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Kenichi Yoda, Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades: "Ghibli está marcadamente ligado a su época"

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Kenichi Yoda en una rueda de prensa durante la semana de los Premios Princesa de Asturias de 2026
Kenichi Yoda en una rueda de prensa durante la semana de los Premios Princesa de Asturias de 2026 -  Derechos de autor  Iván Martínez / FPA
Derechos de autor Iván Martínez / FPA
Por Javier Iniguez De Onzono & Maria Muñoz Morillo & Edición de vídeo de Lorena Fernández
Publicado •última actualización
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El nuevo presidente del legendario estudio japonés defiende ir en busca de la belleza incluso a la hora de delinear horrores como la guerra. Yoda, cara visible de Ghibli en Oviedo, asegura que seguirán explorando temáticas y preocupaciones contemporáneas, tal y como hicieron sus fundadores.

Antiguo redactor para el periódico japonés Yomiuri Shimbun, donde cubrió en los inicios de su carrera las informaciones sobre los estudios de animación Ghibli, es bastante improbable que Kenichi Yoda (1974) imaginase entonces que llegaría a dirigir la compañía sobre la que se especializó en su etapa como periodista cultural.

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Su ascenso a la cumbre del legendario templo del anime cinematográfico se produjo el pasado 22 de junio, cuando relevó en la presidencia a Hiroyuki Fukuda. Su entrevista con 'Euronews' se produce 48 horas antes de aceptar, en nombre de su estudio, el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026.

Las ideas de dos de sus creadores, el fallecido Isao Takahata y su compañero Hayao Miyazaki, así como el trabajo de las aproximadamente 200 personas que emplea su empresa, siguen siendo una de las primeras puertas de entrada hacia la cultura japonesa para millones de personas en todo el mundo.

Así ocurrió con 'Marco' y 'Heidi' en España. Los animes fueron estrenados entre los últimos estertores del franquismo y la Transición, cuando Ghibli aún ni siquiera había sido ideado por esta pareja de cineastas, que se conoció en un sindicato cuando ambos trabajaban en el estudio Toei Doga en los 60. Estas series fueron probablemente, exceptuando hitos como las películas de Akira Kurosawa, el primer contacto de toda una generación de españoles con la isla del sol naciente.

Yoda se ríe al ser preguntado sobre si se consideran una herramienta de diplomacia blanda o 'soft power' nipón. "Yo creo que cada obra existe solo porque sus directores y animadores se volcaron en ella con mimo. Nos alegra mucho que, como resultado, la vea gente de todo el mundo. Pero no lo hacemos por diplomacia", expresa el presidente.

Ghibli o la terrible belleza de la guerra

En 2026, es inevitable preguntarle a Yoda por una de las temáticas más repetidas, junto con la defensa del medio ambiente, la amistad o la fuerza de sus personajes femeninos, en los guiones de su estudio: los conflictos armados.

Takahata, simpatizante comunista, fue un declarado defensor del artículo 9 de su Constitución y un pacifista convencido, mientras que Miyazaki mamó la guerra desde su infancia: la empresa de su familia fabricaba piezas para aviones militares del bando fascista en la Segunda Guerra Mundial.

Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas internacionales
Artículo 9 de la Constitución de Japón

Ambos atestiguan esta obsesión en clásicos de la animación como 'La tumba de las luciérnagas', pasando por 'Mononoke' o 'El castillo ambulante', hasta llegar a 'El viento se levanta'. ¿Es posible hoy, en un Japón destinando porcentajes inéditos de su PIB a sus fuerzas de autodefensa y un Libro Blanco de la Defensa auspiciado por la ultraderechista Sanae Takaichi, continuar haciendo películas pacifistas?

Yoda esquiva la cuestión con elegancia. "El cómo abordar la guerra es un tema muy importante para Studio Ghibli. Por supuesto, es mejor que no las haya. Pero lo que a mí me parece admirable de Miyazaki como director es que él también se ha sentido fascinado por las armas que se usan en la guerra, o por los aviones de combate, por su belleza como objetos, como formas. Por supuesto, no tiene ni la más mínima simpatía por la guerra. Pero hay en él un sentimiento al que no puede resistirse: el atractivo de esas cosas como objetos. Y eso es, en cierto modo, algo muy humano", defiende.

Marco Pagot, el protagonista de Porco Rosso, tiene claras algunas cosas

Le preguntamos también por una de las frases más citadas del estudio, perteneciente al protagonista de 'Porco Rosso' (1992), donde su protagonista sentencia en una sala de cine que prefiere ser un cerdo que un fascista. ¿Cabe una línea así en una sala de guión contemporánea, sea en Ghibli o en otro estudio? El directivo, de nuevo, opta por evadir la cuestión: se siente muy satisfecho, afirma, de que una de las películas favoritas de Emmanuel Macron (rememorando una declaración que este realizó durante una visita de oficial a Japón) sea 'Porco', según atestigua el entrevistado.

La cuestión sobre la inteligencia artificial también sobrevuela la sala Covadonga del Hotel Reconquista, donde se alojan tradicionalmente los premiados por la Fundación Princesa de Asturias. Lo hace a colación del famoso clip viral de Miyazaki, en 2016, hundiendo a dos desarrolladores de otra compañía cuando estos tratan de venderle al genio alguna suerte de proto-IA para emplear en sus dibujos. "Es un insulto a la propia vida", llega a espetarles.

"Diez años después, en todas las entrevistas me preguntan sin falta qué opina Studio Ghibli de la IA", explica Yoda con resignación. "Es muy difícil predecir cómo va a evolucionar, y creo que todos estamos viviendo en esa incertidumbre. Pero si hay algo que podamos decir ahora mismo, y lo digo también a título personal, es esto. Imaginemos dos restaurantes: uno donde la comida la hace una IA y otro donde la sirven personas. Yo sin duda iría al segundo".

Su equipo nos indica que finalicemos la entrevista, pero el antiguo periodista nos indica que desea expresar un último apunte. "Al escuchar sus preguntas, me he dado cuenta de que Ghibli está muy estrechamente ligado a su tiempo (...) Nosotros debatimos todos los días sobre qué puede hacer el estudio en esta época y sobre la clase de época en la que vivimos. En ese sentido, tengo la sensación de que estamos creando algo con mesura", defiende.

"Hay una gran honestidad hacia el hecho de crear de forma artística", continúa. "No se trata de un plan de negocio: se trata de pensar en serio qué respuesta da el estudio a su tiempo. Ese es ahora el día a día del estudio. Y seguramente siempre ha sido así". La próxima década atestiguará, tras el relevo generacional de Miyazaki, aún activo a sus 85 años, si el emblemático estudio conseguirá mantener su independencia creativa e ideales, tras cautivar a millones de niños y adultos allende las islas japonesas.

Fuentes adicionales • María Muñoz Morillo

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