Desde el impulso de Turquía para hacer más resilientes sus ciudades y sistemas energéticos hasta la nueva urbe que surge junto a Taskent, los urbanistas cambian la forma de construir, abastecer y adaptar las ciudades a la presión ambiental.
Las ciudades albergan a más de la mitad de la población mundial y concentran a las personas y las infraestructuras en lugares cada vez más expuestos al calor, las inundaciones, la sequía y otras presiones relacionadas con el clima.
En Turquía, la resiliencia se está incorporando tanto al entramado urbano como a la energía que lo alimenta, desde la vivienda y las infraestructuras hasta el seguimiento de la electricidad renovable. En Uzbekistán, los planificadores trabajan a dos escalas: diseñan prácticamente desde cero la Nueva Taskent mientras adaptan la capital existente a un clima cambiante.
Reforzar la resiliencia de las ciudades turcas
Los terremotos que golpearon el sur de Turquía en febrero de 2023 dañaron o destruyeron cientos de miles de viviendas y desplazaron a millones de personas. Desde entonces, la reconstrucción se ha extendido más allá de la vivienda para abarcar las infraestructuras municipales y los servicios esenciales.
Yasir Yılmaz, director general de la promotora inmobiliaria turca Emlak Konut, señala que la reconstrucción a gran escala ha ido más allá de las viviendas para incluir las infraestructuras de aguas residuales, los cauces de los ríos y las redes de transporte.
"Mientras reconstruíamos las ciudades y 450.000 viviendas, hemos restaurado cada ciudad con toda su infraestructura y sus equipamientos sociales", dijo Yılmaz, que añadió que también se ha prestado especial atención a la resiliencia climática de los edificios.
La resiliencia también depende de la energía que alimenta esas ciudades.
EPİAŞ, el operador del mercado energético de Turquía, gestiona el sistema de Garantías de Origen de Energía Renovable, conocido como YEK-G. Sus certificados electrónicos demuestran que se ha generado a partir de fuentes renovables una cantidad equivalente de electricidad, y cada certificado representa un megavatio hora.
Este sistema voluntario utiliza tecnología de cadena de bloques para registrar la información sobre la electricidad renovable desde la generación hasta el consumo.
Mustafa Aydin, vicepresidente de Energy Exchange Istanbul, apunta a los vehículos eléctricos como una de las aplicaciones.
"Con el sistema de certificación YEK-G, podemos demostrar que la electricidad producida por las centrales de energía renovable llega realmente al consumo", señaló. La electricidad utilizada para la recarga se puede asociar con la generación procedente de la energía solar, eólica e hidroeléctrica.
Para Chris Mensah, asesor especial del Climate High-Level Champion, las infraestructuras físicas y la tecnología son solo una parte de la preparación de las ciudades frente a los riesgos ambientales.
"La responsabilidad no consiste en si es obligación de uno u otro, sino en crear conciencia, conocimiento y enseñanza desde el principio", afirmó.
Mensah sostiene que la educación sobre el clima debe comenzar pronto, con las escuelas ayudando a la población a comprender los riesgos a los que pueden enfrentarse sus ciudades.
Empezar desde cero
A más de 3.000 kilómetros, una ciudad va tomando forma en el límite oriental de la capital de Uzbekistán.
La construcción de Nueva Taskent comenzó en 2023. Aunque grandes partes siguen siendo obras, el plan director prevé 2.000 hectáreas de zonas verdes y otras 500 hectáreas de parques. Varias infraestructuras clave, entre ellas una planta de trigeneración y una subestación eléctrica, fueron puestas en servicio en octubre de 2026.
Levantar una ciudad desde cero permite integrar desde el principio las decisiones sobre el agua, la vegetación y la energía, antes de la llegada de los residentes.
Esto es especialmente importante en el caso de las zonas verdes. Los árboles proporcionan sombra en los calurosos veranos de Uzbekistán, pero mantener la vegetación genera su propia demanda de agua.
Saidazim Sharipov, asesor del director de proyectos de planificación urbana de la Dirección de Nueva Taskent, explica que las especies se están seleccionando teniendo en cuenta las condiciones locales.
"Se ha prestado especial atención a los árboles capaces de soportar condiciones secas y que requieren menos agua", dijo Sharipov. "Se utilizan sistemas de riego por goteo para reducir el consumo de agua."
El enfoque va más allá del riego. Sharipov indica que está previsto tratar las aguas residuales para reutilizarlas como agua técnica y para las zonas ajardinadas, mientras que se espera que los edificios recojan el agua de lluvia o reutilicen en sus terrenos las aguas residuales tratadas.
Las necesidades de agua también han influido en el paisaje. Según Sharipov, los planificadores recurren a arbustos adaptados localmente que requieren menos riego que los céspedes, mientras que los cauces de los canales se han revestido para limitar las filtraciones.
Calentar y refrigerar una nueva ciudad
Las infraestructuras energéticas de Nueva Taskent se están ensamblando mientras continúa la construcción.
Sharaf Rajabov, director adjunto de la Dirección de Nueva Taskent, afirma que se están integrando paneles solares en las azoteas de los proyectos de todo el desarrollo.
La planta de trigeneración, que forma parte de un conjunto de nuevas infraestructuras en la ciudad, pretende proporcionar calefacción y refrigeración a través de una red centralizada.
"En verano, el sistema proporciona agua caliente y también agua fría para refrigerar las viviendas. En invierno, el vapor producido por la caldera se utiliza para proporcionar calefacción", explicó Asiltürk Çakmak, ingeniero general del proyecto.
Algunas infraestructuras ya están en funcionamiento, mientras que otros elementos siguen en construcción o en fase de planificación. Como gran parte de Nueva Taskent aún no está habitada, muchos de estos sistemas todavía no han funcionado bajo las exigencias de una ciudad completamente poblada.
Encontrar espacio en la capital existente
La situación es diferente en el interior de Taskent, donde las calles, los edificios y los barrios existentes dejan menos margen para rediseñar el paisaje urbano.
Según las autoridades de ecología de Uzbekistán, entre 2022 y 2026 se han plantado más de 1,35 millones de árboles y arbustos en toda la capital. Se prevén nuevos cinturones verdes, incluidas nuevas zonas en el distrito de Bektemir y a lo largo del corredor del río Chirchiq.
Un nuevo proyecto en Bektemir muestra cómo es ese proceso sobre el terreno.
En la primavera de 2026 se creó allí una franja verde de 4,23 hectáreas, según Bekjon Egamov, especialista jefe del Departamento de Ecología de la ciudad de Taskent. Contiene 1.415 árboles ornamentales, regados mediante riego por goteo para reducir el uso de agua.
A diferencia de Nueva Taskent, donde las zonas verdes pueden planificarse antes de construir los barrios, proyectos como el de Bektemir tienen que encontrar espacio para ellas dentro de una ciudad que ya existe.