'Euronews' ha hablado con un tripulante de un carguero atrapado frente a Pakistán y un gestor marítimo iraní sobre los peligros de esta ruta, donde el tráfico ha caído un 90% desde el inicio de la guerra y han muerto al menos 95 marinos mercantes.
El Al Ruwais, un metanero de 314 metros que navega bajo bandera de Bahamas, ha permanecido a la deriva frente a la costa de Pakistán durante semanas.
Temerosa por su seguridad, su tripulación de 34 personas no quiere tentar a la suerte ni intentar cruzar el estrecho de Ormuz, pese a las exigencias de los propietarios del buque.
"Lo que me parece extraño es que esta compañía esté dispuesta a arriesgar el barco solo para atravesar el estrecho de Ormuz", explicó a 'Euronews' un electricista a bordo del buque, de propiedad emiratí.
"Si dependiera de la empresa, pasaríamos, pero para que eso ocurra toda la tripulación tendría que estar de acuerdo. Y no lo está. Yo estoy esperando para marcharme en barco a Pakistán, donde embarcaré en otro buque."
Según la normativa marítima, el derecho a negarse a entrar en una zona designada como de guerra es individual, lo que significa que basta con que un solo marinero se oponga para que un barco deje de avanzar hacia una zona de peligro.
En los barcos cuyas tripulaciones sí aceptan cruzar, las compañías han ofrecido a los capitanes hasta 100.000 dólares (89.000 euros) al mes más primas de riesgo de 50.000 dólares (44.500 euros), mientras que los salarios de los marineros corrientes se han multiplicado entre cuatro y seis veces.
"En otros barcos dan hasta 10.000 dólares (8.900 euros), pero no todo el mundo cobra lo mismo y depende mucho del puesto y del salario base", señaló a 'Euronews' el marinero del Al Ruwais.
"Lo justo es que todos cobren la misma cantidad, de lo contrario significaría que la vida del capitán vale más que la del marinero de cubierta."
Ningún paso es seguro, dicen los marinos
Vía marítima vital para el comercio energético mundial, el estrecho de Ormuz se encuentra sometido a dos bloqueos navales simultáneos desde el estallido de la guerra de Irán tras los ataques estadounidenses e israelíes de finales de febrero.
El corredor sur, cerca de Omán, está patrullado por fuerzas estadounidenses, mientras que la ruta norte discurre por aguas controladas por Irán. La Marina de la IRGC ha señalado que los barcos que transiten por rutas que considere no autorizadas se enfrentan a lo que ha descrito como "acciones punitivas".
El tráfico por el estrecho se ha desplomado como consecuencia de ello. Antes de la guerra pasaban a diario más de 125 buques. Esa cifra ha caído a menos de 10 o 12, un descenso de más del 90%, según la firma de seguimiento de buques Kpler.
Ataques con drones, minas marinas e impactos de proyectiles desconocidos han alimentado este descenso. La oficina británica UK Maritime Trade Operations ha registrado múltiples incidentes con incendios, hundimientos y fallos de energía a bordo de petroleros y buques metaneros.
Los barcos que sí intentan el cruce han optado por apagar los transpondedores satelitales AIS, navegar de noche sin luces y desconectar los equipos de radio para evitar ser detectados.
Los peligros son algo distintos para los marinos iraníes. Hamed, un excapitán de 50 años que ahora dirige una empresa de gestión marítima en Irán, contó a 'Euronews' que desde marzo del año pasado la guerra ha provocado la muerte de unos 95 marinos dedicados al comercio, la pesca, el transporte de pasajeros, remolcadores y el apoyo a plataformas offshore.
Según explicó, los buques militares han sufrido daños de consideración y barcos que estaban siendo reparados en Bandar Abbas han sido alcanzados, aunque las cifras exactas de víctimas no se han hecho públicas oficialmente.
"Casi el 60% de nuestros barcos están sometidos a sanciones y tienen prohibido entrar en puertos extranjeros como India, Pakistán, los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Kuwait e Irak", afirmó Hamed. "Incluso las fronteras marítimas de Pakistán, por donde solían navegar los barcos iraníes, ahora se nos han cerrado."
En torno al 40% de los marinos del sur de Irán se han negado a aceptar destinos en el mar, añadió, y muchos se han desplazado al mar Caspio para encargarse del aumento de las importaciones de grano desde el norte. Los salarios en el sur se han incrementado entre un 30 y un 100%.
Los marinos ganan ahora entre 50 y 80 millones de tomanes (165 a 265 euros) al mes, y los capitanes entre 1.200 y 4.000 dólares (1.100 a 3.700 euros).
Hamed señaló que las fuerzas estadounidenses han abordado buques comerciales iraníes en torno a 15 ocasiones desde el inicio de la guerra, llegando en helicóptero y lanchas rápidas para inspeccionar la carga en busca de explosivos, sin garantías de seguridad para sus tripulaciones.
"EE.UU. no ha proporcionado ninguna garantía de paso seguro para los buques comerciales iraníes", dijo Hamed. "Cada semana somos testigos de ataques aéreos o navales con drones contra barcos iraníes."
Estimó que unos 35.000 marinos iraníes, a bordo de aproximadamente 2.000 buques, siguen operando en las aguas del sur para llevar trigo, maíz y medicamentos a los iraníes de a pie.
Si la situación se deteriora aún más, advirtió, las autoridades podrían verse obligadas a decretar un cierre total y evacuar las instalaciones costeras.