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Por qué el Ártico se ha convertido en una prioridad estratégica para la UE

La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas. -  Derechos de autor  © European Union 2026 - Source : EP/Philippe BUISSIN
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Por Luca Bertuzzi & Marta Pacheco
Publicado •última actualización
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La UE sitúa la seguridad en el centro de su nueva estrategia para el Ártico ante la creciente presencia de Rusia y China, con más cooperación con la OTAN y un refuerzo de la vigilancia marítima.

La Unión Europea (UE) presentó el martes su renovada estrategia para el Ártico, en la que detalla hasta qué punto la región ha ganado peso en las prioridades geopolíticas del bloque, especialmente en ámbitos como la seguridad, la energía, el comercio y la conectividad.

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El deshielo provocado por el cambio climático lleva años convirtiendo el Ártico en un nuevo escenario de competencia geopolítica, a medida que se abren nuevas rutas comerciales, se hacen accesibles recursos naturales y los despliegues militares resultan cada vez más viables.

"Desde nuestra anterior estrategia para el Ártico, en 2021, nos enfrentamos a un entorno de seguridad mucho más duro. El Ártico ya no está aislado de las tensiones geopolíticas mundiales. Nuestra estrategia actualizada para el Ártico refleja esta nueva realidad al situar la seguridad claramente en su centro", afirmó la responsable de la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, en la rueda de prensa de presentación de la iniciativa.

En un giro importante respecto a la estrategia anterior, Bruselas reconoce ahora que "la cooperación multilateral sigue siendo indispensable, pero ya no puede ser el único pilar del enfoque ártico de la Unión Europea".

En otras palabras, el bloque ya no ve el Ártico únicamente como un lugar donde promover la cooperación. Lo considera parte del vecindario estratégico de Europa, donde la colaboración con socios debe ir de la mano de la capacidad para defender sus propios intereses.

Defensa y seguridad

La estrategia establece un nuevo marco político para la política regional, la Vecindad Norte, que reúne a socios estratégicos como Noruega, Islandia, Canadá, el Reino Unido y Estados Unidos, con cumbres periódicas previstas para abordar cuestiones comunes.

El pasado noviembre, el Parlamento Europeo ya aprobó una recomendación sobre el Ártico en la que solicitaba una política de la UE más orientada a la seguridad y una cooperación más estrecha entre la UE y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con especial atención a la expansión militar rusa y al seguimiento de la actividad estratégica china.

"Moscú ha reabierto bases de la era soviética y está probando nuevas armas en la región", señaló Kallas. "Las ambiciones estratégicas de China en el Extremo Norte también están creciendo. Las inversiones de Pekín en puertos, minerales e infraestructuras críticas requieren un escrutinio cuidadoso".

Con todo, aunque se la reconoce como socia, Washington ha sido en sí mismo un factor clave en la recalibración de la UE, especialmente tras la declarada ambición del presidente estadounidense, Donald Trump, de anexarse Groenlandia, que posteriormente derivó en un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia.

"Cuando vemos que la soberanía, la integridad territorial y las normas que han sustentado la estabilidad en la región ya no pueden darse por sentadas, tenemos que actuar y cambiar nuestra postura estratégica y, junto con socios afines, defender estos valores", afirmó la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en la rueda de prensa.

En respuesta al deterioro del panorama de seguridad, la estrategia promete reforzar las capacidades estratégicas de la UE, en particular mediante la ampliación de su flota de rompehielos y el lanzamiento de un proyecto piloto de vigilancia por satélite.

La cooperación con la OTAN pretende mejorar la logística de la movilidad militar, con especial atención al "rápido despliegue a gran escala de tropas en el Ártico y a través de él, cuando sea necesario, así como al refuerzo de los enlaces de transporte oeste-este en el Ártico europeo y hacia el mar Báltico".

Rutas comerciales

La apertura de rutas comerciales árticas ofrecería a la UE una alternativa más corta para llegar a los mercados asiáticos, evitando cuellos de botella como el canal de Suez y el mar Rojo.

Rusia, por su parte, ha invertido en infraestructuras a lo largo de la Ruta Marítima del Norte, que discurre por su costa ártica, mientras que China impulsa su "Ruta de la Seda Polar" como parte de sus más amplias ambiciones de conectividad.

La presencia rusa y china se percibe como una posible amenaza a los derechos soberanos de los países de la región y podría aumentar las tensiones, lo que ha llevado a la UE a comprometerse a "garantizar que la libertad de navegación se mantenga en todas las rutas comerciales".

