La Justicia colombiana ordena conservar más de 30 objetos retirados del Museo Nacional de Bogotá y prohíbe nuevas modificaciones mientras estudia si deben volver a exponerse. La decisión llega tras las protestas contra el Gobierno de Abelardo de la Espriella.
Un juez de Bogotá ordenó este lunes proteger más de 30 piezas históricas retiradas la semana pasada de las salas del Museo Nacional de Colombia y prohibió nuevas modificaciones en las exposiciones mientras estudia si los objetos deben volver a mostrarse al público.
La resolución del juez César Enrique Osorio establece que las piezas deben conservarse en un lugar seguro y advierte de que su retirada podría poner en peligro los derechos de los colombianos a la libertad de expresión y a la memoria histórica.
Entre los objetos afectados figuran un ejemplar de la primera revista publicada por la comunidad LGTBIQ+ del país, un cartel electoral del antiguo dirigente guerrillero Carlos Pizarro y una pluma utilizada para firmar el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC en 2016.
La decisión judicial se produce después de que la retirada de las obras provocara protestas durante el fin de semana frente al museo, en Bogotá. Cientos de personas, entre activistas de izquierda, colectivos feministas y miembros de la comunidad LGTBIQ+, denunciaron un intento de borrar del relato histórico nacional a determinados movimientos sociales y políticos.
Las manifestaciones, inicialmente pacíficas, terminaron con la intervención de la policía antidisturbios, que empleó gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y cañones de agua.
El conflicto se enmarca en la ofensiva cultural del nuevo presidente colombiano, el conservador Abelardo de la Espriella, que defiende que las instituciones culturales no deben promover interpretaciones ideológicas de la historia ni presentar a antiguos miembros de la guerrilla como héroes nacionales.
La guerra contra lo 'woke' trasciende fronteras
El mandatario también ha advertido contra la cultura 'woke' y ha defendido una batalla cultural frente a lo que considera una influencia excesiva de la izquierda en los ámbitos académico y cultural.
La polémica ha provocado también la reacción de varias instituciones artísticas de Bogotá, que han expresado su preocupación por los cambios y han reclamado que se garantice la autonomía de los museos.
La resolución judicial mantiene abierta la posibilidad de que las piezas regresen a las salas, a la espera de que se determine si su retirada vulneró los derechos relacionados con la libertad de expresión y la memoria histórica.