiciones que apoyen la salud cerebral y un envejecimiento saludable", señala Cecilia Stenfors, responsable de la investigación y coautora principal del estudio.
El estudio, publicado en la revista 'Alzheimer's & Dementia' (alzhéimer y demencia), incluyó a casi 3.000 participantes, a los que se siguió durante 16 años. Los investigadores cartografiaron la cantidad de vegetación alrededor de las viviendas de los participantes. También hicieron un seguimiento de su salud cognitiva y del desarrollo de la demencia a lo largo del tiempo.
Los autores observaron que vivir más cerca de zonas verdes parecía tener un efecto protector frente a la demencia.
La asociación fue más fuerte en el caso de la vegetación situada en el entorno más cercano al domicilio, dentro de un radio de 100 metros, y se debilitó a medida que aumentaba la distancia entre la vivienda y las zonas verdes.
¿Cómo funciona esta protección?
Los autores señalaron varias razones por las que el riesgo de demencia puede verse afectado por la presencia de zonas verdes.
Estas razones van desde factores directos, como el alivio del estrés, hasta la facilitación de conductas relacionadas con la salud, entre ellas un mejor sueño, la actividad física y la estimulación y cohesión social.
"Los entornos naturales y la vegetación pueden favorecer la restauración psicológica, reducir el estrés y aumentar la sensación de bienestar", explicó Stenfors.
Los autores añadieron que las zonas verdes también pueden favorecer la salud de forma indirecta, al proteger a la población de exposiciones ambientales peligrosas como el ruido del tráfico, la contaminación del aire y el calor extremo.
Tener en cuenta la salud cerebral en la planificación urbana
En 2025, se estimó que 9 millones de personas vivían con demencia en la Unión Europea (UE), y se prevé que esa cifra supere los 14 millones en 2050.
Según los autores, este aumento subraya la necesidad de nuevas estrategias, como una planificación urbana sostenible que apoye la salud cerebral.
"La salud cerebral debe tenerse en cuenta cuando planificamos y desarrollamos nuestras ciudades y los entornos residenciales", afirmó Stenfors.
"Las zonas verdes alrededor de nuestras viviendas pueden ser un recurso compartido para la salud pública, la adaptación al clima y la biodiversidad", añadió.
Para lograrlo, es importante tanto proteger la vegetación ya existente como crear entornos verdes que sean accesibles y utilizables para personas con diferentes necesidades y capacidades, señalaron los autores.
En los últimos años, el impacto del entorno en la salud cerebral ha ido ganando protagonismo.
"El entorno inmediato, pero también el entorno más amplio en términos de organización de la vivienda, influye en el sueño y, en conjunto, también en la salud cerebral", declaró a Euronews Health el neurólogo Ulf Kallweit, que además copreside el grupo de trabajo sobre influencias ambientales de la Academia Europea de Neurología.