Para ello, la UE planea desarrollar un centro de seguridad marítima con países socios. Facilitaría el intercambio de información sobre cuestiones como el seguimiento de la flota en la sombra de Rusia, la detección de la pesca ilegal y la contaminación marina, y el refuerzo de la conciencia situacional.

Bruselas también se compromete a hacer cumplir las normas de seguridad y medioambientales del Código Polar, un marco regulador internacional vinculante, utilizando herramientas como las inspecciones para garantizar condiciones de competencia equitativas para los buques que transiten por la región.

La estrategia prevé además un estudio prospectivo sobre las rutas marítimas árticas para anticipar los flujos de tráfico, los corredores marítimos emergentes y las necesidades de la flota.

Seguridad energética

Los responsables de la Comisión dejaron claro que Bruselas no tiene intención de cambiar su posición de 2021: el bloque no perforará en busca de hidrocarburos en el Ártico ni comprará petróleo y gas procedentes de nuevos proyectos en la región. "La posición de la UE sobre la perforación en el Ártico sigue siendo la misma, y es muy clara: el petróleo, el carbón y el gas deben permanecer bajo tierra", señaló el comisario de Energía, Dan Jørgensen.

Bruselas defendió que nuevas perforaciones no cubrirían las necesidades de seguridad energética del bloque ni ofrecerían un argumento económico convincente. Aun así, la referencia a una moratoria, firmemente rechazada por Noruega aunque no fuera vinculante, se suavizó en la versión final.

"Aunque llegaran a plantearse actividades de desarrollo, exploración e incluso perforación en el Ártico, pasarían varios años, fácilmente hasta una década, antes de extraer esos recursos", indicó un responsable de la Comisión, que sostuvo que para entonces el bloque no necesitaría esos recursos.

Por el contrario, la Comisión quiere desarrollar el potencial del Ártico para las energías renovables, incluidas la eólica, la hidroeléctrica, la geotérmica y el hidrógeno renovable. Pero los responsables de la UE admitieron que producir energía limpia es solo parte del reto.

La electricidad debe utilizarse localmente o conectarse con mercados capaces de absorberla; por ello, la estrategia apunta a reforzar las conexiones eléctricas entre Finlandia y Suecia.

La línea eléctrica Aurora, inaugurada en enero de 2026, ya conecta las redes de ambos países, y se prevé seguir trabajando para profundizar en la integración del mercado eléctrico y aliviar los cuellos de botella de la red.

Infraestructuras de conectividad

La conectividad es otro de los grandes pilares de la política ártica de la UE. El bloque lleva tiempo intentando diversificar su infraestructura de cables submarinos y evitar puntos únicos de fallo a través del proyecto 'Far North Fibre' (fibra del extremo norte), que conectaría Europa, Groenlandia y Canadá con países del este de Asia.

Esta red pretende llevar banda ancha de alta velocidad a localidades indígenas remotas y servir también como ruta de datos redundante vital para la Europa continental, garantizando un intercambio de datos y unas telecomunicaciones más seguras.

La infraestructura crítica se ha convertido además en objetivo prioritario de una campaña híbrida que Rusia ha intensificado en las últimas semanas, con ataques a infraestructuras submarinas como los cables bajo el mar.

Según Reuters, una operación conjunta de la OTAN el mes pasado interrumpió un ejercicio ruso en el que se probaban nuevas capacidades submarinas de gran profundidad diseñadas para inutilizar cables submarinos, con el objetivo de cortar la conexión entre la Noruega continental y el archipiélago de Svalbard.

La estrategia prevé por tanto un centro ártico de cables para proteger y apoyar la reparación de cables submarinos en el Atlántico norte y el Ártico, siguiendo el modelo utilizado en el Mediterráneo y el mar Báltico. Bruselas está acelerando el proyecto Rail Nordica, un gran proyecto de ingeniería para migrar la red ferroviaria del norte de Finlandia al ancho de vía paneuropeo estandarizado.

Materias primas críticas

El Ártico en general, y Groenlandia en particular, albergan depósitos de minerales considerados críticos para la transición energética limpia de Europa, las baterías y la industria de defensa, entre ellos tierras raras, grafito y litio.

En Noruega, Finlandia y Suecia hay en marcha proyectos de materias primas críticas que se benefician de condiciones facilitadas, como acceso a financiación y autorizaciones más rápidas, debido a su relevancia estratégica.

Al mismo tiempo, "la UE seguirá abogando contra la minería en aguas profundas hasta que las lagunas científicas sobre los ecosistemas de aguas profundas se cubran adecuadamente, hasta que pueda demostrarse que no se derivan efectos perjudiciales de la minería en aguas profundas", recoge la estrategia.

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